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Come, reza, ama

Come, reza, ama

Come, reza, ama, de Elizabeth Gilbert

Come, reza, ama

Hay un momento en la vida de toda persona en la que una crisis, más grande de lo habitual, llama a tu puerta. Un instante para realizar aquellos cambios que, hasta nuestro propio cuerpo, nos pide como si le faltara el alimento para su supervivencia. Es entonces, en ese punto de inflexión, cuando nos decidimos a tomar las riendas, a enfrentarnos a lo que nos rodea, y a darle la vuelta a nuestra vida para dar la bienvenida, no sin cierto miedo, a lo que está por venir. ¿Son necesarios esos momentos? Sí. ¿Todo el mundo está preparado para afrontarlos? No, pero de eso se trata. En esta vida, donde la inmediatez, el individualismo, y el consumismo están a la orden del día, y nos entra por los ojos miremos donde miremos, necesitamos un cambio, un revés, un giro de 180º para descubrir que, aquello que nos faltaba, no está tan lejos como imaginábamos.

Elizabeth Gilbert tuvo que hacer frente a un divorcio traumático, a una relación amorosa más cercana a lo obsesivo, y a un trabajo que no la satisfacía. Por ello, tocó fondo. Decidió lo siguiente: emprendería un viaje para recuperar aquello que había perdido, que no era otra cosa que ella misma, a través de tres herramientas: la comida, la oración y, de nuevo, el amor.

Nuestras vidas son grandes guiones que vamos reescribiendo cada día. Es una de las grandezas del ser humano: poder cambiar sus planes en todo momento. Por eso, cuando te encuentras en una encrucijada, cuando sientes que necesitas moverte pero que algo te detiene, vemos que no hay solución a lo lejos. “Come, reza, ama” versa sobre aquellos sacrificios que se tienen que hacer para poder salir a flote por tus propios medios, narra un viaje interior a una nueva existencia a través de los sentidos, a través de los sabores y olores de la comida italiana; a través de las oraciones y el concepto de existencia en la India, donde una mirada interna nos hace darnos cuenta de lo petrificados que estábamos desde hacía mucho tiempo; y, por último, es un viaje a través del amor, de encontrar ese amor que se acople a los latidos de nuestro corazón, aunque lo encontremos a miles de kilómetros de distancia de lo que es nuestra realidad. Elizabeth Gilbert nos plantea una pregunta: ¿qué harías si supieras que tu vida ya ha caído en picado? Reconozco que cuando se editó el libro, no le presté atención. Mi situación personal era la adecuada, no tenía esos sentimientos de caída al vacío que se describen en el libro. Sin embargo, meses después, por el más gracioso de los destinos, mi situación cambió, sintiendo que algo iba mal aquí adentro en mi pequeño corazón. Fue entonces cuando abrí el libro, recomendado por una de mis personas más queridas, y tuve una pequeña revelación: si quieres un cambio en tu vida, sólo puedes hacer una cosa y es actuar, no quedarte parado. Por eso, siempre digo a quien quiera escucharme que “Come, reza, ama” es un libro para un momento determinado, para una situación, para un estadio vital. Cierto es que se puede leer en cualquier momento, pero como suele suceder con muchos libros, es solamente en el momento adecuado cuando se puede exprimir debidamente lo que acontece en él.

Para mí, esta historia personal de Elizabeth Gilbert no deja de ser, salvando ciertas circunstancias de la autora, un relato sobre la superación con la que nos encontramos todos los días. Momentos de flaqueza, de auténtico miedo ante un nuevo proyecto, de parálisis. Pero que no quieren decir que deban sobrepasarnos, ser más fuertes que nosotros porque, en nuestro interior, quienes mandamos somos nosotros.

Y es que, ¿si vivimos la vida en un tren que corre demasiado, quién no ha sentido la necesidad de pararse y, aunque sea, observar un poco el paisaje?

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