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Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca

Poeta en Nueva York

Poeta en Nueva York

Es complicado entender la poesía de Lorca, como sucede con toda la que ha sido empapada por el surrealismo. Es cierto, pero también creo que una de las cosas que busca este tipo de escritura es hacernos sentir más que hacernos entender. Poeta en Nueva York es un libro que lees y aunque hayas entendido poco de lo que realmente te dice, te sacude por dentro ese sentimiento que Lorca quiso dejar marcado en sus páginas. Un sentimiento que te remueve por dentro pero aún así te hace seguir leyendo.

Poeta en Nueva York nace en un momento duro para el escritor granadino y ese malestar es lo que nos golpea cuando abrimos el libro. Y una de las cosas llamativas es que todo lo que quería hacernos sentir Lorca nos llega a través de preciosas metáforas, o de gran vitalidad en el verso, o incluso a través de una cubierta del libro color rosa. Esa ambigüedad es lo que más atrae del poeta, un ser capaz de enamorar con su escritura mientras está mostrándonos lo más oscuro de su interior. Lorca fue a Nueva York para alejarse de un entorno que le angustiaba. Pudo ser por el fin de una relación sentimental, por la presión que sentía al ser homosexual o por ambas cosas a la vez; pero acabó marchándose y se encontró que el lugar al que fue era mucho peor que del que venía. Trastornado por el capitalismo, la industrialización y el racismo de una ciudad que no duerme, Lorca acabó formando uno de los mejores poemarios que tenemos en nuestro país. Sigue leyendo Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca

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 Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot

Nebiros

Nebiros

Hemos tenido que esperar al centenario del nacimiento de Juan Eduardo Cirlot para disfrutar, por fin, de la novela que la censura quiso negarnos a los lectores. Y todo gracias a Victoria Cirlot, su hija y editora del libro, quien encontró el manuscrito de Nebiros (Ediciones Siruela) abandonado en un armario de casa de sus padres repleto de unos tachones en color rojo que su madre tuvo que explicarle.

En Nebiros, un narrador omnisciente que sabe más del protagonista que este mismo, nos ofrece un paseo por las calles de una ciudad anónima, que a muchos recordará al famoso quartier Pigalle por sus referencias a las librerías de viejo, al ambiente nocturno, a la nostalgia vital que baña las paredes de edificios, plazas y pasajes. Pero que podría ser perfectamente la Barcelona de mitad del siglo veinte, atmósfera en la que el autor escribió la obra. El narrador te coge de la mano y vas junto al protagonista, que no tiene nombre como todo lo que envuelve al relato, por un deambular tanto físico como mental. Muchas veces te pasará mientras lo leas que no sabes si lo que te está contando es lo que ve fuera o lo que siente dentro. Y esa es para mí la clave de este libro, la maestría con que Cirlot mezcla lo imaginativo del personaje con la realidad que este ve.  Sigue leyendo  Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot