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Obra escogida, de Walt Whitman

Obra escogida

Obra escogidaComo yo paso más tiempo fuera de casa por trabajo, todos los libros que pido los mando a casa de mi madre. La pobre mujer que, en palabras suyas, se pasa el día firmando (a los mensajeros) y la coctelera agitando, tiene mi consentimiento para además de recoger los libros, abrirlos y enviarme una foto para que yo esté informada. Cuando recibió este libro, sólo me dijo estas palabras: “Oh capitán, mi capitán” y claro, me emocioné. ¿Acaso a vosotros no os emocionan esos versos?

Walt Whitman es uno de mis poetas preferidos, sin duda. Más allá de esos versos que casi todos conocemos gracias a la película El club de los poetas muertos, Walt Whitman es uno de los más grandes poetas de la historia de la literatura universal. Hojas de hierba, fue uno de sus libros más famosos, pero Whitman era mucho más. Incansable lector y escritor lírico, dentro de su obra también destacan las crónicas y los apuntes periodísticos.

La editorial Penguin Clásicos ha tenido la maravillosa idea de recoger en Obra escogida parte de su trabajo en un único tomo traducido por la poeta chilena Concha Zardoya y con introducción de Edgardo Dobry. El resultado es un maravilloso e imprescindible libro para los amantes de la poesía. Y para los que no conozcan a Whitman, encontrarán en este libro una perfecta manera de profundizar en la obra de uno de los grandes genios de la poesía.

De Whitman podría contaros muchas cosas. Para mí es uno de los grandes de la poesía estadounidense y universal. El poeta de la naturaleza y del pueblo, con versos cargados de sensualidad, vitalidad y lirismo. Es uno de esos escritores que me emocionan hasta la médula. Algunos de sus poemas me trastocan, me alteran y me llevan en volandas hacia su universo. Es una sensación maravillosa. Canto a mí mismo es uno de mis poemas preferidos y, por supuesto, aparece en este libro. Si queréis encontrarle el sentido a la poesía, sólo tenéis que leer este poema. Como es muy extenso, voy a copiaros algunos versos:

Me celebro y me canto a mí mismo,
y lo que me atribuyo también quiero que os lo atribuyáis,
pues cada átomo que me pertenece también os pertenece
a vosotros.

Vago e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a placer para contemplar una brizna
de hierba estival.
Mi lengua, cada molécula de mi sangre emana de este suelo,
de este aire.
He nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí y cuyos

padres también lo hicieron.
A los treinta y siete años de edad, en perfecta salud, comienzo
a cantar,

deseando hacerlo hasta la muerte.

Que se callen las credos y las escuelas,.
que retrocedan un momento, conscientes de lo que son

mas sin olvidarlos nunca.
me brindo al bien y al mal, dejo hablar a todo lance,

a la desenfrenada Naturaleza con su energía original.

¿No os parece una maravilla?,  ¿no os dan ganas de besarle la frente a Whitman y darle las gracias? Este canto podría ser el canto de cualquiera de nosotros.

Obra escogida es un libro imprescindible para entender y conocer al poeta, también para entender la poesía. Una poesía profunda, escrita desde el corazón de uno de los poetas más importantes de todos los tiempos. No podéis dejar pasar por alto este libro. No podéis perderos a este poeta.

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La extensión de mi cuerpo

la extensión de mi cuerpo

La extensión de mi cuerpo, de Walt Whitman

Ilustrado por Kike de la Rubia

la extensión de mi cuerpoHay momentos en los que la vida te depara lo más grande, el conocimiento más absoluto, y después instantes en los que tu desconocimiento te hace quedarte en la sombra, en un recodo donde la oscuridad había hecho mella, lo había anegado todo, convirtiéndote en alguien ignorante, que no había llegado a conocer lo que le podía deparar aquello que le esperaba. Sucede que a mí, en algunos pedazos de tiempo, mientras leo me van sucediendo todo tipo de cosas, como si estuviera instalado en una montaña rusa que estuviera a punto de hacer una bajada fulminante, con los pulmones casi sin aire, los latidos del corazón revolucionados, y el sudor de estar ante algo extraordinario resbala por mi cabeza y me convierten en alguien apasionado por lo que está descubriendo. La extensión de mi cuerpo es uno de esos relámpagos que suceden por la noche, a lo lejos, pero que notas cómo se acerca, como van creando la tensión que ha de descargarse, que ha de nacer de los ojos, en especie de lágrimas que ya es nuestra lluvia, o incluso de pasión que eriza el vello e incluso la piel, recorriéndola con un escalofrío de placer, del absoluto placer de estar viviendo algo que merece la pena, que se vive, que se siente, que convierte la experiencia lectora en todo un acierto, en ese dardo que se clava en el centro de una diana que imaginamos enfrente, ahí, cerca, extendiendo nuestra mano y pudiendo tocarla para convertir todo lo que acontece en un éxito, en el mejor de los resultados, en un círculo perfecto donde todo cabe y todo tiene sentido. Esto no es sólo un poemario. Esto es lo que todos estamos buscando.

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