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El jardín de hierro, de Gema Bonnín

El jardín de hierro

El jardín de hierroAntes de empezar esta reseña he tenido que respirar un par de veces. No quiero que la emoción que siento ahora mismo empañe mis palabras o, lo que es peor, hagan que me deje algo en el tintero. Porque nadie quiere que eso ocurra. Así que ahora que ya me he sosegado puedo empezar a hablaros de El jardín de hierro, de Gema Bonnín. 

Si os soy sincera, os diré que pedí este libro para pasar las agónicas dos semanas que me quedaban hasta que saliera a la venta el nuevo libro de Victoria Álvarez (la tercera parte de Helena Lennox). Unas seiscientas páginas, fantasía a cascoporrillo y una protagonista muy especial eran los ingredientes perfectos para pasar estos quince días. ¿Cuál fue el problema? Que el libro me duró tres noches porque no podía soltarlo y ahora tengo un gran vacío existencial en mi vida que no sé cómo llenarlo. 

La cuestión es que lo que le ocurría a Elvia me atrapó tanto que conecté enseguida con la historia. Pronto sabemos que nuestra protagonista es una mestiza, mitad hada mitad humana. Su madre se enamoró de un humano, sin embargo su amor era imposible. Aquella historia fue tan trágica que esa mujer decidió echar una maldición al pueblo de los hombres: hizo que el príncipe heredero, que acababa de nacer, se convirtiera en licántropo para que todas las noches de luna llena acabara convertido en una bestia y fuese la vergüenza de su padre. 

Pero después de unos cuantos años, hadas y humanos deciden pactar una tregua, quieren intentar restaurar la paz que aquella hada les arrebató al lanzar ese hechizo. Solo que hay una condición: una de ellas tendrá que vivir entre los humanos durante un tiempo como muestra de buena voluntad. Ahí es donde entra Elvia, nuestra protagonista que ni es hada ni es humana, que no encuentra su lugar en el mundo y que se va a topar de frente con una persona que tiene el mismo problema que ella. 

Pronto conoceremos a otros personajes entrañables y no tan entrañables, pero sobre todo bien construidos. Hay uno en concreto del que estuve enamorada desde el principio: Constanza, la tía del chico sobre el que cayó la maldición. Es un personaje que tiene un desarrollo muy bueno —me atrevería a decir que incluso mejor que los protagonistas, y no digo más porque no quiero empezar a soltar spoilers—, y que le da a la historia una redondez que me ha encantado. 

Si os soy sincera de nuevo, os diré que no venía con muchas expectativas. Creía que me iba a encontrar algo que me iba a entretener, pero ya está. Nada más. Y cuál fue mi sorpresa al verme a mí misma sin poder soltar el libro y llorando como una loca cuando ocurre cierta escena —ejem, Gema, no tienes corazón—, o saltando de felicidad cuando pasa ALGO que quería que ocurriera desde la primera página. Podría ponerme aquí a fangirlear como una loca, a contaros todas las emociones que he vivido junto a estos personajes, lo que me han hecho sentir y sufrir, y me quedaría corta. 

El jardín de hierro es justo lo que necesitaba ahora mismo: un libro que me atrapara, que me dejara con ganas de más, que hiciera que mi cabeza fantaseara todo el día con la idea de volver a casa solo para poder seguir leyendo. 

Considero que este efecto se ha conseguido gracias a la fluidez de la narración que utiliza Gema, aparte de la propia trama, por supuesto. Si bien nos da la sensación de que estamos en una historia que ocurrió hace mucho tiempo —ella ya se encarga de introducirnos palabrejas medievales que ambientan a la perfección el libro—, el lenguaje es claro y su narración sencilla. No es para nada farragosa ni lía al lector. En esto también es de gran ayuda la buena ejecución de las diferentes tramas que se suceden paralelas en el libro, ya que, aunque casi todo el grueso de la historia trata de Elvia, también viajaremos momentáneamente a otros lugares del reino para ver qué está sucediendo y conoceremos de primera mano lo que ocurre con los demás personajes.

En definitiva —voy a ir terminando porque veo que si sigo me va a salir una reseña de mil palabras—, ha sido toda una sorpresa leer a Gema. Me ha encantado su forma de escribir, los detalles con los que describe el ambiente, la propia historia y en general toda la edición del libro (buen trabajo por parte de Nocturna, hay que decir). Creo que ha hecho un trabajo envidiable y que pone el listón muy alto para su siguiente novela, que leeré con gusto. De eso estoy más que segura.  

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