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El oficio del mal, de Robert Galbraith

el oficio del malVamos a quitarnos cuanto antes de encima el tema del pseudónimo. Que si Rowling para aquí, que si Rowling para allá. A ver. Robert Galbraith es el pseudónimo masculino de J.K.Rowling, autora de Harry Potter, una de las más maravillosas sagas de fantasía que se han escrito nunca. Eso ya lo sabemos. Ahora bien, ¿es necesario que comparemos todo lo que escribe la autora inglesa con la saga del joven mago? Pues no. De la misma manera que no comparamos todo lo que escribió Tolkien con El Señor de los Anillos o toda la obra de Asimov con Fundación. ¿Acaso todo lo que escriba Rowling debe parecer que está tocado por la mano de Dios? Yo creo que no. Soy más de quedarme con lo que leo. No comparar. Las comparaciones pocas veces ayudan y generalmente lo único que hacen es establecer paralelismos incorrectos.

J.K.Rowling lo tiene complicado. Y es por esto que su trabajo en estos libros de Cormoran Strike, tiene mucho mérito. Puede gustarte o no la nueva saga noir y de misterio pero lo que está claro es que ha conseguido sacudirse de encima los restos que quedaban de Hogwarts en su teclado. Eso es innegable. Ni rastro de magia. Es más, sí que hay varios rastros pero de sangre. Y en esta nueva entrega de la saga, hay mucha, mucha sangre.

En El oficio del mal encontramos a Cormoran y su compañera Robin recibiendo un extraño paquete que contiene una sorpresa en su interior: una pierna amputada. No es Comoran ajeno a la ironía que subyace en el envío debido a su propia cojera pero, abstrayéndose de este hecho, su mente analítica pronto le hace desmarcarse del camino que está tomando la versión oficial de la investigación. No tarda es descartar la única pista que sigue la policía y eso hará que él y su compañera investiguen por su cuenta, metiéndose en una espiral de acontecimientos que les harán ver como cada vez, el reloj corre más deprisa en su contra.

Rowling construye en esta entrega su atmósfera más cargada y agobiante. Satura el subconsciente del lector con alusiones salteadas a la vida de sus protagonistas y sus implicaciones personales en el caso. En esta ocasión, la autora amerita la construcción de una línea que de una manera sutil, con la voz del asesino como narrador, hace que el lector tema por la vida de Robin, quien durante todas las páginas de la saga había permanecido ajena a amenazas de este estilo. Nos da la autora además mucha más información de cómo evoluciona la relación entre Strike y Robin. Una tensión sexual creciente que coloca a los protagonistas en una encrucijada personal y profesional muy complicada de resolver.

Lo que más me ha llamado la atención de la estructura de la novela es que no hay tramas paralelas que alivien la tensión de la linea principal. Eso hace que, al sumergirte de lleno en la resolución del caso, no haya un solo segundo de respiro, experimentando así una realísima sensación de agobio conforme avanzamos en la lectura.

En mi opinión, El oficio del mal es el mejor de los tres libros de la saga Cormoran Strike. Sin duda alguna. Estoy seguro de que hará las delicias de los seguidores de la autora inglesa y de muchos de los amantes del genero noir. Además, este libro tiene algo muy bueno y es que no solo se puede leer de forma independiente, sino que no da pistas de la resolución de sus dos anteriores entregas. Una gran forma de introducirte en la obra de J.K.Rowling más allá del Ministerio de Magia.

Ya se habla en ciertos foros de un acuerdo existente para que los libros de la serie Cormoran Strike cobren vida en la pantalla. A mí, los argumentos me parecen más adecuados para la televisión que para el cine y es sabido que la a la autora le gustaría colaborar con el guionista en el argumento y la adaptación.

Yo ya me estoy imaginado al detective Cormoran Strike y a su ayudante Robin, saliendo de su despacho-cuchitril en pleno centro de Londres. ¿Y tú? ¿Te lo imaginas? Pues no esperes a la serie. Échale mano al libro.

 

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Un comentario en “El oficio del mal, de Robert Galbraith

  1. Suscribo todo lo que has dicho así que no voy a repetirme. Lo que me sorprendió es la fluidez con la que suceden los acontecimientos, sobre todo los personales entre Cormoran y Robin. Sin giros bruscos o inesperados. Psas tal y como tiene que pasar para llegar a donde se detiene el libro.
    Supongo que como mujer me inquietó más, no el peligro que corría Robin (porque esperaba que no fuera nada), sino las referencias al abuso infantil. Rowling está muy implicada con las causas infantiles y la denuncia me parece acertada. Aunque ue la parte más inquietante de leer.
    Me reí mucho más con los pequeños toques de atención al racismo de sus compatriotas.
    Esperemos que no tengamos que esperar dos años para el próximo libro.

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