La profecía del desierto

Reseña del libro “La profecía del desierto”, de Ana Ballabriga y David Zaplana

la profecía del desierto

Me gustan los autores arriesgados. Esos que cogen elementos que, estoy segura, muchos otros escritores evitarían a la hora de contar su historia. Me gustan los que arriesgan porque, normalmente, son los que ganan.

El libro del que vengo a hablarte hoy es arriesgado, o al menos a mí me lo ha parecido. Se trata de La profecía del desierto, escrito por Ana Ballabriga y David Zaplana, y que conforma una de las novedades de la temporada de otoño de la editorial Umbriel

Lo cierto es que, una vez más, me dejé llevar por la estética de la cubierta cuando me decidí a leer este libro. Supongo que es un defecto que tengo y que no puedo evitar alimentar cuando me toca elegir lectura entre las novedades. Lo confieso: escojo algo que me entra por los ojos y que me atrae. ¿Y qué me atrajo de este libro? Pues los arabescos de su portada y, sobre todo, las dos cimitarras que se entrecruzan amenazantes. No sé por qué, sin leer la sinopsis, me imaginé una novela de aventuras en el desierto, con malos malísimos y personajes fuertes. Y, te lo creas o no, acerté.

Porque La profecía del desierto tiene esos ingredientes, además de otros muchos que hacen que esta novela sea una novela única. A saber: magia, muertes, historia, destino y acción. Oh, sí, tiene muchísima acción. Y el lector lo va a descubrir muy pronto, tan pronto como conozca a Mahmed, un espía infiltrado que aparece al lado del cadáver de una joven y por cuyo asesinato se le condena a la pena de muerte. Al mismo tiempo, conoceremos a Nur, una bailarina árabe que vive en España y que decide viajar a Oriente Próximo para reencontrarse con su hermana.

El camino de estos dos personajes —no, Mahmed no va a morir en el primer capítulo—, se cruzará cuando los dos descubran que están buscando lo mismo: resolver el mensaje oculto de una carta antigua escrita por un maestro sufí. Lo que no saben en ese momento es que, a medida que resuelvan el enigma, sus vidas irán corriendo más y más peligro, hasta llevarles al borde de la muerte en varias ocasiones.

Mientras tanto, el lector tendrá la oportunidad de conocer más sobre la historia de Oriente Próximo, de las distintas ramas religiosas que allí se concentran y sobre las leyendas que, a día de hoy, todavía están presentes en la arena del desierto. 

Supongo que ahora entenderás por qué decía que la historia de Ana Ballabriga y David Zaplana me parecía arriesgada. Y creo que es no solo por el hecho de tocar temas tan sensibles como la política o la religión en Oriente Próximo, sino por tener el valor de entremezclar estos ingredientes con un realismo mágico que está presente en cada página del libro. Sin duda, me ha parecido una propuesta muy ambiciosa y quizás por ello ha habido momentos en los que la trama me ha sabido a poco. Aquí ya entran los gustos personales, pero me da la sensación de que si la novela tuviera unas cien páginas más —margen suficiente para contar las cosas con más detenimiento—, me habría quedado todavía más satisfecha. Supongo que esto se debe a que en el último tercio de la novela pasan muchas cosas y cuando estaba digiriendo algo que acababa de pasar, los autores me daban otros datos que hacían que me explotara la cabeza.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

Sin embargo, a pesar de que estoy diciendo esto, otra parte de mí piensa que, de haber ralentizado los hechos, igual se hubiera perdido una de las esencias del libro: la acción continua que no cesa hasta el punto y final. Soy consciente de que este es uno de los fuertes de la novela, puesto que el lector no puede descansar ni un solo segundo y eso hace que no pueda parar de leer. Supongo que ahí entra mucho el gusto personal de cada uno y por ello no quiero desanimar a nadie a leer este libro por mi impresión.

En definitiva, este es un libro que disfrutarás muchísimo si estás buscando acción, si te gustan las  ambientaciones distintas y arriesgadas y los personajes carismáticos de moral dudosa.

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