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Viento mortal, de Cay Rademacher

Viento mortal

Viento mortal

Hay libros que te marcan y otros que simplemente te entretienen y te hacen pasar gran rato sin más pretensiones. Viento mortal, de Cay Rademacher, se encuentra en el segundo grupo, pero no obstante, es una lectura que realmente merece la pena y que se ajusta muy bien a la época estival en la que nos encontramos.

Se trata de una novela de misterio en la que el protagonista, el capitán Roger Blanc, es trasladado a a una pequeña localidad en la Provenza como castigo por investigar e incomodar a altos cargos de la capital francesa. Por si eso fuera poco, su mujer se niega a acompañarlo aduciendo a la aventura que desde hace tiempo tiene con otro hombre. Así las cosas, Blanc, empieza de cero en una vieja casa heredada de un tío y en una comisaria donde no es del todo bien recibido. Por eso, nada más llegar le asignan un caso que, en principio, parece carecer de importancia, pero que irá ganando magnitud y que tendrá que investigar con dos de sus nuevos colegas: un hombre vago y nada respetado por sus compañeros y una especialista informática que es todo lo contrario. Además tendrá que lidiar con el matrimonio formado por el Secretario de Estado culpable de su traslado y la jueza de instrucción de su nuevo destino, que estará pendiente de todos sus pasos desde el primer momento.

Es un libro de misterio al uso que no aporta nada nuevo al género pero que, no obstante, sí tiene algunos rasgos distintivos que lo hacen más atractivo y mejor que la media de libros del género. Para empezar, su ambientación. Como decía, la historia se desarrolla en la Provenza francesa, un paisaje bucólico y tranquilo en el que nadie se espera que sucedan cosas terribles y, por eso, cuando suceden, el avispero se agita ineludiblemente. Tras la cansina moda de novelas negras ambientadas en los fríos y ya monótonos paisajes nórdicos, es de agradecer este cambio de tercio a una panorámica cálida y colorista que se advierte y experimenta nada más ver la portada (y sus magníficas solapas), además de desde la primera página. He de añadir, hablando de primeras páginas, que me gustan mucho las novelas que, a lo Agatha Christie, comienzan con un listado de personajes a modo de presentación para que sepamos desde el principio quién es quién.

Además del cambio de ambiente, Cay Rademacher, también introduce unos personajes algo diferentes, especialmente el protagonista que, a pesar de la difícil situación personal y profesional que atraviesa, no ahoga sus penas en alcohol ni saca a relucir un carácter agrio y antipático como la mayoría de los protagonistas de la novela negra hoy en día. Blanc se trata de un hombre normal que, como todos, tiene luces y sombras y que en el momento del libro se encuentra en una mala racha, pero en vez de arrastrase por el suelo y autocompadecerse, empieza de cero y trata de rehacer su vida en todos los ámbitos a la vez que es fiel así mismo. Hago hincapié en esto porque últimamente estábamos acostumbrados a policías atormentados que reniegan de todo y vuelcan su frustración y tormento en litros de alcohol. El protagonista de este libro no es así y es algo que valoro enormemente como lectora asidua de novelas negras o de misterio.

Al margen de los dos puntos claves y distintivos que he comentado, Viento mortal es un libro que se lee fácil y cómodamente. Está bien escrito, con su justa medida de descripciones y diálogos y con un argumento bien hilado y presentado, que se centra en cómo afecta el crimen a los habitantes de la localidad –en la nota de prensa que presenta el libro se habla de género slow crime–. Por eso, no esperéis generosas dosis de tensión ni grandes giros, porque no es el caso de esta novela. Esto no quiere decir que el libro no enganche, que no haya misterio o que sea excesivamente lento o previsible, ni mucho menos; pero no son sus rasgos más destacados.

En resumidas cuentas, es un libro recomendable para los amantes del género de misterio que estén un poco cansados de la última corriente escandinava que puebla las librerías hasta la saciedad; y para los lectores que busquen un libro correctamente escrito y de ambiente y tono plácido, para leer en las mañanas y/o tardes de playa o piscina.

 

@EvaLColmenero

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El asesino entre los escombros

El asesino entre los escombros, de Cay Rademacher

el-asesino-entre-los-escombrosSe nos presenta la edición de bolsillo de El asesino entre los escombros, novela ambientada en el Hamburgo postnazi y de la posguerra, en el año 1947. El autor, Cay Rademacher, rinde homenaje a un subgénero narrativo que se cultivó por aquel entonces y que se llamó, precisamente, literatura de los escombros. Al empezar a leer El asesino entre los escombros, inmediatamente adivinamos el porqué, gracias a la buena ambientación lograda por el autor: Hamburgo es una ciudad extremadamente castigada por la Segunda Guerra Mundial y azotada ahora por los males o los fenómenos típicos de cualquier posguerra: el estraperlo, el pillaje indiscriminado, la aparición de grandes bolsas de desplazados y refugiados sin identidad ni futuro, el deber de la reconstrucción sin perspectivas halagüeñas y bajo el control de los aliados. Así pues, El asesino entre los escombros es, principalmente y de forma muy eminente, novela histórica; no tanto novela de misterio, o no tan lograda en ese aspecto, a pesar de que se nos presente como tal.

La novela cuenta la peripecia del inspector jefe de policía Frank Stave, que debe esclarecer el asesinato de una joven cuyo cadáver aparece en medio de unos escombros, de los que Hamburgo estaba sembrado en aquel año de 1947. Para ello, se le asigna la ayuda del oficial de Orden Público Lothar Maschke y del teniente británico James McDonald, como representante de la disciplina aliada a la que estaba sometida Alemania después del nazismo y de la guerra.

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