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En el piso de abajo. Memorias de una cocinera inglesa de los años 20

En el piso de abajo

En el piso de abajo, de Margaret Powell

En el piso de abajo
Mi obsesión, previa a los exámenes de inglés, por escuchar acento británico de cara a la prueba de listening, hizo que viera en versión original las tres temporadas emitidas de “Downton Abbey” en dos semanas. Y el hecho de que la archiconocida serie de televisión creada por Julian Fellowes me entusiasmara, hizo que me fijara en el libro “En el piso de abajo. Memorias de una cocinera inglesa de los años 20”. El hecho definitivo, el que supuso que finalmente me decidiera a leerlo, fue que en el texto acerca del libro que Alba Editorial tiene en su web mencionase que esta novela había sido fuente de inspiración reconocida para “Downton Abbey” y “Arriba y Abajo” (esta última la tengo pendiente, supongo que me entrarán las prisas cuando lleguen los exámenes del curso que viene). ¿Habéis visto? Para que luego digan que la tele no trae nada bueno. Algunas (pocas, no lo voy a negar) cosas sí, pero eso es otro tema y no procede abrir aquí un debate sobre eso.

Novela parcialmente autobiográfica y narrada en primera persona por la propia Margaret cuenta, de forma extraordinariamente sencilla, su vida siendo parte del servicio en varias casas. Es decir, se cuenta la historia de los que no se veían, de los que eran aparentemente invisibles pero cuyo trabajo era el que hacía que las casas se vieran relucientes y llamaran la atención. Es más, era de su trabajo del que luego se presumía.

El relato comienza durante la infancia de Margaret en Hove y, con franqueza aunque con ternura, relata las dificultades a las que se tuvo que enfrentar debido a los escasos recursos de los que disponía su familia. Asimismo, cuenta lo mucho que le gustaba la escuela y aprender, hasta el punto de recibir una beca para continuar sus estudios y alcanzar su sueño de ser maestra. Ante la imposibilidad de que sus padres hicieran frente a los gastos derivados de dicha beca, tomaron la decisión de que abandonara el colegio y se pusiera a trabajar.

Tras dos años, en diversos trabajos, finalmente decidieron que lo mejor sería que entrase a formar parte del servicio doméstico como pinche de cocina (el más bajo de todos los escalafones entre los empleados del hogar). No obstante, nuestra protagonista era una mujer fuerte, decidida, con las ideas muy claras y los pies en el suelo. Era consciente de que no tenía las mejores cartas pero aún así encaró la partida con gran valentía pues sabía exactamente a dónde quería llegar y luchó con determinación y tenacidad para conseguirlo. Y, a partir de este momento, es donde el libro tiene su miga. Es a partir de este punto en el que el lector se convierte en testigo silencioso de la vida en diversas familias pudientes de la Inglaterra de los años 20: de las tareas domésticas, de los horarios, de las costumbres pero también de aspectos menos agradables como los desprecios, la condescendencia disfrazada de falsa amabilidad, la invisibilidad, los delirios de grandeza de algunos señoritos que se reflejaban en el absurdo de determinadas tareas, así como el control ejercido por los de arriba en cuestiones personales que hoy sería impensable que les incumbieran.

Margaret Powell se vio obligada a convivir con una situación que no entendía y ante la que se reveló en la medida en la que sus circunstancias personales se lo permitieron, aunque cabe puntualizar que la novela no se trata de una crítica feroz al sistema de clases que imperaba en Inglaterra en aquella época. Si no más bien un fiel retrato de lo que sucedía puertas para adentro de aquellas grandes casas, aprovechado por la narradora para, en ocasiones, compadecerse por el papel que le había tocado interpretar.

Desde luego que en esta novela no se habla del glamour de los grandes salones, las cenas de gala para las que había que vestirse de etiqueta que yo admiraba como espectadora de series de época. Es más, el desparpajo con el que Powell cuenta el trabajo y el esfuerzo que suponía para el servicio la vida social de sus patrones, hace que el lector tenga para con ese tipo de eventos una sensación de auténtico fastidio.

Para todos aquellos que, como yo, han seguido Downton Abbey y os decidáis a leer esta novela, os sorprenderéis a vosotros mismos visualizando exactamente los escenarios en los que transcurre la historia pues ya los habréis visto en la pantalla de vuestros televisores. Pero para los que no, que no se preocupen pues “En el piso de abajo” es una excelente novela documental de época, eso sí, desde la poco común perspectiva de los integrantes del servicio doméstico.

6 comentarios en “En el piso de abajo. Memorias de una cocinera inglesa de los años 20

  1. Muy buena la reseña pero hay que corregir :”Margaret Powell se vio obligada a convivir con una situación que no entendía y ante la que se reveló ” , pues es claro que corresponde “rebeló”.

    1. También es claro que es un lapsus clavis.

  2. Hola Adriana:

    Me alegro de que te haya gustado la reseña. En cuanto al error ortográfico, lo siento mucho y no sabes lo mal que me siento. Me di cuenta al leer tu comentario. Quiero pensar, al igual que Rosy, que es un lapsus clavis. Siempre digo que el que diseño el teclado del ordenador no tuvo en cuenta el peligro que supone poner al lado la “b” y la “v”.
    No obstante, entono el mea culpa por haberme fiado del corrector ortográfico de word y, al no ver el subrayado en rojo, no me paré.

    Un saludo.

  3. Hola Rosy:

    Muchas gracias por el capote que me has echado 😉

    Un saludo.

  4. La reseña estupenda! También a mí me ha encnatado esa serie y espero con entusiasmo nuevos capítulos. Recurso también lo mucho que me gustó en su día “Arriba y abajo” … Tomo nota de este libro, no sé, pero me gusta ese tiempo de la vida inglesa, ver el contraste entre las vidas de unos y otros.

    En cuanto al lapsus clavis, te diré que yo opino que hay que cuidar la ortografía pero sin llegar a ser integrista del asunto, estos errores nos ocurren a los que trabajamos todo el día entre letras, (Seguro que yo no hago ningun error en ningún balance jeejje) yo soy capaz de detectar cualquier error en un escrito ajeno, que, a no ser que me lo hayan dado para corregir no digo casi nunca nada cuando detecto un error de ese tipo, pero en los míos me cuesta más detectarlos. 😛

    Besicos !
    Un abrazo … Y me quedo con lo de ¡Buena reseña! 😀

    1. Muchas gracias, Susana!

      A mi también me atraen mucho las películas y los libros ambientados en la Inglaterra de esa época y creo este libro podría gustarte mucho. Lo que comentas tú, de la diferencia entre unos y otros es, precisamente, la clave del libro en particular y de esa época en general. Además, como se ve en Downton Abbey, las clases bajas empiezan a rebelarse contra su condición: comienza la lucha de clases definitiva hasta el sistema actual.

      Por otro lado, yo sí que soy una obsesa de la ortografía aunque también peco mucho (sobretodo cuando voy con prisa) de fiarme del corrector de word, así que si no aparece el subrayado puede que se me pase. Tendré más cuidado y menos prisa jejejeje

      Definitivamente, tengo que ver Arriba y abajo.

      Un besiño.

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