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Mensajeros de la oscuridad

Mensajeros de la oscuridad

Mensajeros de la oscuridad,  de  Alicia Giménez Bartlett

Mensajeros de la oscuridad

 

Lo primero que me vino a la mente al coger Mensajeros de la oscuridad y leer en la contraportada el nombre de Petra Delicado, fue la serie de televisión del 99 protagonizada por Ana Belén y Santiago Segura, de la que apenas vi cinco minutos en su día. No sé si la serie merecía la pena o no, yo era joven y tenía otras inquietudes a esas horas de la noche, entre semana; o veía otros programas/películas/series.

Pero tenía ganas de leer novela negra española y en particular de Alicia Giménez Bartlett. Me rondaba la sensación de que me perdería algo bueno si no lo leía (la prueba es que hay al menos ocho libros dedicados al personaje de Petra)  y además se avecinaba un largo viaje de once horas en bus a Portugal, así que tras leer la sinopsis cayó sin apenas pensarlo.
-¿Y qué tal, qué tal?
– Pues acabé con la espalda y las piernas destrozadas.
-Ya, ¿pero el libro?
-Está muy bien, la verdad. Me enganchó desde la primera página porque la historia es buena y está muy bien contada. Todo comienza cuando Petra Delicado es elegida, por ser mujer y “quedar mejor en pantalla” para hablar en un programa de televisión sobre la labor de la policía. A partir de esa aparición Petra recibirá cartas de admiradores, regalos de ancianitas y, como quien no quiere la cosa, algún que otro pene. Y ahí está el caso. Porque además, ese no será el único pene que recibirá. Como argumento es original, eh, como para dejarlo suelto en la librería. A saber en manos de quién podía haber caído…
Pues así comienza la investigación, siempre en primera persona de la mano de la inspectora Petra Delicado y del subinspector Fermín Garzón.

Entre versos priápicos de boca de Garzón para relajar la tensión, seremos testigos de un extraño sentimiento de “hermandad” entre hombres, del instintivo cierre de piernas con cada paquete que llega conteniendo la masculinidad de algún desafortunado y las naúseas lógicas de semejante espanto.
La trama irá avanzando, aunque al principio pueda parecer que no, de manera desenfrenada, a muy buen ritmo y con un argumento que va desarrollándose de manera lógica con unas ramificaciones y desenlace inesperados. Vamos siguiendo el hilo que hábilmente Giménez Bartlett nos va soltando. Acompañamos la investigación sin problemas, pero sin que se nos trate como a tontos; somos testigos mudos del devenir normal de los sucesos. Todo sucede de forma natural, sin forzar situaciones.
Mensajeros de la oscuridad se lee y se sigue de la mano de los pensamientos feministas de Petra en un mundo y un trabajo machista; de filosofías sobre  religión y de la independencia y soledad de los protagonistas (la de una deseada, la del otro no).
Los diálogos entre Fermín y Petra son ágiles, divertidos, y acertados, pero mucha veces también tristes y desesperanzados y eso es precisamente lo que los convierte en personajes reales, de carne y hueso. Son los diálogos los que complementan su perfil, y nos dicen cómo son.
Mensajeros de la oscuridad está además rodeada de una visión crítica de la sociedad, un mundo caótico en el que, desgraciadamente, “todos están locos”.
La lectura es fácil y entretenida y consigue atrapar al lector como buena novela policíaca que es pero no es oro todo lo que reluce. A pesar de estar bien construída literariamente, y de contar con unos personajes sólidos y con una muy buena base, no dejo de pensar en una pequeña inconveniencia, en un fallo de guión… Y es que, y lo digo sin soltar espoilers,  las pistas que traen los penes… ¿por qué ser tan críptico? ¿Por qué no, ya que vas a decir algo, lo dices claramente? Simplemente porque sino no habría historia. Ese es un fallo, que, si no se le da demasiada importancia, no resta atractivo al libro y permite disfrutar mucho con su lectura.
Si te gusta la novela negra, te gustará Mensajeros de la oscuridad, (tercer libro de la saga de Petra Delicado,  por la que en 2008 recibió el prestigioso Premio Raymond Chandler).
Por último quiero señalar la escueta y estremecedora nota al final del libro:” Todos los temas desarrollados en ésta novela proceden, por inverosímil que parezca, de la más absoluta realidad”.
Ya lo decía Petra: “están todos locos”.
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