
Asán, de Vladimir Makanin
A uno, a estas alturas de mili, si hay algo que le gusta en esto de la literatura es que le sorprendan. Pero que lo hagan por derecho, sin trucos ni efectismos, contando un historia y haciéndolo bien. Y Vladimir Makanin, bendito sea, lo ha conseguido en Asán de la forma más rotunda que recordaba hace tiempo. Uno oye hablar bien de un libro de un autor ruso ambientado en la guerra de Chechenia y mal que bien espera enfrentarse a un catálogo de atrocidades, a un retrato descorazonador de la barbarie, y miren, cuando lo que se encuentra es un relato honesto, y transparente rebosante de humanidad en cada página, pues no puede sino agradecerlo. Y no es que Vladimir Makanin escamotee al lector un ápice de realidad, en absoluto, es que hace un esfuerzo singular por comprenderla y exponerla como es. Y es, como dije, muy humana. Cierto que se trata de ese tipo de humanidad que en según qué condiciones puede dar con su propietario en prisión, si tiene suerte, pero no es menos cierto que escribiendo Chechenia, Makanin explica el mundo. En un momento dado un coronel del ejército ruso dice a sus compañeros que no deben alarmarse ante la corrupción, que la corrupción no es tan mala porque al menos es un orden, tiene unas reglas, y que es preferible al caos. Y ese es el espíritu de Asán, explicar la guerra no como el sinsentido moral que es, sino como el mercado próspero que también es en las manos adecuadas. Sigue leyendo Asán
