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Princesas dragón, el misterio del huevo dorado, de Pedro Mañas

Princesas dragón, el misterio del huevo dorado

Princesas dragón, el misterio del huevo doradoAfortunadamente las princesas han cambiado. O al menos ese estereotipo de princesas aburridas, rosas y cursis y que nos han intentado vender durante toda nuestra vida. Imaginad si han cambiado que ahora las princesas admiran el cine de Kurosawa (guiño, guiño).

Ya lo dijo Raquel Díaz Reguera con su magnífico cuento ¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa? Definitivamente no (bueno, pocas cosas).

Princesas dragón, el misterio del huevo dorado es un libro antiprincesas, de esos que me gustan a mí. Publicado por SM, este libro es el primero de la colección de las princesas dragón, una saga que tiene una pinta genial y que estoy segura de que encantará a los niños. Aún no he hecho la prueba, pero a ver qué dice mi sobrina la crítica literaria cuando lo lea.

Bamba es la princesa del Reino del Oeste. Una princesa peculiar que está algo aburrida de su vida en palacio. Un día recibe una carta del príncipe Rosko, del Reino del Norte confesándole que está profundamente enamorada de ella. Vaya castaña, ¿verdad? Lo último que quiere Bamba ahora es que el príncipe la pretenda. Además, ni punto de comparación con Gúgol, el mago más famoso del reino, ese sí que es un héroe guapo e interesante y no ese tal príncipe Rosko. Pero a los padres no les parece tan mala idea, así que envían a Bamba en un carruaje hacia el Reino del Norte.

Cuando llega al castillo de Rosko, Bamba pronto se da cuenta de que aquello huele mal. De repente se encuentra en un escenario con otras dos princesas, en lo que parece ser el Gran Concurso de Princesas. Resulta que la vencedora no solo se convertirá en la novia de Rosko, sino que además recibirá como premio un auténtico huevo de dragón. ¿Quién de las tres será la princesa perfecta?, ¿Nuna, Koko o Bamba?

Lo bueno es que, como ya os he dicho, en Princesas dragón, el misterio del huevo dorado no todo es lo que parece ser. ¡Y menos mal! Porque en este cuento hay dragones malos malísimos, hay magos que engañan y princesas que, por mucho que se empeñen en hacernos ver que son simplemente niñas que han de competir, tienen mucha más valentía que mil guerreros juntos.

Porque cuando las cosas se empiecen a torcer, las princesas dragón sacarán toda su fuerza e ingenio para conseguir que todo salga bien.

La verdad es que me han caído fenomenal estas tres atípicas princesas dragón. A ver qué les ocurre en la siguiente aventura, en El pantano de las sirenas. ¿Os animáis?

 

 

 

 

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