Presagio, de María Martínez

Presagio¿Qué es un presagio? Es una premonición, una corazonada, una señal, una predicción, un presentimiento. Una señal de algo futuro, de algo que está por venir. Pero, ¿qué tienen que ver los presagios con el libro que hoy os traigo? Pues sencillamente todo. Presagio es el segundo título de la trilogía Almas Oscuras, editado de nuevo por Titania y escrito por María Martínez. 

Y yo, siendo sincera, ansiaba tenerlo en mi poder. Hace muy poco, en diciembre de 2020, leí Destino, el primer tomo, y me atrapó de tal forma que su historia de vampiros, licántropos y humanos se convirtió en una de mis mejores lecturas del año pasado.

Así que imaginad lo contenta que me puse cuando me enteré de que su segunda parte iba a ver la luz en febrero. Era una necesidad volver a reencontrarme con William y Kate, con los Solomon e incluso con la terrible y vengativa Amelia. Y, por supuesto, poder experimentar junto a todos ellos los sucesos por acontecer.

En este segundo volumen William y Kate ya son pareja a ojos de todos. Sin embargo, Kate sigue siendo una humana entre vampiros, algo que le preocupa y le hace sentir diferente. Además, otras cuestiones importantes nos mantendrán pegados a las páginas de esta novela, como el tema de los poderes de William, que siguen aumentando; el otro vampiro, ese que también puede caminar bajo la luz del sol, como nuestro protagonista; y la sensación de formar parte de un puzle donde todos somos piezas de ese destino que quiere que William decida entre el amor y la muerte.

Como veis, al igual que ocurrió en Destino, en esta segunda parte no solo volvemos a disfrutar de una historia de vampiros, sino que se nos ofrece de nuevo una gran variedad de sentimientos, de sensaciones: miedo, envidia, amistad, lealtad, pasión, amor, altruismo, egoísmo, venganza…

Y encima la pluma de María Martínez ha vuelto a enamorarme desde el inicio. No era difícil, para qué mentiros. Ya me conquistó en la anterior entrega por su sencillez, su naturalidad y su delicadeza, y aquí no ha sido diferente. El prólogo que nos regala esta mujer vuelve a ser igual de enigmático o más que el anterior, y el uso continuo de diálogos hace que el lector se sienta muy a gusto y que las páginas vuelen delante de sus ojos.

Por otra parte, sí que es cierto que hubiera agradecido una narración en primera persona que nos mostrase ambos puntos de vista, el de Willian y el de Kate. No obstante, a pesar de tener un narrador en tercera persona, la autora consigue mostrarnos los pensamientos y vivencias de los distintos personajes de una manera intensa y completa.

Tanto William como Kate se hacen querer más aún que en el anterior tomo y es muy fácil empatizar con ellos. Las relaciones personales entre ellos y los que les rodean, relaciones complicadas, antiguas y nuevas, frágiles y fuertes, nos devoran el alma en cada página, en cada capítulo, y consiguen llevarnos de la mano del sufrimiento, pero también de la verdad, de la vida, del futuro, de las consecuencias de nuestras acciones y de la importancia del destino.

En resumidas cuentas, Presagio es una obligación, una necesidad que debéis incluir en vuestra lista de lecturas pendientes no solo si os gustan los vampiros y las criaturas sobrenaturales, sino también si os apasiona una buena historia que profundice en el pasado, el presente y el futuro de los personajes, que hable de sentimientos que os abran el corazón y la mente, que os toque la fibra y que os haga disfrutar de un buen drama cargado de acción y revelaciones.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

Si habéis leído Destino, debéis leer esta segunda parte. Y si no lo habéis hecho, esta saga tiene mucho que ofreceros. Presagio es una novela que va más allá, más madura y siniestra que su antecesora, tapa los agujeros que dejó Destino y nos ofrece giros interesantes, nuevos secretos, nuevos e intrigantes personajes secundarios —como Sebastian, Aileen o Robert—, más romance, más pasión y más de todo.

A mí solo me queda ser paciente y esperar a que llegue a mis manos pronto ese cierre de trilogía, ese esperado y último Sacrificio.

 

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