La vida negociable

la vida negociable Regresa, tras el excelente paréntesis que nos ofreció con su anterior, particular y personal libro, El balcón del invierno, el Luis Landero que todos conocemos. Y regresa igual de fresco y natural que cuando nos sorprendió a propios y extraños con aquellos Juegos de la edad tardía o El mágico aprendiz que todos ustedes, seguro, guardan en su memoria lectora.

Esto tiene Luis Landero, que escribiendo sobre cosas y personas grises a los que nadie les daría ni dos minutos en un telediario regional, hace grandes creaciones, es capaz de sacar un relato impresionante navegando por la vida y por el vocabulario, y naturalmente por su capacidad de unir la vulgaridad de los hechos con la brillantez de la narración.

La vida y los sueños … Y los recuerdos reales y los recuerdos soñados.

Landero ganó, en 1989 el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Literatura; en muchas ocasiones tras los premios viene lo que podríamos llamar el reposo del escritor. Él no podía descansar pues llegó a lo más alto con su primera novela, pero una tras otra ha ido creciendo y sorprendiendo al lector amante de la Literatura.

He leído con auténtico placer La vida negociable, porque he de reconocer que disfruto con la buena literatura española que ha bebido de sus propias fuentes y se ha alimentado de sus propias raíces.

¡Qué habilidad la de este autor para acondicionar la tradición a un relato actual!

En uno de los capítulos salté del sillón en el que estaba tan plácidamente para leer en voz alta a mi familia un pequeño cuento que a Hugo le cuenta su padre, un cuento en el que quedan reflejadas las virulentas relaciones entre padres e hijos y en general entre generaciones, unas que vienen y otras que se van… Y les leo esa corta historia entre un abuelo y su nieto, y no nos queda otra que reírnos, pero no con risotadas divertidas, que va, es una risa que se inicia alta pero se va tornando en agria y he de reconocer que al final termina dejándote un regusto bastante amargo.

En esta ocasión será al pequeño Huguito al que acompañaremos en el devenir de su vida, una vida dura, una continua tragicomedia que hace de su vida una montaña rusa. Un ser humano que se crea su propio pozo, al que las circunstancias le arrastran una y otra vez. Huguito se convierte en Hugo pero el esperpento soñador se mantiene en el personaje y en la historia…

La joven Leo, otro personaje a explorar, otro ejemplar humano al que Landero tampoco dará tregua. La relación explosiva entre Leo y Hugo. Dos sobrevivientes.

La relación de Hugo con sus padres es como la relación de Hugo con el mundo. Landero nos hace reír donde debemos llorar, en algún momento ha llegado a conmoverme profundamente. Ese no saber amar ¿Quién se ocupa y preocupa hoy de enseñar a amar? ¿Dónde vemos ese amor …?

Tiene razón Landero, es más fácil hacer una vida negociable en la que todo está mercantilizado, pero en ella jamás se termina de encontrar la paz y el perdón que todos deseamos.

“Señores, amigos, cierren sus periódicos y sus revistas ilustradas, apaguen sus móviles, pónganse cómodos y escuchen con atención lo que voy a contarles. Cuando yo era adolescente, cuando apenas sabía algo del mundo de los mayores, ni tenía clara conciencia del bien y del mal, e ignoraba por tanto de que manera prodigiosa puede llegar uno a convertirse en un momento, quizá sin advertirlo, como en una cara o cruz, en un canalla o un santo, un día mi madre me llevó con ella a un lugar secreto., y yo supe que era secreto porque eso fue lo primero que me dijo en cuanto llegamos allí.
Tú eres capaz de guardar un secreto, ¿no?…”

Y así empieza el autor su obra, como empiezan todos los contadores de buenas historias.
¿De cuantas cosas nos habla Landero en su libro? Literatura, vida, metaliteratura, de los sueños, de la búsqueda de la felicidad, de que la vida se nos va en un mar de sueños y que es posible que los sueños también sean parte de la vida, una parte importante, llegar a la felicidad a través de todo aquello que esté a nuestro alcance.

Y cómo no recordar, tras leer La vida negociable,  aquí y ahora a Calderón que a través del monólogo de Segismundo nos dice aquello de que:

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?, un frenesí.
¿Qué es la vida?, una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

3 comentarios en «La vida negociable»

  1. Te ha faltado para que te quedará redonda la reseña poner ese cuento que te hizo saltar del sillón y hacer que tus cercanos te lo escucharan leer. Esas cosas me van, jeje, pasar de la alegría, sorpresa, y luego la amargura. Es como magia conseguir esto.
    No creo que vaya a leerlo de momento, ya sabes que voy súper atrasada con las novedades, y no doy a basto con las que tengo ya.
    Esta vez en cambio, me llevó más que un libro a tu autoe, para cuando pueda.

    Responder
  2. Jajajaj, es un momento muy entrañable del libro y no me parecía correcto extraerlo para el lector ocasional. Ten en cuenta que no a todo el mundo le parecen bien los spoilers jejejeje que en este caso no lo es, pero desde luego fuera de contexto es probable que no tuviese el mismo efecto . Landero es un autor que deberías probar, aunque solo sea en na ocasión. aunque en cualquier de sus libros que no sea el Jardín del invierno, porque si bien toda su literatura es muy parecida y muy peculiar, ese libro es una rareza, estupenda por cierto, que sale fuera de su “anormalidad” jajajaj Un abrazo muy literario

    Responder

Deja un comentario