
Historias insólitas de la historia argentina, de Daniel Balmaceda

Hay lugares de Buenos Aires que caminamos, vivimos y compartimos cómo si nunca nadie los hubiera construido. El espacio parece detenido en este tiempo y es difícil pensar que alguna vez fue parte de otras dinámicas, tan lejanas a los vicios del 2010 y pico. Es como si esa avenida siempre hubiese estado allí, los trenes conservaran la misma mística y plazas fueran amplios espacios vírgenes.
Hace algunos días, en Buenos Aires dejaron de circular los vagones de subte más antiguos, que databan de principios de siglo XX. Ante esta realidad, la historia se coló nuevamente en las ventanas de lo cotidiano y, por un momento, nos dio la oportunidad de pensar que provenimos de una historia pasada, que se fundó sobre las líneas del trabajo de muchos hombres. Situaciones que nos permiten explorar el pasado suelen presentarse, y los libros como el de Balmaceda son se convierten en compañeros de ese viaje.


