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American Vampire. El señor de las pesadillas

” American Vampire. El señor de las pesadillas”, de Scott Snyder

american_vampire_se§or_okBRYa está aquí, ya está aquí, ya llegó, Judas el mi… Ahí va, que se me va la olla.

Ya tenemos un nuevo número de American Vampire. Aunque no pertenece a la colección central sino a la miniserie que podemos enmarcar como una secuela del anterior spin-off dedicado a Felicia Book, Selección natural, cosa esta que no desmerece en nada a la colección principal. Al contrario. Este número es, como el café en las pelis de Tarantino: una puta delicia.

Al leer esta nueva entrega de los vampiros de Snyder, American Vampire. El señor de las pesadillas, no he podido evitar recordar una cita del libro La infancia perdida y sus misterios, de Duncan Palas, que viene muy a cuento, sobre todo porque una de las claves de este cómic es un niño: “No deja de ser curioso el hecho de que si a un niño le amenazas con el hombre del saco, posiblemente ni reaccione, pero si lo haces con Drácula la cosa cambia y bastante. ¿Será que el miedo a los vampiros es algo que la humanidad lleva ya impreso en los genes como una medida de protección o un instinto de supervivencia?”

Y viene a cuento porque, hasta ahora Snyder nunca nos había hablado de ÉL…, de Drácula. Hasta ahora nos habíamos topado con varias razas de vampiros y es en este tomo en donde Snyder da su visión personal del vampiro primigenio, del auténtico, del más poderoso de todos. Deja poco claro su origen para que seamos nosotros, con varias posibles opciones, los que lo decidamos, y respeta, más o menos, la imagen creada por Stoker, aunque no del todo, ya que Snyder le inocula una dosis infinita de Maldad que se expande a su alrededor cosa mala. Sí, Maldad con mayúsculas, Maldad de la buena (tenía que hacer la gracia…)

Snyder consigue que este Drácula no se eche a perder como ha sucedido últimamente ( y no tan últimamente) en versiones de cine, cómic o serie de televisión. Aquí, al igual que en la novela, está omnipresente pero casi sin aparecer, lo cual es todo un acierto.

De nuevo Felicia, tras haberse retirado de la organización cazavampiros Vasallos del Lucero del Alba, debe trabajar con estos para hacer frente al vampiro entre vampiros.

No quiero desvelar más de la trama, bastante he contado ya y eso sin soltar espoilers. Es mejor descubrir por uno mismo la grandeza de este cómic (y en general de todos los de la colección) que trata a los vampiros como deben ser, como siempre fueron y nunca tuvieron que dejar de ser.

Si sólo puedes comprar un cómic este mes y te gustan los vampiros, no lo dudes ni un momento: American Vampire. El señor de las pesadillas te gustará. Ni siquiera tienes que haber leído nada previamente para empaparte de los antecedentes de los personajes ya que te los van narrando, así que no pongas excusas y agradécemelo cuando acabes.

El guión es una maravilla en todas sus tramas y subtramas; el uso que se da a la Torre de Londres, la referencia a Jack el Destripador, y el dibujo, que esta vez no es de Albuquerque pero no importa, son de diez. Es una gozada de cómic, palabrita, y se lee de un tirón.

Seré cansino, pero es lo que hay y no os queda otra que aguantarme, así que voy a insistir en el importante hecho de que, si no me equivoco, han salido ya cinco números de la colección principal y estos otros dos, y recomendaría todos ellos sin excepción.

American Vampire. El señor de las pesadillas es una lectura imprescindible para quienes gustan del género, obligatoria para los fans de la serie, necesaria para los completistas de Drácula y recomendable para quienes simplemente quieran un buen material que leer.

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