Publicado el

La hija de Kathy

La hija de Kathy

La hija de Kathy, de Tim Krabbé

La hija de Kathy

Tim Krabbé es un autor que merece la pena descubrir y redescubrir. Su escritura tiene la virtud de no envejecer, y sus historias siempre suenan frescas, misteriosas, atractivas; su forma de narrar no pasa de moda y posee una cualidad adictiva. Por eso, es uno de los pocos autores cuyos libros puedo leer una y otra vez sin que la historia, por bien que la recuerde y por poco que me sorprenda en sus revueltas o en su desenlace, me aburra en ningún momento. Hoy quiero reseñar éste, que, además, es uno de mis libros favoritos.
De las novelas de Krabbé que he leído, es “La hija de Kathy”la que, a mi juicio, mejor condensa y muestra las excepcionales cualidades de cuentahistorias de este autor, y la que mejor expone algunos de sus temas recurrentes: el amor romántico, incorporado en historias atípicas que, no obstante, lo muestran en toda su fuerza; al mismo tiempo, la fuerza de la fatalidad, pues a esos amantes se opone casi siempre y desde el principio de la novela una potencia que parece abocarlos a un destino adverso; la nostalgia y el poder de evocación de un paraíso perdido en el pasado; o los deseos más fuertes que la propia voluntad, que empujan a algunos personajes a actos impredecibles o bien inconfesables.De todo eso hay en sus novelas, y para desarrollar todos esos elementos y algunos más le bastan pocas páginas, aderezadas, además, con un fino sentido del humor y de la ternura, pero también con realismo y llaneza.

En “La hija de Kathy”, concretamente, 254 páginas le bastan y le sobran a Krabbé para contarnos una historia basada, a lo que parece, en hechos reales de su propia vida. La Kathy a la que alude el título es un amor de juventud del narrador (que es también el propio autor), amor cuyo principio, desarrollo y tramo final evoca para los lectores, con motivo de la noticia del fallecimiento de aquella mujer. Sin embargo, es a raíz de esa muerte que el narrador–autor conoce a Laura, hija de Kathy, con quien acaba también viviendo un apasionado romance.

Y la novela va de eso, sencillamente: de dos historias de amor. La maestría de Tim Krabbé radica en cómo nos las cuenta, cómo las recuerda y las resucita para nosotros. Con qué cariño, con qué pasión, con qué crudeza a veces, con qué respeto por el misterio del alma y las emociones humanas. Vemos, también nosotros, a esa joven Kathy del pasado lejano, a esa sensual Laura de hace no tanto tiempo; las vemos a través de los ojos del narrador, y comprendemos el porqué de su enamoramiento; nos sentimos, como él, indefensos ante la fuerza de los sentimientos y de la pasión pero, al propio tiempo, intuimos el final de todo ello, sentimos la mano del destino guiando sus/nuestros pasos; nos sorprendemos, junto a él, cada vez que las cosas se tuercen, a pesar de que tanto él como nosotros hemos perdido la inocencia tiempo atrás; pero, junto a él, nos sentimos incapaces de resistirnos, porque, con este libro, el amor nos parece una experiencia nueva y embriagadora, en sus muchas posibles expresiones e, incluso, en el momento de su agonía y extinción.

En suma, “La hija de Kathy” es una novela bellísima, de una melancolía teñida de ironía, que nos redescubre verdades esenciales de la vida y de las relaciones, hablándonos de tú a tú.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *