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La Volátil, A calzón quitado, de Agustina Guerrero

A calzón quitado

A calzón quitadoLa Volátil es una de mis personitas ilustradas favoritas. La chica menuda con camiseta de rayas que no tiene pelos en la lengua y que nos muestra la realidad tal y como es. Es difícil no sentirse identificada con ella, porque casi todos hemos pasado por las ideas que retrata en sus viñetas. Eso es lo que me gusta de ella, su sinceridad y su cotidianidad.

Hace mucho tiempo que sigo a Agustina Guerrero, su ilustradora. El primer libro que leí de ella fue Érase una vez la volátil, que reseñé hace ya casi un año. (¡Pero cómo pasa el tiempo!) Esta vez, Agustina ha vuelto con otro libro titulado A calzón quitado y que vuelve a editar Lumen.

El título me hizo gracia, soy así de simple. No es una expresión que se use mucho por aquí (o al menos yo no la conocía). Quizá sea más empleada en Argentina, de donde proviene Agustina Guerrero. El caso es que me puse a investigar un poco en Internet el significado de esta expresión. Para los que como yo, no la hubieseis oído antes, “a calzón quitado” viene a decir algo así como “sin pelos en la lengua” y tiene mucho sentido, porque esa es precisamente una de las características principales de esta ilustradora sin tapujos.

Tengo que decir también que la edición de A calzón quitado me parece una maravilla. Tapa dura con un tamaño muy manejable, de un rosa chillón que combina fenomenalmente con la ilustración en rojo que aparece en la portada: la mismísima volátil sin sus calzones y rascándose el culete. ¿Podría ser mejor?

La idea de este libro es muy sencilla. Agustina, la Volátil, se muestra tal y como es, porque como bien dice en la contraportada:

“Por muchas máscaras y disfraces que usemos, la verdad de cada uno siempre acaba asomando la patita por debajo de la puerta. Porque al final, por mucho que intentemos esconderlos, todos los calzones se secan al sol”.

Y así, con esta idea, nuestra Agustina consigue plasmar en una sola viñeta la esencia de La Volátil, pero también de nosotros mismos. Porque todos nos sentimos identificados con esa Volátil que amanece enchufada a una cafetera un lunes por la mañana, o esa o otra Volátil- Chewbacca en invierno (sí, amigos, los pelos abrigan).

¿También os ha pasado eso de entrar al súper sin cesta porque sólo vais a coger una cosa y al final vais cargando con medio supermercado en vuestras manos?, ¿también os crece la nariz cuando confesáis que “no os pasa nada”?

Sí, amigos, vais a sentiros muy identificados con A calzón quitado y eso está bien, porque al menos La Volátil nos sirve como cómplice, como un espejo donde mirarnos y decir, “eh, yo también estuve ahí, amiga”.

Y además, os garantizo que os vais a reír. De ella y sus situaciones, pero también de todos los recuerdos que se os van a venir a la mente en situaciones parecidas. Gracias, Agustina, no estás sola.

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