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El gran frío

El gran frío

El gran frío, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann

El gran fríoHace poco más de un año que conocí a Rosa Ribas y Sabine Hofmann. En 2013 una de las lecturas que mejor sabor de boca me dejó fue Don de Lenguas, escrito a cuatro manos por estas dos escritoras (Sabine, alemana, y Rosa, barcelonesa residente en Alemania). Su serie de novela negra está protagonizada por Ana Martí, una joven periodista que tiene que luchar no solo contra su profesión, sino también contra los prejuicios de la sociedad machista de la posguerra española.

En mi reseña sobre Don de lenguas terminaba pidiendo a las autoras una segunda novela… ¡y dicho y hecho! Solo un año han tardado en dar continuación a su serial, publicando El gran frío, cuya sinopsis, una vez más, consigue reclutar lectores, como si de un amor a primera vista se tratase.

Ana Martí, nuestra protagonista, trabaja ahora como reportera para el famoso semanario El caso, donde se relatan los sucesos más truculentos de la España de los años 50. Ana es la encargada de cubrir un extraño suceso en Las Torres, en el Maestrazgo aragonés, donde una niña sufre los mismos estigmas que Jesucristo en su Pasión. Este suceso, en el invierno más duro en años, no es nada halagüeño para la reportera, que comprueba nada más llegar cómo el misterio es mucho más grande de lo que parece.

Al igual que pasaba con Don de lenguas, el principal atractivo de las novelas de Rosa Ribas y Sabine Hofmann es la forma en la que Ana Martí tiene que lidiar contra la sociedad de la época. Si en su primera aventura la joven periodista luchaba contra los prejuicios policiales, en esta ocasión tendrá otro enemigo igual de poderoso, el mundo rural, mucho más atrasado si cabe, y representado de forma magistral por el ficticio pueblo de Las Torres, cuyos vecinos se escandalizan por la llegada de una mujer periodista a cubrir el caso de su santita.

Las dos autoras retratan a la perfección el lugar de la novela. Las Torres cuenta con todos los ingredientes de un pueblo típico de la época; un cura demasiado pretencioso, un alcalde con negocios turbios, un cacique con aires de señor feudal, un tonto del pueblo demasiado listo y un sinfín de lugareños cuyos conocimientos no van más allá de las hectáreas de campo que trabajan.

Sigo pensando que escribir una novela entre dos personas tiene que suponer una serie de dificultades mayores de lo que pensamos, y más en una novela negra donde el puzle siempre tiene que encajar, pero leyendo El gran frío compruebo que no hay detalle ni cabo suelto que se les escape a las autoras, cuya compenetración tiene que ser excelente. Casi sin darte cuenta, Rosa y Sabine te van presentando a todos los personajes del pueblo; y cuando ya tienes una opinión forjada de cada uno de ellos, empieza una frenética narración de los sucesos más importantes. Poco a poco, la maraña de pistas, probabilidades y sospechosos se va deshaciendo con una exquisitez magistral.

Desde la página uno, el lenguaje de la novela está sumamente cuidado. La historia mantiene la atención del lector en todo momento, deleitándole con varios giros finales que consiguen (en mi opinión) superar a Don de lenguas en su nota final. Quizá se echa de menos más apariciones de la genial Beatriz en El gran frío, pero quién sabe… a lo mejor aparece en sucesivas historias. Ojalá.

@malagonc cesar@librosyliteratura.es

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