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Seveneves, de Neal Stephenson

Seveneves

SevenevesMadre mía el señor Stephenson. Demoledor.

Estoy aún sin habla. Primero por el volumen de sus historias, 825 páginas de puro disfrute. Segundo por el poder narrativo, estilo depuradísimo, claro, objetivo y rozando lo académico. Y tercero por su imaginario, Seveneves es absolutamente arrollador y la novela es un derroche de imaginación brutal.

Os confesare que es mi primer Stephenson. Y que nunca he leído ciencia ficción dura. Y que me gustan más bien poco las novelas de más de 400 páginas.

Así que creo que en el momento en que me decidí a leer este libro no era del todo yo. Si quizás lo hubiera pensado dos veces, seguramente nunca me hubiera embarcado en un libro que a todas luces –para mí y mi zona de confort- era una locura monumental y un fracaso anunciado. Pero demonios, a veces estas decisiones compulsivas son las mejores, salen bien y te hacen descubrir historias absolutamente alucinantes. Como Seveneves.

Dejadme que os ponga en antecedentes: en la época más o menos actual, un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad –y de la tierra- hace que solo le queden dos años habitables al planeta. Transcurridos esos dos años, la tierra se volverá inhabitable durante cinco mil años. Cinco mil años. Durante ese eterno periodo, el planeta azul no será más que una bola incandescente parecida al sol.

Así que después de que el ser humano se dé cuenta de lo que se le viene encima, la única solución razonable parece ser huir hacia arriba, hacia el espacio. Nace entonces un gran proyecto de colaboración internacional para poner en órbita un lugar donde vivir, y se aprovecha la Estación Espacial Internacional (ISS/EEI) -coloquialmente llamada Izzy– para aprovechar sus instalaciones e ir agrandándola con nuevos módulos habitables autónomos o arquetes como se les acabara llamando. Izzy crecerá y el proyecto global acabará llamándose Arca Nube. Aunque con el paso del tiempo y con la ampliación de sus dimensiones, adoptara algún que otro nombre más.

Imaginad a la humanidad entera intentando trasladar todo un planeta al espacio. De locos. Lo que no suba a Izzy  desparecerá para siempre. Esta trama es la que ocupa la mayor parte de Seveneves, desde el momento Cero en adelante; los problemas políticos que todo este hecho conlleva, los problemas éticos de seleccionar la población que sobrevivirá, los problemas tecnológicos, biológicos, físicos, psíquicos, etcétera. Stephenson desarrolla una historia abrumadora, rica, impresionante, llena de conspiraciones, disquisiciones éticas, tecnológicas, una aventura espacial en todos los sentidos pero al mismo tiempo tremendamente realista.

Veremos varios puntos de vista, tanto desde la tierra como desde Izzy, asistiremos a los preparativos para subir, a las despedidas, a la desesperación, a la maldad, a la resignación; todo un elenco de sensaciones y personajes pasaran por nuestros ojos, una historia coral, humana, tecnológica y espacial, con buenos muy buenos y malos bastante malos. Stephenson nos da todas las caras de la moneda y un montón de intrigas palaciegas a cientos de kilómetros de la tierra.

La trama está plagada de información técnica; robótica, genética, física nuclear o ingeniería espacial, pero eso no es problema, que ya os estoy viendo la cara, el ritmo es muy bueno y la información que Stephenson va soltando viene siempre al caso de los hechos que están sucediendo y enriquecen una historia ya de por sí muy completa. Que no os asuste en un principio el torrente informativo de este señor, poco a poco os acostumbraréis.

Y entonces Stephenson salta cinco mil años.

Cinco mil años al futuro. La tierra parece que vuelve a sus orígenes, la atmosfera ya es respirable, pero los humanos aún viven en el espacio, concretamente en una inmensa colonia en órbita compuesta por anillos y divididos en siete razas humanas diferentes. Pero aunque  todavía vivan en órbita, los humanos han empezado un proceso de terraformación que ya lleva años en marcha. Se envían grupos de exploradores –topógrafos- a la tierra para supervisar el proceso y documentar posibles anomalías y controlar a algunos colonos que ya viven en tierra firme. Es en una de esas incursiones que a kath Two, una topógrafa experimentada, le parecerá ver algo que no encaja en la normalidad del proceso de terraformación. Ella y un grupo compuesto por miembros de las otras razas, crearan un equipo para investigar el extraño suceso.

Esta segunda parte, y clara continuación de la primera, se me ha quedado corta,  hubiera estado bien que Stephenson la alargara un poco más para sacarle más jugo a todo lo que plantea y sobro todo lo que pone las bases. Sobre todo a dos líneas argumentales -que no puedo contar- y que tienen muchísimo que ofrecer y apenas están dibujadas. En cualquier caso, esta segunda parte es igual de buena que la primera y además mucho más aventurera y dinámica, aunque mantiene mucho de la primera en cuanto a tecnología y world-building espacial (que es una auténtica gozada).

Seveneves es, en conjunto, una novela colosal. Y por separado, dos impresionantes aventuras llenas de intriga, acción y tecnología. Stephenson, como he dicho al principio, puede ser demoledor, apabullante, incluso en algunos pasajes agotador, pero es solo al principio, conforme te vas haciendo a la novela y al estilo de Stephenson, se disfruta cada vez más y se pierde el aliento cada vez menos.

La verdad es que las vistas desde Izzy son impresionantes, además ¿a quién no le gusta una buena historia donde la humanidad se va tomar por cuVIENTO?

Aramys Romero @AramysRomero

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3 comentarios en “Seveneves, de Neal Stephenson

  1. Mira que la ciencia ficción no es mi fuerte, pero es leer tu reseña y me entran unas ganas locas de leer Seveneves.
    Gran reseña Aramys!
    Un saludo!

  2. me podrian informar si este libro esta disponible en ecuador?

    1. No lo sé, somos de España y desconocemos el mercado editorial ecuatoriano, lo siento. He hecho una búsqueda en librerías online y tampoco lo veo. ¿Quizá desde Amazon.com.mx te lo puedan enviar?

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