Publicado el

Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán, de Ana Martos

Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán

Biografía canalla de Emilia Pardo BazánMe gusta mucho leer biografías y autobiografías de personajes célebres. Supongo que mi lado cotilla, en vez de hacerme ver Sálvame, me lleva de vez en cuando a leer sobre personas que me interesan. Confieso que la escritora Emilia Pardo Bazán no está entre mis personas favoritas, pero como leí la palabra canalla en el título del libro y como, precisamente, no sabía demasiado sobre esta autora gallega, pensé que esta biografía podría resultarme interesante. Lo cierto es que así ha sido: lo he pasado bien leyéndola y descubriendo a doña Emilia.

Si estuviera en el concurso Un, dos, tres y me dijeran “Por cinco mil euros (puestos a soñar), dígame datos relacionados con Emilia Pardo Bazán” antes de leer la biografía hubiera dicho: escritora, gallega, novelista, naturalismo y poco más. Os preguntaréis para qué sirve leer la biografía de alguien que ni siquiera te gustaba. Ay, insensatos. Pues para este tipo de cosas, en primer lugar. No sabéis la de dinero que hubiera ganado ahora. Fuera de bromas, queridos lectores, el saber no ocupa lugar. Además, he de deciros que he descubierto que Emilia Pardo Bazán fue una mujer muy interesante.

Para empezar, os diré que fue la primer mujer española que consiguió una cátedra universitaria, la primera mujer que obtuvo el nombramiento de Consejera de Instrucción Pública, la primera mujer periodista profesional (fundó su propio periódico y fue corresponsal en el extranjero de un periódico español), la primera española ateneísta, la primera que se atrevió a hablar del Naturalismo y la primera que publicó su autobiografía sin tapujos. ¿Qué os parece? Alguien que logró todos estos méritos tuvo que ser, obviamente, interesante.

Ana Martos, la autora de Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán, nos introduce de manera muy acertada en el contexto histórico en el que vivió la escritora. El siglo XIX fue una época de cambios y revueltas que influyeron en la vida de la autora. Pardo Bazán procedía de una familia de rancio abolengo y su padre José María Pardo-Bazán, liberal y feminista, proporcionó a su hija la mejor educación posible. Este consejo que le dio el padre a la pequeña Emilia nos hace entender mejor a la mujer en la que se convirtió:

“Mira, hija mía, los hombres somos muy egoístas y si te dicen alguna vez  que hay cosas que los hombres pueden hacer y las mujeres no, di que es mentira porque no puede haber dos morales para dos sexos”.

Emilia supo desde muy temprana edad que no habría nada que ella no pudiese hacer, así que convencida de ello, se dejó llevar por su propio instinto. Y a pesar de la época en la que le tocó vivir, a pesar de las revueltas y del latente machismo, Emilia Pardo Bazán logró hacerse a sí misma, convirtiéndose en una de las intelectuales más importantes de su época. Algo, sin duda, admirable.

Empezando por su infancia, en la que muy pronto se dio cuenta de que las muñecas no eran para ella y que prefería devorar todos los libros que tenía a su alcance, hasta las decisiones y el carácter firme que fue demostrando a lo largo de su vida. No dudó en enfrentarse a quien tuviera que hacerlo, perdiendo amistades si era el caso (e incluso su matrimonio), pero conservando intactos sus ideales y creencias.

Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán no es una biografía al uso, claro, es una biografía algo más canalla y muy bien documentada. Además de situarnos en el contexto histórico en el que la autora vivió, Ana Martos demuestra pasión en su escritura y ha logrado crear una biografía divertida y fuerte que nos muestra a una Emilia Pardo Bazán que, a pesar de la época tan retrógrada y sumamente machista que le tocó vivir, supo vivir su propia vida sin pedir explicaciones a nadie. Bravo por ella.

[product sku= 9788441538405 ]
Publicado el

Dando la lata…¡de atún!, de María Villalón

dando la lata

dando la lataEs realmente asombrosa la cantidad de cosas que pueden hacerse en la cocina. Y eso sin imaginación, siguiendo tan solo las recetas tradicionales, conque si le echamos cabeza a la cosa la cantidad se eleva exponencialmente. Y lo mismo ocurre con los libros de cocina. De todo y para todos: la cocina del Quijote, cocina indie, fabada a muerte, cocina varonil, recetas vegetarianas, cocina fácil, saludable, en veinte minutos, postres, sopas, las recetas de mi madre, gastronomía molecular, para thermomix, cupcakes, de este chef, del otro, del de la moto… y así miles y miles de títulos que esperan ser aprovechados en nuestros fogones. ¡Uno se pierde entre tantos fuegos, copón!

Por eso me alegró encontrar sin querer este libro. Por qué… ¿quién no almacena latas de atún como si ante un apocalipsis zombi ese fuera el soporte vital necesario para la supervivencia humana? ¿Quién no ha empezado a “cocinar” cuando sus padres se iban de casa unos días o cuando eras tú el universitario que estudiaba fuera, unos espaguetis con atún? La pizza llegaba a cansar, pero el atún no. El atún era un ingrediente fetiche como Carmen Maura o Victoria Abril lo fueron para Almodóvar.

Así que sí, me confieso “latunero”, que es como etiqueta María Villalón a los amantes de las latas de atún. Y no me importa confesarlo. A pesar del alto contenido de mercurio en el atún que dicen que tiene, lo como con bastante frecuencia porque es sabroso, barato y viene con abrefácil. Pero hasta dar con Dando la lata… ¡de atún!, lo único que hacía era la típica banderilla con cebolla y aceituna, o la tortilla francesa, o la ensalada con atún, o la pasta o algún bocata con jamón de york, lechuga y cualquier cosa que le fuera bien.  Ah, y los melocotones en almíbar rellenos de atún, mayonesa y chaca que, aunque salen en el libro, ya los conocía y los preparo para ocasiones especiales.

Y ahora… ¡ahora toooodo un mundo, tooodo un universo de conjugaciones alimentarias fáciles de hacer, económicas y sabrosas –por definición, todo lo que lleva atún es sabroso– se abre ante mí! ¡Sí, lo sé! ¡Tengo el poder y lo usaré para dominar el mundo, pero no hay miedo; para eso he nacido!

En fin, dejando a un lado el cercano futuro, algunos de los platos más curiosos de este muy curioso libro son las tortillas y los desayunos. Porque ojo, también se puede desayunar con atún y prueba de ello son los huevos revueltos con atún y aguacate o los bagels con atún y queso fundido entre muchos más (en concreto siete desayunos, uno para cada día).

El libro tiene ocho capítulos repartidos entre (los ya mencionados desayunos), entrantes y dips, cereales y legumbres, arroces y pastas, patatas y huevos, masas y hojaldres y ensaladas y verduras.

A día de hoy solo he podido hacer los mini vol-au-vent con queso y cebolla caramelizada que estaban de vicio y son, como todas las recetas de Dando la lata… ¡de atún! muy fáciles de hacer. No obstante, tengo ya bien separadas con papelitos para hacer próximamente: el Vikxie sándwich (tiene que ser curioso el meter patatas fritas de bolsa machacadas en un sándwich y quiero comprobarlo), la tortilla de arroz, los espaguetis con mermelada de tomate (¡oh, sí, esta quiero probarla cuanto antes!; la mezcla de lo dulce y lo salado, como en el caso de los melocotones en almíbar rellenos de atún, mayonesa y chaca, siempre triunfan), la lasaña de surimi, las rodajas de patata con queso de cabra gratinado, las patatas al microondas con atún y queso… Pfff, no sigo porque me he dado cuenta de que tengo bastantes páginas marcadas.

Reconozco que hay un par de recetas que vaya, no creo que alcancen la categoría de receta porque son de lo más simple (poner atún sobre pan cracker o sobre queso curado…), pero en definitiva es un libro al que voy a sacar mucho, pero que mucho provecho.

No hay ninguna, pero es que ni la más mínima complicación, para hacer cualquiera de las recetas, así que si no las haces es o por vagancia o porque tal vez alguna combinación de ingredientes no acaba de hacerte gracia.

Todas están bien explicadas y tienen fotos a gran tamaño para que compares la chapuza que haces con lo bonito que debería quedarte cuando el plato está ya listo para hacer la foto para el libro.

Un libro que puede sacarte de algún apuro, pero que también puedes usar para hacer algunas comidas o cenas de diario, o para dejar boquiabiertos a los amigos en esas cenas en las que siempre se lleva lo mismo.

Original y salvavidas a la vez.

[product sku= 9788441538429 ]
Publicado el

¡Fuego a discreción!

fuego a discreción

¡Fuego a discreción!, de Javier Sanz y Guillermo Clemares

fuego a discreciónMi madre suele decirme que me repito más que la morcilla, pero es que no puedo evitarlo. Si tuviera que hablar de dos acontecimientos de la Historia que me llamen la atención son, sin duda alguna, la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Y como yo soy muy dado, además, a la celebración o estar al tanto de los aniversarios, ver que este 2014 era el centenario de la I Guerra Mundial me hizo darme un paseo por las librerías, para ver qué títulos podían interesarme. Y tuve sensaciones encontradas porque, si bien la avalancha de títulos es abrumadora, una parte de mí saltaba feliz y contenta por tener tanto donde elegir. Suelo seguir a ciertos autores, ver lo que publican, lo que nos traen de nuevo por estas tierras baldías en que se convierten a veces los que yo considero mis templos. Así que no hay que imaginarse demasiado la situación de encontrar, de nuevo, un libro de Javier Sanz que, además, esta vez trataba en concreto de esos dos acontecimientos, de esos dos grandes conflictos bélicos, que siguen haciendo correr ríos de tinta, pero que además son fuente inagotable de novelas y ensayos a partes iguales. El caso es que, tras mi periplo por la librería, tras observar de lejos este libro – no tenía en ese momento dinero para comprarlo -, resulta que aparece en mi casa un paquete y al abrirlo me encuentro ¡Fuego a discreción!, y, por si no lo había dicho nunca, no creo demasiado en las casualidades, pero en este caso hice una excepción, porque parecía como si se hubiera encontrado una especie de conexión entre vete tú a saber qué y yo. Es igual. Lo importante es lo que viene aquí dentro, no de la reseña, que también, sino del libro que, como siempre, es para aparentar tranquilidad cuando lo que realmente quieres es gritar de la emoción.

Sigue leyendo ¡Fuego a discreción!

Publicado el

De lo humano y lo divino

De lo humano y lo divino, de Javier Sanz

De-lo-humano-y-lo-divinoYo soy muy cotilla. Tanto que casi voy por la vida buscando cosas de las que enterarme. ¿Es un defecto, es un virtud? ¿Es un pájaro, es un avión? Qué sé yo. Lo único que tengo claro es que sabiendo cosas que no sabía me siento bien, me da alegría, me da un escalofrío en mi pequeño cuerpecito. Así que yo, cotilla y lector (siempre he creído que todo lector tiene un punto cotilla en su interior, interesante debate, ¿no creéis?), cada vez que aparece un libro que tenga que ver con anécdotas, con secretos del mundillo que no se nos han contado hasta ahora, caigo como si no hubiera un mañana, como si mi vida dependiera de ello. De lo humano y lo divino no sólo cuenta con ello, sino que además está propiciado por uno de los mejores autores capaces de recopilar anécdotas curiosas de aquello que no nos habíamos planteado que las tuviera. Por ello, ante la salida de su segundo libro, yo tenía que leerlo, despacio, con intensidad, con devoción diría, porque pasar un buen rato me cuesta tanto últimamente que, una vez entrados en materia, ya no he podido resistirme a abrir los ojos como platos, a divertirme, a saber que tiempo atrás, cuando yo no era más que una idea en la cabeza de mi madre, había seres humanos (y divinos) que vivían situaciones que ríanse ustedes de cualquier obra de teatro amateur. ¿Están listos para oírme hablar de ello? Espero que sí, porque aquí voy.

Sigue leyendo De lo humano y lo divino

Publicado el

Entrevista a Javier Sanz

Javier-Sanz

Entrevista a Javier Sanz, autor de “Nunca me aprendí la lista de los reyes godos”

Javier-SanzLa Historia tiene infinidad de anécdotas que contar. Eso es lo que debió pensar Javier Sanz cuando escribió este libro. Pero como a mí no me gusta tirar de hipótesis, y como he sido preguntón por naturaleza, me decidí en su momento a haceros a todos partícipes de las palabras del autor para que nos contara mucho más de un libro que vendió su primera edición del tirón y que se ha convertido en uno de los más solicitados en las librerías. Quizá la Historia tenga un punto de aburrido que echa para atrás, pero desde luego son libros como “Nunca me aprendí la lista de los reyes godos” los que te hacen darte cuenta de lo mucho que te has estado perdiendo por pensar, erróneamente, que todo aquello que tiene que ver con la Historia es un coñazo. Si no me creéis, aquí tenéis al propio autor para que sepáis, de una vez por todas, por qué este libro merece tanto la pena.

Con vosotros, Javier Sanz en exclusiva

Para empezar, nos gustaría conocer un poco más tus gustos a la hora de escribir:

1. ¿De día o noche? Si por mi fuera, escribiría por la noche pero como tengo que madrugar para ir al trabajo que me da de comer, escribo cuando puedo.

2. ¿Un cigarrillo al lado? De hecho, ahora mismo estoy con uno.

3. ¿El papel y la pluma han pasado a mejor vida? Todavía no. Aunque el texto lo escribo directamente en el ordenador, me gusta hacer esquemas y anotaciones antes de comenzar a escribirlo.

4. ¿La inspiración llega por sorpresa, o sorprendentemente, siempre te pilla trabajando? Cuando escribes de historia la inspiración nunca llega por sorpresa, te pilla leyendo, curioseando o investigando. Es difícil ser original en temas relativos a la historia, puedes serlo en cómo lo cuentas, en el enfoque y en las conclusiones.

5. ¿Quién es tu mayor crítico? Fácil, mi mujer.

6. ¿Qué personaje te gustaría que leyese tu libro? Me habría gustado que lo leyese Juan Antonio Cebrián pero llegó tarde el libro o, mejor dicho, Juan Antonio se fue muy pronto. Pero Silvia Casasola, su viuda, me ha dicho que el libro le habría gustado.

7. ¿Qué libro(s) estás leyendo ahora? “Devotio. Los enemigos del César” de mi amigo Gabriel Castelló

8. ¿Qué libro guardas como el más valioso? Por lo que significaron para mi: “El mozárabe” de Jesús Sánchez-Adalid y “El puente de Alcántara” de Frank Baer.

9. ¿Qué usas para marcar las páginas? Los marcadores que me regalan cuando compro los libros.

10. ¿El mejor lugar para leer? En la playa durante las vacaciones, en la cama y… en el baño.

Y ahora que sabemos un poco más de tus gustos como escritor, metámonos de lleno en lo que nos cuentas en tu libro…

Sigue leyendo Entrevista a Javier Sanz

Publicado el

Nunca me aprendí la lista de los reyes godos

nunca-me-aprendi-la-lista-de-los-reyes-godos

Nunca me aprendí la lista de los reyes godos, de Javier Sanz

nunca-me-aprendi-la-lista-de-los-reyes-godosCuando yo iba al instituto, había dos clases que odiaba con toda mi alma: Matemáticas e Historia. Supongo que mis profesores no entendieron nunca que para enseñar hay que motivar, y eso de dar datos como si estuvieran recitando el listín telefónico, no iba demasiado conmigo. Siempre he creído que la Historia, como parte fundamental de nuestro pasado, tendría que interesar a los alumnos y hacerles reflexionar sobre aquello que sucedió y que, en algunos momentos, no debería volver a suceder, pero sobre todo, por encima de todo, siempre he pensado que las clases, sean de Lenguaje (mis favoritas) o de Historia (las más odiadas), tenían que ser divertidas, tenían que ser lo suficientemente estimulantes como para poder entrar en el aula y pensar que esos cincuenta minutos iban a ser trepidantes. Desgraciadamente, no fue así. Y supongo que es una pena, porque si yo hubiera tenido un profesor como Javier Sanz a estas alturas de la película me hubiera enterado de todo aquello que mis antiguos profesores se empeñaron en que olvidara…

¿Alguna vez os habéis preguntado cuáles eran las mejores anécdotas de las civilizaciones antiguas? ¿Os habéis planteado cómo vivirían el día a día los romanos, los griegos, los reyes y demás especímenes que han poblado la Historia? Si sois curiosos como yo, entrad, entrad a este mundo porque si de algo estoy seguro es de que lo pasaremos bien.

  Sigue leyendo Nunca me aprendí la lista de los reyes godos