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Lost in Translation Again, de Ella Frances Sanders

Lost in translation, Again

Lost in translation, AgainParece que este es el mes de las segundas partes. Hace poco os recomendaba Valerosas 2, la segunda parte de Valerosas que acaba de publicar Dibbuks y hoy me toca hablaros de la segunda parte de Lost in translation, un libro que reseñé hace ya unos meses y que me encantó.

La verdad es que esta vez no sabía que habría segunda parte, así que cuando vi que Libros del zorro rojo había sacado un segundo volumen me hizo bastante ilusión. Como os comentaba en la reseña de la primera parte, estudié Traducción e Interpretación porque me gustan mucho los idiomas y las palabras. Así que esta clase de libros me vuelven loca. Si Lost in translation era “un compendio ilustrado de palabras intraducibles de todas partes del mundo”, Lost in translation –again- va un poquito más allá. En esta ocasión no se trata de palabras intraducibles, este libro es pues “un compendio ilustrado de expresiones curiosas de todas partes del mundo”. Y sí, sigue siendo igual de curioso que el primero. Porque lo cierto es que en este mundo hay cantidad de expresiones raras de narices. Seguro que en español os habéis parado a pensar alguna que otra vez de dónde vendrá tal o cual expresión. Creo que los españoles somos especialistas. Pero no los únicos, eh. Con Lost in translation –again- vamos a descubrir que la mayoría de lenguas tienen sus propias expresiones curiosas. Algunas de ellas pueden recordarnos a algunas que nosotros usamos, pero otras es mejor descubrirlas.

Por ejemplo, en coreano existe la expresión “cuando el cuervo echa a volar cae un pera”. Esta expresión quiere decir que dos incidentes que parecen conectados entre sí no tienen por qué obedecer necesariamente a una relación de causa-efecto. Interesante, ¿verdad?

Si un serbio te dicen que estás soplando patitos quieren decir que estás mintiendo. No me digáis que no mola, ¿eh?

Otra que me parece genial es la expresión sueca “deslizarse sobre un sándwich de gambas”. Alguien que se deslice sobre tal es que lo ha tenido todo fácil en la vida. Hombre, la vida desde un sándwich de gambas debe ser mucho mejor. Y si son al ajillo ya ni os cuento.

En japonés si llevas un gato en la cabeza significa que estás fingiendo inocencia con la intención de hacer creer a los demás que eres una persona buena, aunque tus intenciones no sean las mejores. Con dos gatos en casa sé lo que es llevar uno en la cabeza, pero prometo que las mías no son malas intenciones.

Podría pasarme horas escribiendo sobre este libro y sus curiosas expresiones. Otra más, en persa si te dicen que se comerían tu hígado no salgas corriendo. Realmente te están demostrando cariño y un afecto profundo. Un pelín macabro, pero es hasta bonito, ¿no?

Si os gustó la Lost in translation no podéis perderos Lost in translation –again-. Es otra maravilla de libro para los amantes curiosos de las lenguas y las palabras. Os aseguro que vais a pasar un buen rato descubriendo expresiones tan chulas como la del sándwich de gambas.

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Lost in Translation, de Ella Frances Sanders

Lost in translation

Lost in translationTengo varias editoriales fetiche (no diré cuáles, pero si leéis mis reseñas encontraréis una pista). Lo que sí voy  a deciros es que la editorial Libros del Zorro Rojo está entrando en esa lista a pasos agigantados. ¿Por qué? Porque saca libros ilustrados (one point), porque rescata clásicos (two points) y porque publica libros originales y bonitos (three points!). Así que: ¡enhorabuena, Libros del Zorro Rojo!, ¡Moláis!

El libro del que hoy os hablo, Lost in translation, me toca la patata y me trae recuerdos de cuando una era universitaria y asistía a más cafeterías que clases en Granada. A pesar de que la carrera me la saqué en todas esas cafeterías, (¿verdad, querida Carmen?) y que disfruté de más becas Erasmus que un estudiante al uso, al final acabé siendo Licenciada en Traducción e Interpretación. ¿Vosotros os acordáis de los motivos por los que elegisteis vuestra carrera o profesión? A mí siempre se me han dado bien los idiomas. En el instituto hacía una labor social muy grande y altruista dejando que algunos compañeros copiaran mis exámenes de inglés para poder aprobar. Total, a mí no me costaba nada. Aunque ahora que lo pienso debería haber copiado yo sus exámenes de matemáticas, porque eso sí que se me daba mal. El caso es que durante mis años de instituto estudié inglés y francés, y como me interesaban mucho las palabras, los idiomas y las culturas decidí estudiar Traducción e Interpretación. Durante la carrera he estudiado varias lenguas: portugués, catalán, inglés, gallego, francés y hasta tres clases de chino (no era lo mío). Parece que esto sea Linkedin y que esté ofreciendo yo mis servicios (oye, que si alguien quiere contratarme como traductora, aquí estoy), pero en realidad todo este tostón que os he contado es para justificar porque me emocioné cuando supe que la editorial Libros del Zorro Rojo publicaba un libro titulado así.

Lost in translation (no tiene nada que ver con la genial película de Sofía Coppola), es un librito escrito e ilustrado por Ella Frances Sanders. Ya en la portada podemos leer lo que nos vamos a encontrar entre sus páginas: un compendio ilustrado de palabras intraducibles de todas partes del mundo. Comprenderéis ahora que, como traductora, me parece un libro realmente curioso. Siempre me han gustado esas palabras que no tienen traducción, que sólo existen en determinado idioma y que nos cuesta, de algún modo, explicarlas en otras lenguas. Como se dice en la introducción del libro, es fascinante que en un mundo tan conectado e intercomunicado, todavía existan palabras de este tipo. Palabras que hacen que nos perdamos en la traducción tratando de explicarlas. Es realmente curioso, ¿verdad?

Lo bueno de estas palabras intraducibles es que consiguen poner nombre a sentimientos que ni siquiera podemos explicar en nuestra propia lengua. Estoy segura de que cuando las leáis os sentiréis identificados con lo que quieren expresar y alguna vez habéis sentido la necesidad de que esa palabra existiese. Están ahí, esas palabras existen, aunque puede que en idiomas tan desconocidos para nosotros como el finés, el urdu o el yidis.

Voy a deciros mis favoritas. Cuando leáis el libro, seguro que encontráis las vuestras propias.

En Neerlandés existe el adjetivo Gezellig, que sirve para definir algo que es mucho más que íntimo o acogedor, una sensación de calidez muy placentera que connota el tiempo compartido con los seres queridos. Preciosa, ¿eh?

Kilig, es un sustantivo que se usa en Tagalo para definir algo que todos conocemos: esa sensación de tener mariposas revoloteando en nuestro estómago.

En griego, el adjetivo Meraki, significa entregarte con todo tu corazón a algo, como cocinar, y hacerlo desde el alma, con creatividad y pasión.

La palabra Boketto significa en japonés perder la mirada en la lejanía sin pensar en nada en particular. La traducción más parecida es empanarase. Y a la menda le pasa mucho.

El verbo sueco Fika también me encanta: reunirse en torno a un café y algo dulce para darse un respiro de la rutina y charlar durante horas.

Lost in traslation es un libro que recomiendo sobre todo a los curiosos, a los amantes de las palabras y sus significados. Os gustará.

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