Contacto

Reseña del libro “Contacto”, de Dennis Cooper

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Si usted (actuando como un capullo rencoroso, por otro lado), quisiera devolverle el agravio a esa persona a quien se la tiene jurada desde el período pre-pandémico, regalarle este libro podría ser tan buena opción como otra cualquiera. Imagine al remilgado de su cuñado o a su altivo compañero del Departamento de Compras, por ejemplo, poniendo patéticas caritas de arcada y acordándose de usted mientras lee alguno de los formidables pasajes coprofágicos de la novela. Ja.

No obstante, resulta alucinante comprobar cómo, del mismo modo, usted podría conseguir justo el efecto contrario con este libro. Ahora le hablo de enamorar. Créame. De provocar cosas guapas en otra persona. Y, por supuesto, le hablo también de escandalizar/ ruborizar/perturbar y, por lo tanto, de llamar mucho la atención y hasta de excitar sexualmente a una persona con la desearía digamos que “intercambiar pareceres”. En este caso, piense en el del 5ºA o en la prima lesbiana de Ana, por ejemplo. Buah.

Y es que Contacto, del escritor norteamericano Dennis Cooper (uno de los autores más radicales, golfos y provocadores de las últimas décadas, y que fue publicada a finales de los ochenta (en España en 2006) formando parte de una especie de colección de la indecencia con otros cuatro títulos más de los que aquí solo han visto la luz Cacheo y Tentativa), es una auténtica maravilla de literatura al límite (de todo), extrema. Radical.

Una novela destructiva, brutal y terrible, llena de sexo extremo, de música punk, de cine gore y snuff movies, de pintura y de arte, de droga por todas partes, pero una novela donde la pornografía y el amor de verdad, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad (esos dos polos que habitan a partes iguales en todo ser humano), se muestran de tal forma, tan honestamente, tan a flor de piel, que consigue arrebatar cualquier corazón que se ponga delante de la historia de adolescentes homosexuales y cachondos y fatídicamente perdidos de este libro, por muy de hielo que parezca.

Recuerdo que leí Contacto por primera vez hace unos diez años, más o menos, pero no he podido resistirme a la fantástica portada de los amigos de la editorial Stirner, que la han reeditado de nuevo y han incluido un prólogo de Diego Luis Sanromán y una impecable traducción de Mauricio Bach. Aquí tenemos otra editorial pequeña (¿cuántas van ya?) arriesgando de lo lindo y buscando ofrecer otro tipo de literatura, esa que rasca y duele, que golpea y que revuelve el estómago. Esa que tanto nos gusta, ¿verdad?

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

Pero hablando de estómagos, ni que decir tiene que Contacto no es para tripas sensibles y de difícil digestión, aunque bien mirado, quizá le ayude a usted con su problema de estreñimiento. Quién sabe. Con lo que sí estoy seguro que le ayudará esta formidable novela es con su aburrimiento. Con su dinámica de lecturas banales e insulsas, si es que la tiene. Aparque, en ese caso, el libro de J.M. y métase un buen chute de subversión y chavalería ochentera viviendo al límite de la propia vida. Quizás cuando termine tenga que darme por una vez la razón y escoja este libro para regalárselo a alguien que aprecia en estas Navidades.

Y si no, solo tiene que tirar de la cadena y volver a sonreír a su pareja.

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