Martes 01 de Febrero de 2011 00:00
El lector y sus circunstancias
Existen tantos tipos de lectores como lectores hay en el mundo. Lo dijo Borges en una ocasión, y no andaba desencaminado, como no podía ser de otra forma tratándose, posiblemente, de uno de los miembros más acérrimos que ha dado esa especie (¿en extinción?) conocida como lector. Una especie que desarrolla su actividad bajo múltiples circunstancias y en torno a una amplia serie de prejuicios. Algunos de estos aspectos pertenecen al campo de la sociología literaria, materia en la que me confieso un ignorante, pero no se trata de obtener respuestas sino de compartir preguntas: ¿Por qué escogemos un libro y no otro? ¿Qué nos hace decidirnos? ¿Cuándo, cómo y dónde leemos? ¿Cómo influyen estas variables en la lectura y valoración de una obra? ¿Influyen realmente?
En sus Diarios, Gombrovicz habla, entre otras cosas, de la relación entre lector y escritor, lo que ha sido engendrado a fuerza de sufrimiento total y absoluto se recibe muy parcialmente, entre una llamada telefónica y una chuleta de cerdo. Y llama la atención sobre los diversos factores, ajenos a la estética y a la teoría literarias, que afectan a la lectura. Más allá de sufrimientos total y absolutamente exagerados, el escritor polaco llama a una puerta que pocas veces se abre, seguramente debido a su aparente vulgaridad. Pero tras la apariencia se esconde en ocasiones la sencilla verdad que no alcanzan a explicar sesudos análisis literarios o mercantiles, dependiendo de si uno es escritor o editor. El escritor se preocupa más de los personajes, de la estructura, del comienzo, del final. Al editor le importa más el argumento, las localizaciones, las (obscenas) fajas que informan de los ejemplares vendidos en otros países o de tal o cual frase escrita por autores con tirón mediático. Pero qué le preocupa al lector a la hora de escoger: ¿La estructura? ¿La portada? ¿El texto de la contraportada? ¿La recomendación de un amigo? ¿Una reseña? ¿El género? ¿El autor? Y cómo, cuándo y dónde va a leer ese libro: ¿Por la noche, en la cama, antes de dormir? ¿En el autobús, por la mañana? ¿En la biblioteca? ¿En un sillón orejero? ¿En la playa? ¿En un banco del parque? ¿Bajo el sol o a la luz de un flexo? ¿En papel o en una pantalla? Y dejamos a un lado las circunstancias que giran en torno al estado de ánimo que tiene el lector en el momento de la lectura, que cambian dentro de un mismo libro.
[Haz click en "Leer más" para seguir leyendo este artículo]
En cuanto a los prejuicios, a duras penas podemos evitarlos. No me refiero sólo a lo que pensemos de tal o cual escritor o a lo que nos haya comentado algún amigo o haya dicho un crítico, sino a toda la información de la que disponemos (y de la que no es fácil escapar) antes de empezar a leer un libro (pasa lo mismo, en mayor medida aún, con las películas, las series). El eterno dilema de las expectativas creadas y su influencia en el juicio propio. Cuántas veces nos ha decepcionado un libro cuyas virtudes todo el mundo ponderaba... Pero es difícil, diría que imposible, abordar una lectura con la mente en blanco, sin demasiadas ideas preconcebidas, sin una especie de eco que a cada página nos susurra si debe o no debe gustarnos por una u otra causa eso que estamos leyendo.
En definitiva, son varias y variables las circunstancias que influyen nuestras lecturas, tanto en el momento de escoger como a la hora de abordarlas y valorarlas. A menudo no se tienen en cuenta estas variables un tanto prosaicas pero seguramente tengan más importancia que la que muchos quisieran darle. Un ejemplo de esto es que un libro puede habernos gustado mucho a los veinte años y disgustarnos cuando lo releemos diez años después, o al contrario. ¿Es el libro el que ha cambiado o son nuestras circunstancias las que han sufrido variación? En cualquier caso, esa es la ventaja que tiene leer frente a otra serie de actividades: nunca sabes qué te espera a la vuelta de la página, qué mundo te hará imaginar, y si en ese mundo existen también las llamadas telefónicas y las chuletas de cerdo.
Leo Mares
Tweet

escrito por Iván Pedrosa García , febrero 01, 2011
escrito por Máximo , febrero 01, 2011
escrito por Susana Hernández , febrero 01, 2011
Un buen artículo!
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

















Un saludo