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Shakespeare Palace, de Ida Vitale

Shakespeare Palace

Shakespeare Palace Ida Vitale me parece una poeta sensible y muy lúcida, que tiene alguno de los versos más inteligentes e increíbles, ya no solo de su generación, sino de la lírica en mayúsculas. El año pasado, en 2018, Ida Vitale recibió el Premio Cervantes, el mayor galardón de las letras en español. Era justo, como también lo es que podamos disfrutar y conocerla en estos pagos. Ya se sabe, aquello de que la poesía es la hermana pequeña de la literatura que siempre ha estado tan maltratada. Me parece fantástico que este reconocimiento haya servido para que las editoriales se hayan animado a publicar más libros suyos, como en este caso, Shakespeare Palace, de la editorial Lumen.

Antes de meterme en materia con el libro, me gustaría hacer algunos apuntes sobre la vida de Ida Vitale, para los lectores que aún no la conozcan. Nació en Montevideo (Uruguay), en 1924. Estudió Humanidades y fue profesora de literatura en su país hasta 1973, cuando la dictadura la obligó a exiliarse. Encontró su casa de acogida en México, donde vivió durante diez años. Finalmente, desde 1989, estableció su hogar en Austin, Texas. Gracias a su obra poética, Ida Vitale es una de las poetas principales de la llamada generación del 45. Hoy en día es, sin duda, unas de las mayores representantes de la poesía hispanoamericana. Además de escribir poesía, Ida también es traductora y ha escrito numerosos artículos y críticas literarias.

Shakespeare Palace es una autobiografía de los años que Ida Vitale pasó en México durante su exilio de la dictadura uruguaya, el periodo comprendido entre 1974 y 1984. Ningún exilio es agradable y vivirlo desde el prisma de una poeta tan sensible debe ser aún más demoledor. Pero Ida, a pesar de las adversidades, reconstruye en este libro los diez años de su vida en México como un mosaico de recuerdos y vivencias de lo más diversas. Es increíble la forma en que, una mujer de 95 años que conserva intacta su lucidez y sensibilidad, desgrana en estas páginas los años que duró su exilio y la nueva vida que México le ofreció a ella y su marido, el escritor Enrique Fierro.

Si algo aprendemos gracias a este libro es que las amistades pueden salvarnos incluso del exilio y la poeta se aferra a ellos, a los intelectuales de su época, como un bote salvavidas capaz de curarle las heridas del desarraigo. Por las páginas y la memoria de Ida Vitale pasean celebridades como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Nicanor Parra, Enriqueta Ochoa, Carmen y Álvaro Mutis, Juan Rulfo, Elena Garro o José de la Colina. Amistades, conocidos e intelectuales que hicieron del exilio un lugar mucho más cálido para la poeta y sus necesidades.

Shakespeare Palace fue el nombre con el que, irónicamente, Ida Vitale y su marido bautizaron a su primer hogar en México. Un hogar que les acogió con cariño y que fue testigo de las primeras andaduras de la poeta en aquella tierra. Sin duda, este libro reúne unas memorias potentes e inolvidables que conforman el primer trabajo en prosa de la gran poeta uruguaya.

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