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Ready Player One (II)

Ready player one

Ready Player One, de Ernest Cline
Ready player one

Si naciste en los ochenta y consideras que es una de las mejores décadas, si entiendes que las películas actuales no se pueden siquiera comparar con Regreso al futuro (Volver al futuro, en Hispanoamérica), si los videojuegos de ahora te parecen demasiados complejos y sientes que nada superará a Súper Mario, Dig Dug o Gálaga, deja de leer esta reseña. Como ya lo había recomendado mi compañero Squallido en su excelente reseña, no pierdas tiempo: ve a la librería, compra Ready Player One, de Ernest Cline y siéntate a disfrutar de, al menos para mí, uno de los mejores libros que leí en los últimos tiempos.

Estamos en el año 2044 y el mundo ya no es lo que era; la crisis mundial, la falta de recursos y la pobreza extrema y generalizada hacen que la única vía de escape para las personas sea lo virtual; y ahí aparece en escena la red virtual más grande del mundo, creada por un  excéntrico millonario llamado James Halliday: Oasis.

En Oasis la gente puede vivir, de manera gratuita, otra vida. Y cuando digo esto no me refiero a distraerse con juegos o actualizaciones, sino a disfrutar de un mundo nuevo en el que poder adoptar una nueva identidad, un nuevo rostro, estudiar, trabajar, superar desafíos, etc. Mediante un ordenador de conexión y unos guantes que detectan los movimientos, Oasis aparece como una nueva oportunidad para las personas ante un mundo real totalmente devastado y sin futuro.

La cuestión es que Halliday, que vive desde hace años en un encierro autoimpuesto y al que no se le conocen parientes, un día cualquiera pierde la vida. Y esto, que aparte de las lágrimas de algunos fanáticos no debería generar mucho más, resulta el punto de arranque de una historia fabulosa, atrapante, adictiva y llena de imaginación. A Halliday, un freake fanático de los años ochenta (especialmente de los videojuegos clásicos, las películas y los ordenadores) se le ocurre seguir vivo de otra manera, ocultando su inmensa fortuna personal dentro de la programación de Oasis, fortuna a la que accederá aquella persona que pueda conseguir tres llaves escondidas en el interminable mundo virtual, llaves que solo obtendrán al demostrar un conocimiento exhaustivo de aquellos tiempos ya remotos. No será fácil, teniendo en cuenta que toda la población mundial vive más tiempo en Oasis que en el mundo real.

Pasan los años y nadie logra conseguir siquiera la primera llave: la fama del juego comienza a decaer y más de uno ya afirma que todo se trata de una farsa, del último chiste de ese loco adinerado. De repente, para sorpresa mundial, Wadde Watts, un joven que ni siquiera alcanza un nivel 10 en Oasis (un número muy inferior en comparación con los grandes), encuentra la primera llave y con ella logra abrir la primera de las tres puertas, luego de superar unos retos muy freakes (por ejemplo, enfrentar en una partida del mítico juego Joust a un ser de ultratumba) La “búsqueda del Huevo de pascua de Halliday” toma vida de nuevo y el ritmo del libro ya no detendrá nunca más hasta la última de sus 461 páginas, cada una de ellas de gran nivel, llena de guiños al lector, de alusiones a la década de los ochenta, a sus videojuegos clásicos (Pacman, Black Tiger) a su música (Duran Duran, Pink Floyd) y a sus películas (Los Casafantasmas)

Ernest Cline logra que su primer libro (cuyos derechos fueron comprados por Warner Bros.) se convierta, como leí en una entrevista que le realizaron, en “lo más parecido a un videojuego convertido en novela” Yo añadiría que además de a un videojuego se parece también a una película en vivo, a una historia de amor latiendo en nuestros corazones y, por supuesto, a un excelente ejercicio de melancolía para todos aquellos que nacimos, crecimos y vivimos en la década de los ochenta: y también para los que no.
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2 comentarios en “Ready Player One (II)

  1. Precisamente este es el libro en que estoy inmerso ahora mismo. Realmente sí, es como estar jugando una enorme partida de World of Warcraft plagada de referencias a los años ’80.

    El único inconveniente que le veo es que a veces el autor quiere meter más referencias de las que el ritmo natural de narración soporta, entra a explicar de dónde vienen… Y eso puede sacarte un poco del ritmo de la historia.

    Pero aun así, es todo un ejercicio de frikismo y nostalgia para aquellos que crecimos rodeados de esas series, películas, libros, música y videojuegos… No tengo mucho tiempo al día para leer, y aun así ya voy por la mitad del libro.

  2. Interloper, gracias por leer la reseña, espero que hayas disfrutado del libro hasta el final; te mando un abrazo!

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