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Todo eso que tanto nos gusta

Todo eso que tanto nos gusta

Todo eso que tanto nos gusta, de Pedro Zarraluki

Todo eso que tanto nos gusta

Recomiendo la lectura de esta novela en un hotel rural, a poder ser, en algún lugar no muy alejado del mar, con algún afluente de fondo. Leer tranquilamente, sin atragantarse los párrafos, a fin de que no se formen grumos innecesarios en la textura. Advierto de que pese a la aparente sencillez de su elaboración, los resultados son altamente satisfactorios.

Porque es esta obra  la que viene después del postre, después de una vida de éxito, después del matrimonio, de los hijos a los que queremos brindar una vida perfecta, y se obstinan en no aprovecharla.

Después de un divorcio y una gran tragedia familiar, que supone la pérdida del hijo favorito.

Después de los 60, y de la lenta invasión de nuestro deterioro orgánico. No es sino hasta entonces, cuando Tomás decide un día levantarse de su sillón ante el televisor, dejar su vida atrás, e iniciar una desesperada expedición rumbo al palacio de Potola.

Quizá, demasiado tarde, porque debido a su malograda salud, su hijo, encomiado por su madre al rescate, logra alcanzarle antes de abandonar siquiera Cataluña, en un pueblecito de escasos habitantes, entre los que Tomás ha logrado sentirse como en familia, rodeado de amigos.

Como el propietario del café en el que juegan dominó por las noches y su sigilosa hija, la taxista local, que, cual benévola deidad, parece que sólo contemplase, sin juzgar, el juego de la vida.

Como el albañil que lee incansablemente historias a su mujer ciega, hasta el punto de considerar sus experiencias narrativas tan reales como la más tangible de las realidades, y se jacta de gozar de la amistad de Marcel Proust, de Dafoe, Fitzgerald…

O la dueña de la fonda, una anarquista con muy mala leche, que alquila habitaciones por noche a las chicas que se sientan en una silla plegable de camping en la carretera.

Y destacando sobre todos, con su aura de majestuosidad, una gloriosa mecenas italiana, artífice y promotora de insólitos proyectos. Una mujer adulta, soberbia, elegante, que sólo puedo imaginar visualizando a Sofía Loren.

Es esta una novela, casi humilde, reflexiva, de personajes tan cercanos, tan humanos, que ríen, lloran y mueren, cumpliendo cada uno su papel cuando les toca, con algo de resignación, y otro tanto de la calma que confiere encontrar el lugar en el que nos corresponde estar.

Una buena lección para no lanzarnos a buscar paraísos lejanos, sin antes haber contemplado la belleza cotidiana que nos rodea.

Eva MMJ

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Un comentario en “Todo eso que tanto nos gusta

  1. encuentro, por casualidad vuestra pagina, y esta precisamente ha sido mi lectura de verano, quizás por la portada.
    efectivamente, me ha gustado bastante, así que también lo recomiendo.
    un saludo desde zamora

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