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Armada, de Ernest Cline

armadaAyer iba en el tren leyendo tranquilamente un libro cuando unos gritos justo en el asiento de detrás, me sacaron del trance en el que me encontraba. Eran dos chavales de unos veinticinco años que, a voz en grito, discutían acerca de coches. No soy mucho de poner la oreja en estos casos pero hubo una afirmación de uno de los fulanos que me hizo dar tantas vueltas a la cabeza que no volví a abrir el libro. Dicha afirmación era algo parecido a esto: El Mercedes de “Juan” es una mierda comparado con el Ferrari que tenía antes. No pude evitar pensar que detrás mío había dos “cuñados” que ni siquiera tenían coche. Y esto mismo está pasando en literatura a día de hoy. Una plaga de “cuñados”.

Hay una especie de canon, escrito a fuego sobre roca en algún lugar ignoto, que dice algo así como: cada obra que escriba un autor debe ser mejor y gustar más a los lectores que su obra inmediatamente anterior y de no ser así, dicho autor debe ser crucificado al sol y morir entre terribles sufrimientos. O algo así. Estoy seguro de que esto existe, porque de no ser así, el mundo está volviéndose completamente loco. Yo no estoy volviéndome loco (creo) ni veo naves alienígenas aparecer a través de mi ventana, tal y como lo hace el protagonista de Armada (que es el libro sobre el que hablaré en esta reseña, porque efectivamente, esto es una reseña).

Lo que sí he empezado a intuir es que detrás de las novelas que habitan la estantería de novedades de la librería, suele asomar un pequeño, digamos, tribunal. Y claro, ahí está el problema. Siempre creí (y la RAE también), que un tribunal es un lugar en el que se administra la justicia, y como yo no soy capaz de ejercer de administrador ni de mi comunidad de vecinos, pues asumo mi incapacidad desde el principio y me dedico sólo a leer y contaros lo que me ha parecido.

Un resumen rápido del argumento podría ser el siguiente: Zack Lightman es un adolescente aficionado a un videojuego llamado Armada. Los extraterrestres tienen intención de invadir nuestro planeta. Armada resulta ser un secreto sistema de entrenamiento de pilotos ocultado por el gobierno. Zack es reclutado para luchar contra los invasores. Punto pelota.

Eso es todo lo que hay que saber. Cuanto más sepas de antemano, menos disfrutarás de los rapidísimos combates espaciales, de las conversaciones entre adolescentes que reconocerás como tuyas, de cómo un chaval debe madurar en un instante determinado y de cómo ves que hay alguien que ha vivido en tu época y ha visto el mundo a través de tus mismos ojos.

Pero ha llegado el momento y ante este tribunal, me declaro culpable. Aquí tenéis mi confesión: ME HA GUSTADO UN MONTÓN EL LIBRO. ¡Sí! Armada mola, y Ernest Cline ha vuelto a escribir un libro divertidísimo. Divertido, diversión, risas, leer y pasarlo bien, ¿os acordáis? Pues eso. Que estos libros que se leen con una sonrisa dibujada en la cara, son muy necesarios. Pero ojo, que yo a Ernest Cline, le odio mucho. Le odio mucho porque me ha hecho ver que soy un friki. Con todas las letras. No capté las indirectas de mi mujer en las aproximadamente dos mil veces que me lo ha dicho. Música, videojuegos, series y películas. Pleno. No me libro ni a tiros. Star Wars, El Juego de Ender, The Last Starfighter, Juegos de Guerra… y un montón de referencias más que no hacen sino recordarme que los años están pasando para todos. Yo crecí en los 80, y fue entonces cuando desarrollé mi visión del mundo y gran parte de mis intereses. Pues esos intereses están es este libro y eso es mérito del autor así que, olé Ernest Cline. Otro olé a David Tejera, traductor de Armada. La traducción es impecable, utiliza un lenguaje accesible y las referencias a otras obras están tan bien encajadas que sospecho que es tan friki como yo. “¡Larga vida y prosperidad!”.

Pero ojo, que no todo es diversión para gafapastas. Armada tiene profundidad. Si miramos más allá de las obligadas referencias a El Juego de Ender y Star Wars, debemos de darnos cuenta de que el autor nos planta tres cuestiones que debemos mencionar en la reseña (que sí, que esto es una reseña): la primera es que Armada es la historia entre un padre y un hijo. La segunda es que el nudo argumental de este libro es el uso de varios medios de entretenimiento como propaganda política. Y el tercero es la importancia del uso de drones en las futuras guerras en lugar de vehículos tripulados (¿hola? ¿alguien cree que en el siglo XXI los conflictos bélicos a escala global se librarían con espadas, a lo mejor? Perdón Señoría, ¿podría decirme dónde salen esas cosas en El Juego de Ender?). Aquí os dejo un fragmento que dice Ernest Cline que dice Zack, que dice alguien en un libro llamado Dune. A ver si os suena:

“No conoceréis al miedo. El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habría nada. Sólo estaré yo.” – “La letanía contra el miedo”. Brillante.

Lo sé, lo sé. Sé que esto no es lo normal. Que aquí se viene a criticar (literariamente) y que lo que mola ahora son las tertulias (incluso literarias) en las que si no agravias (comparativamente) a los autores y sus obras, no vuelven a llamarte para un Deluxe (así es como llamo yo a… quedar para tomar algo, por ejemplo). Quien tenga ojos, que vea, lea y entienda lo que quiera. “Laudare parce, sed vitupera parcius” (Sé parco al elogiar, pero más parco al censurar). Latinajo para tensar la neurona. Que se relajan los eruditos.

Señoría, aquí termino mi alegato. Y lo termino diciendo que considero esos tribunales (deluxe) gratuitos e innecesarios. Ya nos lo dijo uno de los maestros: “La capacidad de hablar no nos convierte en inteligentes”. Me aplico el cuento porque la cita es de Qui-Gon Jinn, mentor de Obi-Wan Kenobi, que sería muchas cosas pero no era un “cuñado”.

Qué queréis que os diga. Armada es un buen libro de ciencia ficción. Y muy entretenido. Ernest Cline se ha sacado de la manga una gran aventura que surge de la nada, de algo cotidiano que a cualquiera podría pasar, y eso tiene mucho mérito. Si, como yo, sois de los que entrasteis en el mundo de Ready Player One y os gustó, ésta debería ser vuestra próxima lectura.

Gorka Rojo (@gorka_rojo)

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