
El vigilante del fiordo, de Fernando Aramburu

En Buenos Aires tengo (y en el ordenador aquí en España, por supuesto) unos 360 relatos de todo tipo: historias cotidianas, ficción, textos llenos de cursilerías, algún que otro cuento interesante, etcétera. Cumplir mi sueño de publicar un libro de relatos hizo que comience a corregirlos y a colocar en una carpeta aquellos que puedan considerarse buenos; de esos 360 escritos, solo pude seleccionar unos treinta, de los cuales seguramente descartaré otros diez. Es que más allá de mi obsesión por la corrección infinita, lo que ocurre es simple y concreto: escribir relatos no es fácil. A diferencia de una novela, donde se pueden rellenar espacios con descripciones y aventuras, en un cuento todo debe encajar perfectamente, porque cualquier fallo se nota más, porque gusta o no gusta. Recuerdo novelas que, al terminarlas, las definía así: “No me gustó demasiado, pero tiene fragmentos, capítulos y frases dignas de ser recordadas” De un cuento no se dice eso. Repito: te gusta o no te gusta. Funciona o no funciona.
Sigue leyendo El vigilante del fiordo


