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¿Cómo lo ves? The Metropolitan Museum of Art

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¿Cómo lo ves? The Metropolitan Museum of Art

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¿Cómo lo ves? The Metropolitan Museum of Art“, forma parte de la colección “Look Again!“, que se edita en multitud de formatos, idiomas, y con multitud de contenidos distintos.
La idea es simple. Seleccionamos una parte curiosa o llamativa de un cuadro, dibujo o fotografía, y tapamos el resto. Así sólo se verá la parte que nos interesa que vean.
Ahora toca preguntar, ¿qué ves aquí?, y la imaginación echará a volar en nuestro interlocutor. Quizás él vea una simple lata de sopa, o una mano guardando unas llaves en un bolsillo.
A continuación dejamos que vea todo el cuadro y ¡voilà!, la lata de sopa se convierte en parte del estampado de un vestido, y la mano con la llave resulta ser la de un ladrón haciendo de las suyas ante un joven poco precavido.Y es que las cosas no son siempre lo que parecen, y mucho menos cuando sólo tienes una imagen parcial de la situación. Esto es lo que nos enseña la serie “¿Cómo lo ves?“, que juega con nuestra imaginación a lo largo y ancho de las 15 ilustraciones que pueblan sus casi 60 páginas. Además, cada ilustración se acompaña con una interesante explicación, en la que se habla del cuadro, de su artista y de la intención que tenía cuando lo pintó. Algo muy interesante de cara al educador que quiera usarlo como recurso.

Como no podía ser de otra forma, todas las obras que pueblan esta edición han sido seleccionadas de entre la colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y son tan variopintas como “Camello compuesto con cuidador”, “Guarida de la serpiente marina” o “La prueba del ojo inocente“. En concreto, para los ejemplos que os comentaba arriba, los editores se valen de “El Vestido Sopa”, con el diseño de las famosas latas Campbell’s que poularizara Andy Warhol a principios de los 60; y “La Adivina“, de Georges de La Tour, cuadro de 1630 en el que mientras una mujer distrae al joven noble leyéndole la mano, otras tres compañeras se encargan de desvalijarlo.

Generalmente, estos libros son un buen recurso educativo, ya que cumplen una doble misión. De un lado, estimulan la imaginación de los niños, que conjeturan mil situaciones en las que la parte se reune con el todo, y les ilustra enseñándoles que no todo lo que perciben resulta ser tan evidente como parece a primera vista. Por otro lado, es un primer paso hacia el mundo del arte, y una buena forma de mostrarles cómo mirar un cuadro e interpretar lo que el autor quería transmitir.

Pero claro, todo esto tiene mucho que ver con la selección de las ilustraciones y su posterior edición. De ser demasiado complejas, puede que los más pequeños no las entiendan o supere su razonamiento, con lo que se frustrarían y se aburrirían. En este caso concreto, los cuadros seleccionados parecen adecuados para un público más crecidito, de al menos 6 o 7 años en adelante.

En conclusión, si tienes un niño más pequeño (3-5 años), creo que es mejor optar por otra edición con más colorido y con trazos más simples, pero a partir de 6 o 7 años podéis encontrar una buena opción con este libro.

Francisco Sánchez Cid (Twitter: @LightMyWay78)

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