
W de whisky, de Sue Grafton
Sí, es cierto: Sue Grafton está dando muestras de agotamiento de su alfabeto del crimen. No es para menos: lleva, con esta W de whisky, veintitrés entregas de aventuras de su sabuesa, nuestra metomentodo favorita, Kinsey Millhone; es normal que la fórmula ya no conserve la originalidad y la frescura de las primeras novelas. Sus fans hemos tenido que resignarnos a esperar más de un año para poder leer una nueva peripecia de Millhone, a medida que, según las letras avanzaban, la Grafton bajaba la periodicidad de sus sucesivas letras, cosa comprensible porque incluso a una autora tan imaginativa como ella le debe de resultar cada vez más difícil encontrar argumentos y giros en los que no se repita a sí misma. (Y, sin embargo, los encuentra.) Por todo eso y porque los escritores son también humanos, digamos algo que quienes han sido fieles seguidores del alfabeto del crimen adivinarán ya: W de whisky no está entre las mejores novelas de la serie.

