
Continuamos en LyL acercándonos a diversos escritores del panorama nacional. Esta vez le toca el turno a Miguel Baquero, madrileño nacido en 1966 y actual redactor jefe de la revista digital Literaturas.com.
Tanto mi compañera Susana como yo tuvimos la suerte de disfrutar en Navidades de la que fue su primera novela, “Vida de Martín Pijo”. Pocos días después, repetí con la colección de relatos, “Diez Cuentos mal contados”. También cuenta en su haber con otra pequeña historia, llamada “Matilde Borge, Aviador”.
Miguel ha tenido la amabilidad de contestar a nuestras preguntas, y aquí os las dejamos. Disfrutadlas!
A la hora de escribir…
1. ¿De día o noche?
Mi hora favorita para escribir es por la mañana, que es cuando, sobre todo en los días soleados de vacaciones, siento que me surgen las mejores ideas. Sin embargo, y como uno tiene que trabajar, y mi jornada es de mañana, no me queda más remedio que escribir por la tarde, de noche… cuando buenamente encuentro un hueco. Procuro, si acaso, los fines de semana, reservarme el domingo para escribir… pero siempre surge algo que hacer, un recado, una avería, alguna cosa. Así que escribo a salto de mata, y que ya me hubiera gustado ser Tolstoi, por ejemplo, o cualquier otro aristócrata picado por el gusanillo de escribir y sin obligaciones laborales. Entonces sí, me dedicaría a emborronar folios de diez de la mañana a una o dos de la tarde.
2. ¿Un cigarrillo al lado?
Si no al lado, por lo menos cerca. Y el caso es que no fumo mucho, pero cuando siento que me ha salido algo “importante” (en mi caso “importante” significa “publicable con un poco de suerte”) me gusta levantarme de la silla, ir a la cocina y saborear un cigarrillo, de pie y mirando por la ventana. A veces lo tengo que apagar bruscamente, porque al hilo no sé si del humo o de estirar las piernas, se me ocurre otra idea que engarzar con lo que he escrito y tengo que ir a escribirla rápidamente, no sea que se me olvide.
3. ¿El papel y la pluma han pasado a mejor vida?
En mi caso, la pluma sí. El ordenador es una herramienta casi perfecta para escribir novelas, cuentos, artículos… Otra cosa es la poesía, por ejemplo, donde seguramente sea más útil el bolígrafo o la pluma, o donde el uso del teclado reste mucha gracia a la creación artística, pero en el caso de la prosa, el ordenador es una herramienta casi idónea. Y digo “casi” porque muchos se confían por completo a él a la hora de corregir o buscar sinónimos, por ejemplo, y tampoco es eso. Eso lo debe hacer el escritor, no la máquina. Respecto al uso del papel, yo creo que todavía, y durante muchos años, seguirá perviviendo. Al menos mientras sigan en pie las generaciones actuales, para las cuales, como la mía, yo creo que el libro todavía es visto como un objeto de prestigio. Pero seguramente esa concepción del papel y de lo impreso se irá desvirtuando y quizás en cincuenta o cien años ya no se utilice el papel.
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