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El Rey de los tejones

El rey de los tejones

El rey de los tejones, de Philip Hensher

El rey de los tejonesDicen que Philip Hensher, es considerado como uno de los mejores novelistas  británicos del momento, de verdad que no lo dudo, y junto con John Lanchester podría decir que son los autores extranjeros de lo mejorcito que he leído en los últimos tiempos, aunque claro, yo no leo todo lo que se publica, y como pueden ustedes ver cada día, todos mis compañeros encuentran, también,  cositas de los más interesantes. En estos dos autores he encontrado muchas similitudes, ambos son grandes observadores del mundo que les rodea, de la realidad que les ha tocado vivir,  y como buenos periodistas, muy críticos con ella.

Y ambos son ingleses… No les digo más 😛

El autor de El rey de los tejones, Philip Hensher, nació en Londres, en 1965, y aquellos que se acerquen de forma habitual a las lecturas de The Guardian y The Independent, pueden leer sus artículos. No piensen que se estrena con esta novela o que con ella ha empezado a ser reconocido, para nada, pues con The Northern Clemency, escrita en 2008, fue finalista del premio Man Booker. Y ya saben que los libros que suenan para este premio son siempre muy de mi gusto. Pero también me parecía muy interesante comentarles que es crítico literario, por lo que supongo que todas sus novelas pasarán por su propio filtro antes de salir al mercado; pero sobre todo me ha hecho gracia que enseñe escritura creativa en la Universidad de Exeter, ya saben, la capital del condado de Devon, y eso me ha hecho recordar a mi amiga Eva, la de Belmonte de Gracián, que resulta que tiene una academia de inglés en mi pueblo con el mismo nombre, “Exeter”, pero no piensen que les hablo de esto por pura publicidad, para nada, les hablo de esto porque, como en El rey de los tejones,  vengo con ganas de hablarles de cómo se vive en los pueblos, o no, mejor dicho de cómo viven los ingleses en sus pueblos … Bueno alguna vez he pensado que nada mejor que un grupo de ingleses para comprender el significado más profundo de la hipocresía del ser humano. Así que igual el libro, en vez de hablar de “seres ingleses” habla de Seres Humanos … Vaya usted a saber.

Yo, que un día fui más de ciudad que el asfalto, hoy, y ya desde hace muchos años, vivo en un pueblo grande, unos 15.000 habitantes, y que conste que cuando digo esto en algunos lugares se ríen de mí, porque al hablar de pueblo grande piensan, como mínimo, en unas 50.000 personas, pero para lo que interesa ya va bien este número que se acerca mucho al de habitantes que hay en Hanmouth, un  curioso pueblo situado en el estuario del río Hain, localidad (ficticia) en la que se desarrolla la historia de El rey de los tejones. En el viven sus “nuevos” y orgullosos vecinos, en unos carísimos “cottages” que han restaurado en el centro histórico del pueblo, donde también han proliferado nuevas tiendas de antigüedades y de delicatessen (releyendo esto me vienen a la memoria tantos y tantos pueblos del Pirineo, Prepirineo o del interior de España…) Gentes que han huido de las grandes urbes, de su inseguridad y sobre todo, y como excusa más imaginativa,  de su contaminación. La especulación también llegó a estos pueblos, que algún día, inevitablemente serán pueblos fantasma, pero serán los pueblos fantasma más bellos del Siglo XXI.

En el pueblo que nos ocupa, esos nuevos vecinos del lugar viven ajenos a los habitantes reales pero menos favorecidos, los de las afueras, esos que cultivan los campos, que mantienen las granjas, que cortan la leña…; hasta que una niña de ocho años es secuestrada y los ojos de toda Inglaterra se vuelven hacia el idílico Hanmouth… También los nuestros ¡Claro!

“… Es como si la gente solo se dedicara a ir donde supiera que va  a haber gentío. Trafalgar Squiare la noche de fin de año. Todos allí sin saber por qué. La seguridad del grupo, supongo… Del grupo de idiotas, en todo caso.”

De una forma muy especial y sobre todo muy inteligente, Philip Hensher, nos enseñará el lugar, y nos presentará a sus habitantes desde todos los ángulos posibles, lo que piensan, lo que dicen, lo que hacen … más allá, incluso, de un “gran hermano”, mucho más allá de lo privado, acercándose a ese otro mundo de los secretos más íntimos, y con un sentido del humor endiablado. Del dominio de la ironía que demuestra en el libro, ya ni hablamos.

¿Hasta donde estamos dispuestos a renunciar en relación a nuestra intimidad por seguridad?

Este verano fui unos días de vacaciones al pueblo que me vio nacer y descubrí que habían puesto cámaras de seguridad en toda la zona del casco antiguo (además de ver nacer, ahora quiere ver mucho más). También algún habitante de Hanmouth piensa como yo “Las cosas pasan porque tienen que pasar, y el hecho de que yo renuncie a mis libertades no protege a los demás. A nadie…”. Y ahora que hemos descubierto que el Sr. Obama puede tener acceso a todas nuestras comunicaciones, ¿para que vender por tan poco la  intimidad a nuestros propios vecinos?

A pesar de todo nos gusta regresar a los pueblos y no solo porque en las grandes ciudades uno se sienta solo, sino porque vamos perdiendo nuestra identidad, y lo que es más importante, nuestro rol, nuestra posición frente a los demás…

También he de decir que es una suerte que en este país contemos con editoriales como Asteroide que nos acerca libro tras libro historias estupendas, frescas, nuevas, y sobre todo de una calidad exquisita, y que cuente con traductoras tan buenas como Marta Alcaraz, que es quien ha hecho posible que yo me enamorara de esta interesantísima novela, El Rey de los tejones.

Susana Hernández

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2 comentarios en “El Rey de los tejones

  1. A mí también me gusta mucho Asteroide. Tengo unos recuerdos maravillosos de dos de las últimas dos novelas que leí de ellas: “Tren a Pakistán y “Alí y Nino”. De las mejores del año pasado.
    En fin veo que este libro plantea no mala pregunta, para club de lectura, eso de cambiar intimidad por seguridad. No sabría bien qué decirte, pero si me acuerdo de Orwell y su gran hermano, fiándome como me fío de lo visionario que era, igual tendría que hacer como tú y decir que lo que tenga que pasar, va a pasar igual, el que quiere podrá esquivar las medidas de seguridad por muy sofisticadas que sean.
    Ahora me ha intrigado mucho más cuando hablas de eso de “perder nuestro rol. nuestra posición frente a los demás…” de verdad que tengo curiosidad por saber el enfoque de esto.
    Muy bien, querida Susana. Me fastidias una vez más, jajaja, y me toca llevarme tu propuesta: un libro que dices contener inteligencia, ser realista, contar cn sentido del humor e ironía, y seguro que unas buenas dosis de intriga.
    Un abrazo 😀

    1. Sí, Icíar, tienes toda la rzón, es un muy buen libro para un Club de lectura, pues son muchos los temas que toca, y aunque lo digo en broma en la reseña, creo sinceramente que todos son trasportables a cualquier grupo humano.
      Podría cedirte que lamento que te vayas con tu lista de futuras lecturas más larga que cuando llegaste, pero no puedo. Te aseguro que el libro bien se merece estar en esa lista.

      Un abrazo!

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