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Manual de crucificciones, de Daniel Bernal Suárez

manual de crucificciones

manual de crucificciones«Mis zapatos tienen miedo a la luz. Cada vez que abro el armario y busco en los cajones inferiores, ellos se arremolinan contra las esquinas, persiguiendo los resquicios de oscuridad. Debo introducir el brazo hasta el fondo, y escucho entonces sus diminutos gritos y protestas. Cuando alcanzo a coger algún par y lo extraigo, sus cuerpecitos tiemblan. De poco valen mis palabras de consuelo. Los estertores continúan hasta pasadas unas horas. Terminan por agotarse y es en ese momento en que puedo caminar tranquilo, sin las constricciones y mordiscos continuos a mis pies. Ya no sé qué hacer con ellos. Tendré que llamar a un psicólogo». 

Ya os he contado muchas veces mi historia con la lectura, ya sabéis de sobra por qué me gusta tanto leer y por qué necesito tener siempre un libro al lado. Que si para vivir otras vidas, que si para viajar a mundos extraños, que si para encontrarme… Pero hay una cosa que no sabéis, y es que también leo para mirar el mundo con otros ojos. Unos ojos que no me pertenecen y que me hacen ver todo lo que me rodea con una visión nueva y renovada. 

Y precisamente eso es lo que ha conseguido el libro del que vengo a hablaros hoy. Se llama Manual de crucificciones, está escrito por Daniel Bernal Suárez y es un libro raro, muy raro. 

Y no penséis que este calificativo que acabo de utilizar, el de «raro», es algo despectivo o malo para el libro, en absoluto. Es un piropo en toda regla. Y esto se debe a que jamás había leído un libro como este, y eso, hoy en día donde los libros proliferan más que las setas después de un día de lluvia, es lo mejor que se puede decir de una obra. 

Manual de crucificciones es un libro formado por relatos breves. Algunos tan breves que tan solo se componen de un párrafo. Pero aquí poco importa su extensión, porque lo que nos interesa es su protagonista, que bien puede ser un zapato que tiene miedo a la luz —sí, aquel relato con el que he empezado la reseña—, un pie que declara la independencia del cuerpo, una mujer que viaja a un mundo paralelo donde su marido se ha convertido en un perro disecado, un hombre hecho a imagen y semejanza de Dios o incluso un Lázaro en busca de trabajo en un siglo XXI en el que no encaja. 

En este libro hay tiempo y lugar para todos y para todo: para cosas reales y no reales, que son de nuestro mundo o no, que te gustarán más o menos, con las que te identificarás mucho o nada… Y es que cada relato es tan diferente entre sí que aquí se puede encontrar de todo. Sin embargo, a pesar de esa distinción con la que se caracterizan los relatos, el lector pronto se dará cuenta de que forman una parte de un mismo todo. Cuando uno termina el libro, entiende que todo tiene sentido y que, a pesar de ser tan diferentes entre ellos, los relatos parecen pertenecer a un mismo lugar. 

Y ahí es precisamente donde entra la pluma de Daniel Bernal Suárez, que se preocupa por darnos relatos locos y protagonistas extravagantes, pero también de hacerlo de la manera correcta. Su forma de escribir engancha y atrapa. Y esto lo consigue gracias a su sencillez y originalidad. 

Tengo que destacar que me parece muy complicado escribir un libro de relatos. Escribir, en general, es una tarea muy compleja que requiere de mucha habilidad y dedicación, pero en una novela uno se puede tomar el tiempo necesario para explicarlo todo o para enganchar al lector. Puede divagar, entretenerse, extenderse y volver a divagar. No pasa nada mientras todo esté bien ejecutado y tenga sentido. Sin embargo, escribir relatos cortos es otro cantar. Aquí no valen las extensiones innecesarias ni las distracciones: hay que ir al grano. Aunque eso suponga escribir nada más que un párrafo. Eso no importa, porque lo que de verdad interesa es que el autor sepa llegar al lector con el mínimo número de palabras. Directo a donde tiene que llegar. Para mí, sin duda, es una tarea imposible.

Supongo que por eso me gusta tanto leer narrativa breve, porque soy capaz de ver el valor de cada palabra elegida, de cada escenario y de cada decisión que el autor ha tenido que tomar para que el relato funcione. Y ya os digo que en Manual de crucificciones ha sido así. Por lo que no me queda más remedio que recomendarlo a todas aquellas personas que estén buscando una lectura original, amena y divertida, con toques gamberros e irónicos y personajes irreverentes y curiosos. ¿A que jamás habríais pensando que existen zapatos que tienen miedo a la luz? Ahora los miraréis con otros ojos cuando decidan esconderse en el fondo del armario. 

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