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La carretera

Cormac McCarthy - La carretera

La carretera, de Cormac McCarthy

Cormac McCarthy - La carretera

Un libro duro y sombrío, como el asfalto de la carretera que recorren sus protagonistas; una historia terrible y conmovedora; una de las mejores novelas de los últimos años.

 

Un hombre y su hijo emprenden un desesperado viaje a pie, siguiendo la carretera hacia el sur, a través del desolado paisaje de un mundo arrasado por un cataclismo y sumido en un invierno interminable, acosados por grupos de hombres que, a falta de otra cosa que comer, se dedican a la caza de los escasos supervivientes.

Con este argumento, la mayoría de los escritores compondrían una secuela de Mad Max, truculenta y morbosa, aliñada con adrenalina y sangre a partes iguales.  Pero Cormac McCarthy no es un escritor cualquiera.  Para enfrentarse a esta historia cuenta con dos armas: su extraordinaria calidad como escritor y su familiaridad con el lado más oscuro del ser humano; pocos autores han llevado a sus personajes, con tanta frecuencia, más allá del límite de la cordura; ninguno ha visitado el infierno tan a menudo y ha vuelto siempre con una historia humana.  Dura, violenta, cruel, pero humana.  A fin de cuentas, ¿existe algo más característicamente humano que la violencia y la crueldad?


Desde el primer momento, tanto el protagonista como el lector son conscientes de que no hay salida; la civilización se ha perdido irremisiblemente y la esperanza se limita a encontrar algo de comida en la próxima casa abandonada.  Una vida reducida a buscar alimento y eludir el peligro.  Y caminar, siempre caminar hacia un sur que se antoja inalcanzable, en un viaje cuyo único sentido es no dejarse morir.

¿De qué hablar con tu hijo en estas circunstancias?  ¿De la miserable vida que llevan?  ¿De las escasas posibilidades de que su viaje termine bien?  ¿De los recuerdos de un mundo que el pequeño no llegó a conocer?  Los diálogos son de un laconismo desolador y patético, apenas una ristra de monosílabos que se repiten sin apenas convicción.  En un mundo vacío, las palabras dejan de tener sentido.  Ni siquiera los personajes tienen nombre, ¿para qué sirve el nombre en un mundo reducido a dos personas?  Aún así, el padre trata hasta el final de mantener un mínimo de esperanza, y de inocencia también, en su hijo, como si el chico fuese la última semilla, la única posibilidad de que en un futuro el mundo renazca.

Y poco más.  El lector no va a encontrar en el texto diálogos profundos, ni reflexiones acerca de las causas del cataclismo o la barbarie humana, ningún juicio, ninguna moraleja.  A falta de lo anterior, gran parte de la carga narrativa recae sobre el paisaje: la nieve gris, los campos calcinados, los ríos negros, las ciudades abandonadas o el cielo eternamente cubierto nos cuentan la historia de la que McCarthy prefiere no hablar.

La carreteraes un libro duro y sombrío, como el asfalto de la carretera que recorren sus protagonistas, pero, teniendo en cuenta la historia que cuenta, no es especialmente violento.  En un mundo sumido en la pesadilla más espantosa que cabe imaginar, el horror está agazapado tras cada giro del camino.  Del mismo modo que el padre trata de ahorrarle a su hijo las escenas más macabras, McCarthy sólo nos permite atisbar las huellas del horror, un fogonazo apenas percibido por el rabillo del ojo, justo antes de que una mano protectora nos cubra el rostro.  Aunque, por descontado, el autor sabe que nuestra imaginación hará el resto.

La pluma de McCarthy ha alumbrado una interminable lista de psicópatas y lunáticos, personajes que viven más allá del límite.  Pero en sus obras no se regodea en los actos crueles que sus personajes comenten (o sufren).  No se da esa fascinación por la violencia que es el leitmotiv de tantas obras, por más que en muchas ocasiones la apología se quiera disfrazar de rechazo.  El territorio de McCarthy es la mente de estos personajes marginales, sean héroes o villanos, y su particular percepción de la realidad vista desde ojos que han contemplado lo que nosotros no nos atrevemos a soñar.

El protagonista de La carretera pertenece a esa categoría de hombres corrientes que, envueltos en una situación extrema, se ven obligados a probarse a sí mismos.  Son hombres íntegros, fieles a sus principios que, sin demostraciones ni alardes, resultan ser mucho más fuertes de lo que ellos mismos habían imaginado.  Encontramos hombres así en otras obras de McCarthy, y aunque en este caso el protagonista no ha elegido su camino, igualmente asume su destino con entereza y sin lamentarse.

Lo que no encontrará el lector en esta novela es la épica característica de otros textos de McCarthy, como Meridiano de sangre o la trilogía de la frontera.  La carretera en un texto sobrio y sencillo, desprovisto de adornos.  Un libro duro, pero sencillo.  Una novela extraordinaria que mantiene al lector en tensión desde la primera página hasta la última, temeroso por la suerte de sus protagonistas.

Si algunos libros tienen un sonido o un colorido característico, éste parece escrito en blanco y negro.  A lo largo de este viaje, McCarthy consigue que el lector “oiga” el silencio y “vea” la oscuridad; el silencio opresor y la oscuridad ominosa de la tensa espera, durante las noches al raso, en un mundo yermo y helado.  La carretera es uno de eso libros que dejan huella, una novela extraordinaria, una historia terrible y conmovedora sólo al alcance de uno de los mejores escritores actuales.

Javier BR

9 comentarios en “La carretera

  1. Javier, Que miedo me ha dado siempre enfrentarme a este libro, pero seguro que después de leer esta reseña lo haré pronto.

  2. Javier, hace unas semanas que leí este libro, desde entonces no he podido quitármelo de la cabeza. Suscribo cada una de las palabras que has expuesto en la reseña, es muy buena: “oir el silencio y ver la oscuridad…” no se puede explicar mejor.

  3. No le tengas miedo, Susana. Es un libro impactante, que te mantendrá en tensión y puede que llegue a hacerte sentir incómoda en ocasiones, pero no es desagradable ni truculento. La dosis de violencia o de horror es la estrictamente necesaria para entender la historia, nada más. Sobre todo es un texto conmovedor (más aún si tienes hijos y te pones en la piel del protagonista) y, en mi opinión, necesario.

    A mí me pasó lo mismo, Coco; lo leí cuando se publicó y aún consevo su huella. McCarthy, como siempre, prescinde de cualquier consideración “filosófica” y se concentra en transmitir toda la carga emocional de la historia. Es un libro extraordinariamente intenso.

    Gracias por vuestros comentarios.

  4. qué buen libro, y qué triste me ponía siempre que lo leía…

  5. quiero leer este libro, a ver si la semana que viene que ya esté de vacaciones me pongo a ello. Si se mete en la mente de estos personajes que viven más allá de los límites permitidos, debe ser muy interesante. ¡Gracias Javier!

  6. Sí que es triste, Inés, e inquietante. Pero es un gran libro.

    Es un libro extraordinario, Ale. Espero que cuando lo leas vuelvas por aquí y comentemos qué te pareció.

    Gracias a los dos por vuestros comentarios.

  7. Javier, que magnífica reseña has escrito; la verdad es que no me había animado a comprarlo porque he escuchado comentarios encontrados, pero tras leerte no me queda ninguna duda de que voy a hacerlo pronto.
    Un saludo.

  8. Yo también he escuchado y leído opiniones de todo tipo acerca de este título, Andrómeda. Es un libro original y, en cierto modo, valiente, y es natural que genere alguna controversia, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un libro poco amable. Pero, al menos para mí, es un libro imprescindible de un autor imprescindible.

    Un saludo, y gracias por tu comentario.

  9. duro no, durísimo, sombrío, desolador, humano, estremecedor, literatura en estado puro, droga dura, lo mejor.

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