
No somos los únicos que llevamos este estúpido apellido, Maríe-Aude Murail

Son ustedes personas sin PREJUICIOS
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Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? Pues, exactamente, una novela que parece una mosquita muerta pero tiene intríngulis. Mucho intríngulis, en realidad. La ambientación y los datos biográficos del autor, Gordon Reece, ilustrador para niños y jóvenes, nos sitúa imaginariamente ante una especie de revisitación de Enid Blyton, con recogidas casitas en plena bucólica campiña inglesa, una adolescente de 15 años como protagonista, paseos en bicicleta, grandes tazones de leche tibia o de cacao antes de acostarse y alguna inofensiva aventura con final previsible. Luego, al seguir leyendo –“Shelley, la protagonista, se está recuperando de un acoso escolar en el que le quemaron el pelo”–, rectificamos: bien, edificante novela juvenil sobre el problema del acoso y de cómo la valiente jovencita supera su adversidad. Pues tampoco.
O, casi, tampoco. Importante matiz.