El club de los suicidas, de Luis Méndez

No me está resultando fácil empezar esta reseña. Le he dado varias vueltas y he buscado el ángulo correcto para hablar de ella, pero lo cierto es que no lo hay. O por lo menos yo no lo he encontrado. Así que, como no había forma de dar con lo que buscaba —que tampoco tengo muy claro qué era, a decir verdad—, he decidido sentarme delante de mi ordenador y dejarme llevar. 

Bueno, en realidad son mis ideas las que tienen que salir a volar, porque son ellas las dueñas de esta reseña y de estas impresiones. Y no podría ser de otra forma, dada la materia de que trata este libro, por lo que sin más dilación me dispongo a hablaros de él. 

Se trata de El club de los suicidas, una novela escrita por Luis Méndez que es bastante difícil de clasificar. Cuando me llegó pensé que tenía ante mí un libro de misterio, tal vez un thriller o novela policiaca, pero pronto —a las veinte páginas o así— me di cuenta de que no iba nada encaminada. Porque este libro podría calificarse más como un tratado filosófico, salvando las distancias, que de una novela al uso. 

Os preguntaréis por qué he elegido estas palabras para describir el libro que tengo delante. Pues bien, como he dicho, estas son libres de hacer lo que quieran y son las dueñas y señoras de esta reseña, y como ellas han decidido que el libro del que hablo es pura filosofía —sin perder de vista en ningún momento que se trata de una novela con sus capítulos y su trama—, así han querido retratarlo. Porque sí, considero que esta novela es un compendio de ideas, de teorías y divagaciones que entran en la mente del lector a través de los diálogos que tiene el protagonista con diferentes personajes. Este protagonista es Fonseca, un tipo serio, crítico con la sociedad en general y con su vida en particular, y con muchas inquietudes que le llevan a darle vueltas interminables a ciertos temas. Suele quedar con Acuña, su colega, con el que comparte largas charlas sobre temas varios. Últimamente a Fonseca le interesa mucho el tema del suicidio, es algo a lo que le ha estado dando vueltas y vueltas y quiere exprimirlo hasta encontrarle todo el sentido. Acuña, que ya ha agotado las vías de ese tema en concreto, le recomienda viajar a Bélgica, donde tiene un amigo que sabe mucho del tema. Fonseca pronto se reunirá con ese personaje, del que aprenderá y con el que madurará tanto personal como filosóficamente. 

El libro en cuestión está muy bien escrito. Y lo digo así, sin rodeos, porque esa es la sensación que he tenido desde el principio hasta el final. El autor le da mucha importancia a las palabras que usa y parece que las escoge con delicadeza para que todo cuadre. Aquí no solamente importa el mensaje, sino que también la vía es imprescindible. Luis Méndez consigue así que las palabras puestas en boca de Fonseca o del resto de personaje lleguen hasta el lector de una manera limpia y clara. Le doy tanta importancia a esto porque ya os he dicho antes que estamos ante un compendio filosófico, por lo que utilizar un lenguaje farragoso o difícil de entender haría que el lector, abatido, abandonara la lectura a primera de cambio. Sin embargo, esto no sucede, ya que el autor se esmera con gran esfuerzo para que sus palabras sean las adecuadas. 

Pero no os voy a engañar, este libro es difícil de leer. No es una novela ligera, eso ya os lo aviso, pero creo que el lector que ha llegado hasta aquí no quiere algo que sea fácil, no quiere algo con lo que pasar el rato. El lector que se adentre en El club de los suicidas tiene que hacerlo sabiendo que va a jugar una partida contra su propia mente. Se va a cuestionar ideas que ya estaban dentro de su cabeza, quizás predeterminadas o quizás autoimpuestas, pero sea como sea, tendrá que pensar, y mucho. Y puede que el tema del que habla, el suicidio, se quede dando vueltas dentro de él durante una buena temporada. No porque este libro induzca a eso, no quiero que se me malinterprete, sino porque después de leerlo, la figura del suicidio se ve de otra forma. Que puede ser que el lector siga pensando exactamente igual después de leer el libro, pero también puede ser que dentro de su mente revoloteen ideas como la legitimidad o la ética de la eutanasia. 

Creo que el autor no pretende hacer cambiar de idea a nadie, pero sí que pretende que todos pensemos antes de dar una opinión sobre un tema en concreto. Al final, creo que en eso se basa la Filosofía: en examinar lo que tenemos alrededor y exprimirlo hasta que tengamos claro qué pensamos sobre ello y por qué lo pensamos. 

Hay cosas que tengo claras, eso es así. Yo siempre he dio partidaria de la eutanasia, en cuanto a los suicidas siempre he pensado que hay que tener mucho valor para hacer algo semejante, y sobre la muerte, la verdad des que no le encuentro ningún sentido que me convenza. Pues bien, después de leer El club de los suicidas he tenido la oportunidad de encontrarme con mis propias ideas para examinarlas al detalle. Sabía que estaban ahí, pero no sabía cómo habían llegado. Así que ha sido el momento perfecto para cuestionarme a mí misma por qué creo en lo que creo y por qué pienso de una manera determinada. 

En definitiva, es un libro para el que hay que estar preparado, básicamente porque el tema del que trata es algo muy duro y para cuyo enfrentamiento necesitamos un poco de fuerza mental. También necesitamos tiempo, porque no es un libro que se lea de una sentada, ni en dos; su extensión —unas quinientas páginas— y su temática filosófica, harán que el lector que se disponga a leerlo lo haga de una manera pausada y tranquila, de una forma que le permita saborear cada una de las palabras de los personajes y cada una de las ideas que van surgiendo. 

No lo suelo hacer, pero para terminar quería dejar por aquí unas frases que me han gustado mucho y que creo que resumen muy bien la esencia de este libro: 

«—(…) Respecto al suicida, qué figura tan contradictoria. ¿Es un valiente, es un cobarde?

—Es un hombre más, lo que sucede es que efectivamente, su acto es muy contradictorio. Implica huida pero a la vez un acto de poder destructivo. Es incapaz de afrontar lo que para otros son pequeñas cosas, y sin embargo, es  capaz de enfrentarse a lo que todo el mundo teme, a la muerte; es más, a la muerte por propia mano. No se le puede negar valor.».

3 comentarios en «El club de los suicidas, de Luis Méndez»

  1. Muchas gracias por tu comentario maravilloso sobre esta obra. Lo agregaré a mi lista de compras. Escribes muy bien, te felicito. Desde ya te digo que estoy a favor de la eutanasia, creo que es una salida digna de esta bellísima vida. Gracias nuevamente.

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