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Cuando leas esta carta

Cuando leas esta carta

Cuando leas esta carta, de Vicente Gramaje

Cuando leas esta carta

Algunas veces, la industria editorial nos sorprende con libros así, con su propia historia detrás: obras de escritores no profesionales, de autores cuyos nombres no nos suenan, que no suelen ser premiados en los consabidos certámenes de relumbrón ni suenan en quinielas que tienen menos de literarias que de publicitarias o comerciales. Personas que, de repente, sentían que tenían algo que contar y lo contaron por medio de la escritura, y cuyo mensaje, cuyo relato, nos llega en forma de libro. En este caso, se trata de “Cuando leas esta carta“, obra del valenciano Vicente Gramaje, que fue ganadora del Premio Círculo de Lectores 2011 para escritores noveles. Ahora que la he leído, puedo decir que lo fue en buena hora, además.

Cuando leas esta carta” nos reconcilia con la belleza de las historias sencillas que funcionan porque están basadas en lo que nos mueve a todos, lo que nos hace vivir; cuentan y suscitan emociones, sentimientos, y promueven la identificación con sus protagonistas. Esta obra, pues, cuenta una historia así: la de un joven médico rural, Víctor, que, aún sufriendo por la muerte de su mujer, emprende un viaje a Marruecos. Allí, por casualidad, se encontrará con que están exhumando unos restos mortales insepultos, de 100 años de antigüedad: militares españoles que murieron en el llamado Desastre de Annual. Víctor encontrará allí una carta, que hará que se implique personalmente en la historia de aquella guerra y, más concretamente, del hombre que la escribió y de la mujer a quien iba destinada.A partir de ese hallazgo, Víctor emprende un viaje y una investigación y, al mismo tiempo, abre una puerta a un pasado histórico prácticamente desconocido, mal enterrado: el de una aventura colonial que acabó en masacre y en una tragedia colectiva y, para miles de personas, también individual.

Cuando leas esta carta” entrecruza capítulos sobre Víctor y sus pesquisas y capítulos sobre los soldados destinados en Marruecos y enfrentados a condiciones de vida cada vez más indignas, abocados al desastre, hasta que ambas líneas narrativas concluyen en un desenlace que da respuesta a todas las interrogantes que se nos van planteando sobre qué fue de los personajes: el capitán autor de la carta, la mujer a la que escribió, el propio Víctor, y otros personajes que van apareciendo, cada uno con su propia importancia dentro de la trama. Y es una historia muy bonita, llena de sentimientos, pero en su medida, sin caer en ñoñerías; dura, a veces; y que se lee fácil y rápido.

Pero no hay que dejarse engañar por su sencillez. Vicente Gramaje -un autor que, dicho sea de paso, inmediatamente cae simpático por la humildad y la modestia que se adivinan en su forma de escribir y que quedan corroboradas al leer alguna de las entrevistas que le han hecho- logra algo muy difícil: logra escribir sobre un episodio bélico sin entrar en juicios morales, sin hacer que ni uno ni el otro bando parezcan los buenos o los malos. Logra describir y hablar sobre personas, sobre individuos, no sobre bandos, estados o banderas.

Por otro lado, me ha llamado gratamente la atención cómo hallan eco, tanto en una trama como en la otra, algunos motivos que permean toda la lectura y configuran unos temas centrales de gran fuerza, como pueden ser el recuerdo y su capacidad sanadora, así como el recuerdo como forma de honrar a nuestros muertos; la capacidad del ser humano de sobreponerse al dolor; la búsqueda de la verdad personal; la muerte digna; el valor de la amistad; o el valor del sacrificio personal, aunque nadie sepa de nuestro gesto jamás.

Cuando leas esta carta” es una novela escrita desde el corazón, y que se dirige, justamente, al corazón.

3 comentarios en “Cuando leas esta carta

  1. Que buena pinta tiene el libro, y como enamora esa portada…

    Me lo llevo!

  2. Ya esa portada se mete por los ojos. Y si encima haces una reseña así… Un libro que seguro tengo que leer.
    Besotes!!!

  3. Gracias por vuestros comentarios, amigas. Y confieso que yo misma tomé este libro en mis manos por primera vez, gracias a esa portada tan bonita y tan “vintage”. Me alegro de haberlo hecho, y espero que os guste también a vosotras. ¡Un abrazo!

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