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Un amar ardiente. Poemas a la virreina

Un amar ardienteCreo que hace un par de años, o incluso más, porque hablo de memoria y mi memoria es lo peor que hay en mi cabeza, estaba con unas amigas, la fotógrafa o artista de la cámara “Anvica” (Ana Victoria Campos) y Anabel García Capapey, ya saben, mi cuentoterapeuta de cabecera (y escritora de cuentos infantiles), andábamos hablando de fotografía y literatura; de hecho se presentaba una colección de fotografías que estaban relacionadas cada una con un libro, ese día tocaba hablar de poesía porque se presentaba la imagen que iba asociada a uno de mis poemas.

Y allí estábamos rodeadas de buenas gentes y hermosas imágenes a las que puse voz compartiendo y recitando una parte de mis poemas, y con ellos una parte de mi propia vida. En un momento de conversación con el público una persona me preguntó qué opinaba sobre la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz…

¡¡¡MADRE MÍA!!!

A alguien que había escuchado mis poemas le interesaba mi opinión sobre Sor Juana, esto ya me pareció de nota ¡¿Qué publico había en sala además de nuestras familias y amigos?! Fue una sorpresa inmensa, tan inmensa que solo puede decir que la Poeta Mexicana me parecía extraordinaria como mujer y como poeta una referente de intelectualidad e independencia.

Algo sabía yo de la autora, pero he de decir que si me hubiese pedido que recitase algo de ella nada podría haber recitado más allá del inicio de sus famosas Redondillas:

“Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?…”

Ya ven, algo había leído, pero saber, lo que se dice saber, solo esto.

Pasado el tiempo he profundizado más en la vida y en la obra de esta extraordinaria mujer que yo creo que abrazó la religión para que la dejasen poder vivir su vida con mayor libertad. Parece una incongruencia, pero no podemos olvidar que Sor Juana Inés de la Cruz nació a mediados del Siglo XVII y pocas o ninguna posibilidad de libertad había para una mujer que de no ser religiosa terminaría abocada a casarse… Una mujer que se inicio en la escritura a los tres años y que con diez ya había escrito una Loa eucarística no estaba hecha para el matrimonio. No eran tiempos aun para poder disponer de una habitación propia 😉

Y así, por la pura curiosidad, es como llego a este Un amar ardiente de la ya considerada como una de las más importantes figuras de las letras hispanoamericanas. Unos poemas de amor que dedicó a la virreina María Luisa Gonzaga Manrique de Lara y que el también poeta Sergio Téllez-Pon ha reunido en este libro con el que nos sorprende la editorial Flores Raras.

Así pues, “Un amar ardiente. Poemas a la virreina” es el título completo de esta edición que se inicia con un prólogo del Doctor en filología y activista por la erradicación de la homofobia, D. Ramón Martínez, en el que nos habla de la falta de referentes que han tenido siempre las personas no heterosexuales y la necesidad de “traducir” ese mundo ajeno a su propio mundo el colectivo LGTB.

De la mano del Compilador me adentro, ahora sí, ahora sabiendo que voy hacía un mundo desconocido para muchos, al centro de esos amores, al fondo de estos poemas, de su poesía, quizá al fondo de su propia vida.

“Ser mujer, ni estar ausente
no es de amarte impedimento;
pues sabes tú que las almas
distancia ignoran y sexo”

Aquí tienen una pincelada que la editorial nos regala en la contraportada.

Lo bueno que tiene la introducción es que nos mete en momento histórico y en la situación personal que rodea a nuestra autora y poetisa. Nos muestra a la mujer que impresionó a toda la corte y que utilizó su influencia para defender el derecho de las mujeres a acceder a la cultura y al conocimiento.

Nos invita Sergio Tellez a que leer “sin una venda en los ojos, sin prejuicios ni tabús sexuales”, insistiendo en que “las relaciones humanas son lo mismo de apasionadas sin importar el género o la sexualidad de los enamorados”.

“…¡Oh, Lisi, de tu belleza
contempla la copia dura,
mucho más que en la hermosura
parecida a la dureza!…

Lisi es la forma en que sor Juana nombra a la virreina, y así vemos en este otro fragmento como se refiere a ella en relación a un cuadro que le han pintado

Acción, Lisi, fue acertada
al permitir retratarte,
pues ¿quién pudiera mirarte
si no es estando pintada?

¡Oh, Lisi, de tu belleza
contempla la copia dura,
mucho más que la hermosura
parecida a la dureza!
Vive, si que el tiempo ingrato
te desluzca; y goza, igual,
perfección de original
y duración de retrato.

Si tuviese que tomar las palabras de alguien para hablarles de esta poeta, sin duda lo haría con la voz de Octavio Paz:

“Sor Juana sobresale en la expresión del sentimiento amoroso y de sus trances: encuentros, despedidas, celos, llantos, risas, soledad. Poesía no del amor divino, sino del humano y que sólo puede compararse a la de Lope de Vega y a la de Quevedo. No es un torrente como la del primero ni un abismo como la del segundo: es un remanso de agua en la que el enamorado, aun tiempo, se retrata y se anula.”

Nunca podemos dejar de sorprendernos con la poesía, incluso con aquello que pensamos que ya está dicho, siempre puede decirse de otra manera, la poesía que es puro sentimiento envuelta en literatura, siempre depende del poeta del que brota, de su vida y de su momento, y por eso no puede haber dos sentimientos amorosos o desgarrados o fascinados exactamente iguales. Cada poema es único, como cada poeta.

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2 comentarios en “Un amar ardiente. Poemas a la virreina

  1. ¡Buenos días, Susana! ¡Pero qué bonito!
    Pues aunque cuando te preguntaron no hubieras podido recitar casi nada de memoria, poder hacerlo con esos primeros versos es más de lo que otros cerebritos hubieran podido hacer, así que no creo que la memoria sea lo peor de tu cabeza, jeje.
    Preciosa reseña, preciosos poemas, y muy bien traídas las palabras de Octavio Paz, para presentarnos a esta poetisa de la que nada hubiera yo podido decir.

    1. La verdad es que hay mujeres extraordinarias en todas las ramas de las artes de las que sabemos muy poco (yo la primera) peor hay que ir dándoles visibilidad aunque en el caso de esta mujer como en el de Cristina de Pizán está claro que son extraordinarias y valientes precursoras que han ido abriendo puertas a las que llegaron después.
      Un abrazo, amiga!!

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