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Steampunk. Antología retrofuturista.

Steampunk

Steampunk. Antología retrofuturista, VV.AA.

SteampunkPor si una palabra como Steampunk, antes incluso de conocer su significado, incitase poco la curiosidad lectora (si es que curiosidad y lectura no son parientes tan próximos que se les pueda considerar sinónimos, en cuyo caso me disculpo por la redundancia), esta obra se subtitula, además, Antología retrofuturista, con lo que las ganas de asomarse al interior de estas fantásticas páginas se convierten (y la portada ayuda) en una necesidad de una intensidad punzante que, afortunado yo que ya las he leído, puedo asegurar que en ningún momento decepciona.

El steampunk es una corriente artística que recupera la estética de las máquinas de vapor, de la época victoriana, de esos artilugios imaginados por H.G. Wells o Julio Verne, objetos complejos plagados de válvulas, palancas y manómetros aparentemente nacidas de la mente inquieta de un genio demente o al menos no muy bien de la cabeza, pero de un atractivo estético incuestionable. Basta con echar un vistazo en google para hacerse una idea de hasta qué punto son brillantes los seguidores de esta tendencia que igual escriben fantásticos relatos que tunean móviles y ordenadores o inventan artilugios imposibles, pero ciertos.
En este Steampunk. Antología retrofuturista, lo que se plantea es la ambientación de unos relatos en un futuro tal como sería hoy si esa técnica y esa estética se hubiesen mantenido y viviésemos con una tecnología basada en las máquinas de vapor. Parece un corsé bastante estrecho, pero no es así, resulta curioso comprobar cómo una propuesta aparentemente de fronteras tan delimitadas, un pie forzado tan concreto, es en realidad, en manos de escritores de talento, la excusa para dar rienda suelta a semejante despliegue de imaginación, talento y humor como el que recoge esta antología tan brillantemente editada por Félix J. Palma.
He citado el humor y la imaginación no por casualidad, entre las múltiples virtudes de este libro destacan sin duda esas dos, que son probablemente las facetas preferidas del talento cuando éste se expresa a través de un cuentista. Pero son relatos serios, que nadie me malinterprete, y tal vez son tanto más serios cuanto más hilarantes sean, porque reírse les aseguro que se reirán (el primer relato, El arpa eólica de Óscar Esquivias es especialmente hilarante), pero reflexionar tampoco podrán evitarlo. Hay mucho de cuestionamiento de nuestro actual modelo de sociedad en unos relatos que hablan de un modelo diferente (tal vez sea Prisa, de Fernando Merino el que más sea acerca a esa sociedad alternativa, concretamente se acerca pedaleando), de lo que pudo haber sido y no fue, nunca sabremos si para bien o para mal.
Algunos acercan este futuro al pasado, como Fernando Royuela en Flux, llevando el steampunk a un escenario andaluz, y muchos se pasean, es inevitable, por Londres. Es singularmente brillante la idea que desarrolla José Carlos Somoza en That way madness lies y especialmente inquietantes y sobrecogedoras las historias de Lapis infernalis (Pilar Vera) o Dynevor Road (Luis Manuel Ruiz). Original y evocador es el relato plagado de hombres voladores de Marian Womack, In a glass, darkly. Hay misterio, terror, amor, locura, es una recopilación redonda plagada de relatos magníficos, de los que si he destacado alguno ha sido para ilustrar algún aspecto concreto, no porque los demás no alcancen las mismas cotas de calidad.
No es fácil encontrar algo así, cierto que relatos hay muchos y buenos, pero un experimento como este Steampunk es infrecuente y eso redobla su mérito, ya que no basa su atractivo únicamente en la originalidad de su propuesta, algo que probablemente le habría sido suficiente desde un punto de vista comercial, sino que es tremendamente exigente en la calidad de sus componentes y la prueba de que esto es así es que cualquiera de estos relatos podría leerse perfectamente fuera del marco de referencia seductor que es esta Antología retrofuturista y continuarían siendo verdaderos hallazgos, placeres deliciosos con los que recordar que lo que no fue no tiene porqué haber desaparecido, que en el mundo cabe lo que cabe en la imaginación y que no hay más frontera para el talento que aquella que éste, voluntariamente, no se atreva a cruzar.

 

Andrés Barrero
andres@librosyliteratura.es

4 comentarios en “Steampunk. Antología retrofuturista.

  1. Dos cosillas me llaman la atención, además del título, claro!
    La primera es la portada, yo creo que a nadie puede pasar desapercibida, aunque después de leer tu reseña se comprende mucho mejor; y la segunda es el número tan reducido de mujeres que parece que participa de esta corriente, no?

    Tomo nota para mis lecturas vacacionales.

  2. Pues sí, la portada es muy propia y hay pocas mujeres. Me había fijado en lo primero, pero no en lo segundo. No sé si es que esto del steampunk cuenta con más seguidores masculinos, si la antología se trata de un encargo específico para la ocasión o de textos publicados previamente o cual puede ser la razón. Dudo que haya alguna intencionalidad en ello, pero en fin, lo que está claro es que eres una lectora extraordinariamente atenta.
    Gracias, como siempre

  3. Concurro con lo de la portada. Es de un llamativo, que no veas.

    Si sale algo de José Carlos Somoza, habrá que leerlo, aunque sea por ese relato; igual luego me pico y sigo leyendo.

    Pero qué curiosa, la corriente ésta; es verdad que hay gente para todo. Jamás se me habría ocurrido ponerme a imaginar qué habría sido de nuestro mundo si se hubiera seguido la tecnología del vapor. ¡Y hay gente que hasta escribe sobre eso!

    ¡Abrazo! 😀

  4. No sólo hay gente que escribe, es toda una corriente artística. La verdad es que es una estética muy atractiva y los caminos de la creatividad son infinitos.
    Gracias por tu aportación, Leire

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