Padre: del seminario al narcotráfico

Reseña del libro “Padre: del seminario al narcotráfico”, de José A. Kapelo

Me encantan las novelas autobiográficas, ya sean reales o ficticias, pero a mí dadme un narrador en primera persona que me cuente su vida y ya soy feliz. Por eso, estos días que he estado leyendo Padre. Del seminario al narcotráfico, han sido todo un regalo como lectora. Adentrarme en la vida de Antonio de la mano de José A. Kapelo ha sido un acierto y es que esta novela tiene un toque adictivo muy recomendable.

Padre. Del seminario al narcotráfico, es el primer volumen de una narconovela de ficción basada en hechos reales. En la trilogía, José A. Kapelo narra, en voz del propio protagonista, la vida de un narco español muy peculiar.

En esta primera entrega el autor nos presenta a Antonio, desde su infancia hasta que llega a ser uno de los narcotraficantes más respetados. Conocido en el mundillo como el Guapetón, todo lo que Antonio sabe se lo debe a su padre: un contrabandista de primera.

Como si nos encontráramos ante la rejilla de un confesionario y oyésemos un tímido “Ave María Purísima”, el protagonista comienza a desgranar su vida de pecado ante el lector. Esta confesión, que resultaría todo un escándalo ante los ojos de Dios, nace desde el propio respeto. Y es que para Antonio, la figura de Dios, siempre ha estado muy presente en su vida.

Nacido en los años 70, Antonio creció rodeado de sus seis hermanos y de la protección de sus padres en La Ponderosa, una villa situada en Los Molinos de los Diaz, en Almería. En ese micro mundo la familia era feliz. Y aunque en su casa todos conocían El Secreto de su padre, Antonio el Berruga, su niñez transcurrió relativamente tranquila hasta que al padre le salió mal un negocio y las palabras ruina y cárcel entraron en su vida. Aun así, el padre supo reinventarse. Menudo era. Al poco tiempo ya estaba fuera de la cárcel, con unos contactos envidiables y generando todavía más dinero.

En el colegio La Salle de Almería Antonio fue un alumno ejemplar. Un líder nato que desde pequeño tenía las ideas muy claras: sin lealtad no hay hermandad posible. Cuando recibió la llamada de Dios, Antonio dejó todo y se internó en el seminario. Fue entonces cuando conoció a una mujer que le hizo replantearse el estilo de vida que estaba a punto de comenzar. Acabó dejando el seminario, pero su conexión con Dios seguía intacta.

“Hacía años que yo estaba ya aprendiendo las tácticas y métodos de mi padre sin darme cuenta”. Y así es como, con veinticuatro años, su padre le pasó el testigo. Antonio estaba preparado, sentía el poder y le encantaba esa sensación. A partir de entonces él sería el cabeza del clan. Apenas un niño decidido a organizar todo un cartel del trafico de hachís. Bajo el ala protectora de Pepe Bossi, un mafioso muy experimentado, Antonio lleva a cabo el negocio familiar en compañía de su hermano. Un negocio que le pondrá en más de una ocasión contra las cuerdas, pero con su poder de liderazgo y avaricia saldrá adelante.

No quiero contaros mucho más de esta primera parte de Padre, Del seminario al narcotráfico. Merece muchísimo la pena que sea Antonio, el protagonista, quien os cuente su historia. Una historia llena de recuerdos, detalles y anécdotas que nos presenta a un personaje magníficamente elaborado que se mueve en los mundos de la mafia como un líder natural. Un personaje que no conoce el fracaso ni el miedo y al que le pierden el vicio, las mujeres y la ambición.

Con un estilo elegante, directo y realista, José A. Kapelo nos narra en este primer volumen las primeras andanzas de Antonio en ese mundo despiadado del narcotráfico. Una novela muy adictiva que te mantiene enganchado a sus páginas y con un personaje protagonista espectacular que nada tiene que envidiar a Tony Soprano. Estoy deseando leer el siguiente volumen y estoy segura de que cuando lo leáis, vosotros también querréis saber más sobre este peculiar mafioso.

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