Publicado el

Pequeño Diccionario de Cinema para Mitómanos Amateurs

Pequeño Diccionario de Cinema para Mitómanos Amateurs, de Miguel Cane

Ilustrado por Ana Bustelo

pequeño diccionario de cinemaSoy cinéfilo y me gusta, aunque a mi bolsillo no demasiado, porque a final de mes, son una buena cantidad las películas que acaban siendo mías. Desde clásicos, hasta algunos estrenos de última generación. Pero de los primeros, me considero una de esas personas que se ha creado una videoteca propia que hace las delicias de algunas de mis amistades. Pero todavía me queda mucho por andar, mucho que conocer, títulos y actores que descubrir, por eso cuando aparece ante mi vista algún libro como Pequeño diccionario de cinema para mitómanos amateurs ya saben lo que me ocurre, yo me lanzo a por él, lo leo con avidez, y voy apuntando, poco a poco, aquellos títulos que me llaman especialmente la atención para poder verlos. Pero, en este caso, diría que estoy ante algo más. No sólo porque su edición venga a cargo de Impedimenta, que también, pero este título tiene un halo de vieja escuela, tiene un halo de tesoro guardado que ha sido encontrado por alguien que sabe apreciarlo, y huele a información veraz, de esas que gustan a los que siguen la trayectoria del cine desde sus inicios. ¿Sabéis eso que sucede en el cine cuando acaba la película y suspiráis? Eso me ha sucedido aquí. Porque cuando paseamos por las páginas, nos damos cuenta que los libros, como el cine, pueden ser considerados una obra de arte.

  Sigue leyendo Pequeño Diccionario de Cinema para Mitómanos Amateurs

Publicado el

Juvenilia

juvenilia

Juvenilia, de Miguel Cané

juveniliaDejando de lado las despedidas humanas, lo más difícil de mudarse de Buenos Aires a Galicia fue abandonar mi biblioteca. O mejor dicho, tener que armar una lista de los libros prescindibles e imprescindibles y en base a eso hacer las maletas y partir. La mitad de mis 300 libros se quedaron al cuidado de mis padres, a los que les di, cual si de niños se tratase, los mejores consejos para que los cuidaran. El resto de obras se vino conmigo, con la consiguiente cara de sorpresa de la chica de la aduana, que esperaba ropa y se encontró con una sucursal de librería dentro de mi equipaje. Atento a los detalles, y sabiendo que aterrizaría en Oporto, estuve atento a que los libros de José Saramago quedaran en la parte superior. Funcionó y me gané sus sonrisas. Pasaron tres años y al fin pude volver a mi Buenos Aires querido, en donde lo primero que hice, tras los emotivos saludos, fue ir a mi habitación y volver a ver y oler mi biblioteca. Allí estaban todos esos libros que recordaba y también aquellos a los que había olvidado. Fui con muy poca ropa, y me volví con todos los libros que pude traer, unos cincuenta, entre los que figura Juvenilia, de Miguel Cané, que reseño hoy, y que también habla de reencuentros y recuerdos melancólicos.

Sigue leyendo Juvenilia