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Piedad

piedad

Piedad, de Miguel Mena

piedad

 

Si entendemos PIEDAD como el afecto hacia una persona desgraciada o que padece, creo que el autor hace en este libro un gran ejercicio de piedad; ha sabido ponerse en el lugar del que sufre, y me da la sensación de que es capaz de sufrir con él; pero como aquí hablamos de literatura, lo que más me ha llamado la atención es la forma en que transmite esa sensación de PIEDAD en todos sus relatos o cuentos a través del dolor y el sufrimiento propio y ajeno.


He conocido al Miguel Mena escritor a través de sus libros, al periodista por sus trabajos en prensa, y al comunicador por tantas horas de compañía a través de esa magia que transmite en la radio.

Ahora, a través de la lectura de PIEDAD, he conocido a Miguel Ángel Mena Hierro, porque a nadie se le escapa, y él no lo ha escondido, que hay mucho de autobiográfico en este libro tan especial, en el que, entre otras muchas cosas que fueron noticia en su día, nos habla, y mucho, de su hijo, que tiene el síndrome de Angelman, y me ha hecho sentir esa PIEDAD de la que os hablaba al inicio, con el escritor, pues su hijo nunca comprenderá que se ha escrito uno de esos pocos libros capaces de impactar y sensibilizar a todo el que lo lee, en el que él, Dani, es protagonista, y a través de la mano y la imaginación de su padre ahora formará parte de nuestra redescubierta PIEDAD.

Algunos textos son tristes pero no me han dejado un sabor amargo, incluso he podido ver ese punto de humor (humor negro en este caso) tan característico de este autor y que tan bien ha trabajado en otros libros como en “Bendita calamidad”. Le gustan los juegos de palabras, y a mí también, y espero que a vosotros. Os regalo esta pequeña muestra:

PIEDAD

A veces piensa que tiene un nombre antiguo, que ya no se bautiza a nadie así, pero recuerda que en su infancia, en su colegio, había chicas o monjas con nombres que ahora suenan incluso más raros. Estaba Angustias, estaba Olvido, estaba Visitación, estaba Dolores, estaba Patro, de Patrocinio. Piensa que algunos nombres suenan más antiguos que el suyo, que están menos de moda, que han caído en desuso. Pero no. Enciende la tele y en las noticias hablan de angustias, hablan de dolores, hablan de olvido, incluso de visitas y patrocinios. De piedad, muy poco. De todos aquellos nombres, el suyo es el que menos espacio ocupa en los informativos.

 

Son relatos muy cortos, ninguno supera el límite de una página, y van ilustrados con 50 fotografías del autor, todas capturadas por la mirada atenta de quien se deja sorprender por todo lo que ve a su alrededor.

Mena ha querido mostrarnos que también hay lugar para la esperanza, y por sus páginas pasa buena gente a la que hace referencia con una descripción muy clara, en algunos casos incluso con nombre y apellidos; estos textos, junto con la fotografías han suavizado el libro de tanto dolor, haciendo un canto a la vida, al amor, a la justicia y a la solidaridad de mucha gente.

El autor ha dicho en algunas entrevistas que no se esperaba la repercusión que ha tenido el libro, pero, en mi opinión, este tipo de textos, unos  cuentos cortos que bien podían ser poemas (“que no se atrevieron a ser poemas” nos dice en la contraportada) y que para mi lo son, escritos desde dentro y en intimidad con el lector, son una forma de literatura muy apreciada por todos, como apreciados y muy leídos han sido siempre nuestros poetas más clásicos, esos que fueron capaces de transmitir los sentimientos y la voz del pueblo.

Miguel Mena ha escrito este libro, como hace radio, desde la contemplación de lo que ocurre a su alrededor; transforma en literatura la vida cotidiana, y es por ello que cada uno de los relatos me han evocado recuerdos y sentimientos muy diversos.

No puedo dejar de comentar que la portada del libro, ese gran corazón que impacta, es un cuadro de la pintora aragonesa María Buil.

Es bueno recuperar para esta sociedad tan mercantilizada, y exponer y transmitir a través de los libros, este tipo de sentimientos tan en desuso.

Susana Hernández

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4 comentarios en “Piedad

  1. Es lo mejor que he leído este año; un libro comprometido que, como dices muy bien en la reseña, hace aflorar muchos sentimientos a todo el que lo lee. Indispensable su lectura y dadas las fechas, también os podrá servir para regalar, pues será un acierto seguro. Muy buena reseña Susana, te felicito.

  2. Gracias por tu comentario Javi, me ha gustado lo de libro comprometido. Y sí, yo también creo que es un libro perfecto para regalar, conozco a mucha gente que lo ha leído y no ha defraudado a nadie.

  3. Ya me he comprado el libro de Miguel Mena. La chica de la librería lo conocía y me habló de maravilla. Había estado en la presentación y el libro le había encantado. Llevo leída más o menos la mitad, porque lo voy dosificando y la verdad es que es impactante. Ya lo llevo lleno de posit y de notas (en los posit, no en el libro). Por ejemplo, tengo señalado cuando el médico le comunica la enfermedad de su hijo por si hago algún curso que tengo en cabeza para ayudar al personal médico y sanitario a dar las malas noticias. Leer un texto así, pequeño y tan impactante dice más que toda la teoría que pueda contarles.
    Del libro de Miguel llega un enorme dolor y todas las grandes esperanzas que cualquier padre ha puesto en su hijo, truncadas. No trata de dulcificar esto, ni de hacer creer a nadie (y menos a sí mismo) que un hijo así es una maravilla. Y sin embargo, hay momentos en los que cuenta el día a día, cuando el niño pide mimos de los que nunca se cansa, cuando ve la sonrisa de su mujer como si le hubiese tocado la lotería, cuando al ver el dibujo que forma la sombra de los dos lo ve como un brote de sí mismo en los que se percibe un amor enorme por ese niño sin voz, que no da pena, da trabajo, da cansancio, da qué pensar y da gratis lecciones de alegría.
    Tenías razón. Está lleno de paradojas. Me sirve para mis trabajos también la historia del empresario que escucha en la radio al inmigrante y le ofrece trabajo. Cuando dice, “A partir de ahora, pueden considerarse los dos, tanto el salvador como el salvado, infrecuentes, insólitos, extraordinarios”.
    Y continúo, porque ya te digo que llevo solo la mitad. Gracias por recomendarlo. Un abrazo y un feliz año en el que podamos seguir compartiendo libros así de valiosos.
    Anabel

  4. Gracias por tu extenso comentario Anabel!

    Te agradezco un montón que te acerques para compartir con todos tu expreriencia sobre esta lectura. Yo sé que es un libro que no deja a nadie indiferente, además veo que para tu trabajo también te va fenomenal. Espero que sigas disfrutando de este libro que como ves es de los que guardaremos para siempre en la memoria y en el corazón.

    Un abrazo

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