Otra jugada del destino

Reseña del libro “Otra jugada del destino”, de Juanjo de la Asunción

La vejez, momento de pausa y reflexión. Con una vida a las espaldas es el momento para analizar todo lo sucedido, los momentos bonitos, los recuerdos atesorados y también los planes no realizados. En este último punto se enfoca Otra jugada del destino, mostrando cómo por comodidad e inconscientemente apaciguamos nuestros ideales más profundos y radicales y sin darnos cuenta los vamos dejando de lado. Es aquí en la vejez cuando vemos esa última oportunidad para realizar esos actos que fuimos aplazando durante toda la vida.

Una vez terminada la novela no he podido evitar pasar un par de días revisándome, analizando qué acciones estoy postergando, en qué momentos me he sentido identificado… Y no puedo más que agradecer a esta historia que me haya hecho hacer estas reflexiones ahora y no en la vejez.

Bernardo, Alberto, Álvaro y Ricardo son los protagonistas de esta aventura. En la época de la inclusión, este momento en el que siempre debe haber gente de todas las razas, orientaciones sexuales y géneros, aquí el autor ha optado por unos protagonistas totalmente masculinos y heterosexuales, pero dándole el protagonismo de su libro al colectivo en mi opinión más olvidado (y que tanto nos ha dado): las personas mayores. Todos los protagonistas del libro rondan los 60 años. Hay quien podría pensar que una obra protagonizada por sexagenarios será lenta y aburrida, pero nada más lejos de la realidad. En Otra jugada del destino se nos muestra a una generación rebelde, activa y con mucha experiencia que les hace tener ganas de más. Precisamente esas ganas de más mezcladas con ver que se acerca el final es lo que provoca un cóctel explosivo que nos hace adentrarnos en las aventuras de cada protagonista y comprobar como van entrelazándose unas con otras.

La descripción de los personajes está realizada sobre todo desde su perspectiva política. Sus ideales y su clase social es lo que más caracteriza a cada personaje. Su militancia adolescente es el punto común que les une y su procedencia y estilo de vida es lo que les hace seguir caminos diferentes. Juanjo de la Asunción, autor de esta novela que podríamos calificar de realista, aprovecha esta perspectiva para realizar una dura crítica a la política. Derecha e izquierdas son criticadas con esmero y aunque el libro nos asegure que es ficción, también nos reconoce que está inspirado en la realidad de España. La corrupción y el abuso de poder son una constante y da miedo pensar lo reales que pueden ser algunos momentos del libro.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

En Otra jugada del destino los detalles son cuidados al máximo en dos campos particulares. El primero es la música. Cada momento clave tiene una canción que te especifica concretamente con el título y el artista. Estas canciones cuadran a la perfección con el momento. Son canciones de hace décadas y en mi caso la mayoría eran desconocidas, así que siempre que podía aprovechaba para escucharlas mientras leía y poder adentrarme más en el libro. De todas formas, al final del libro podemos encontrar una lista con todos los temas musicales por orden para que no tengamos que volver a rebuscar entre las páginas si queremos recordar alguno. El otro campo que se trabaja con detalle y esmero es la descripción de la ciudad de Valencia. Sus calles, sus estaciones y los monumentos más emblemáticos de la ciudad son mostrados con la excusa de las vivencias de los protagonistas. Se nota un mimo especial en cada descripción del lugar y dan ganas de recorrer la ciudad para ser consciente de la cantidad de detalles que pone en cada descripción.

Para terminar, decir que desde luego Otra jugada del destino es una muy buena recomendación para todos aquellos lectores que se sienten interesados por la política e indignados por la corrupción y por que nunca se paguen las consecuencias de esta. Estos lectores podrán verse reflejados en cualquiera de los protagonistas e incluso fantasear con cumplir ciertas ideas que a todos se nos han pasado por la cabeza en momentos de gran indignación.

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