Lunes 16 de Noviembre de 2009 00:00
El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza
Editorial: Seix Barral / Booket
Páginas: 208
ISBN: 9788432217012
Valoración: 7/10
Si no habéis leído nunca a Mendoza, quizá del título deduzcáis que ésta puede ser una obra de terror o, en su defecto, de misterio. Lo cierto es que si bien sí está dotada de un poco de intriga, los que sí lo conocéis sabréis que está lejos de asustar. De hecho, es todo lo contrario. El misterio de la cripta embrujada es para reírte y deleitarte con una escritura espectacular.
El protagonista no es otro que un loco bastante lúcido que es sacado de su residencia, un sanatorio mental, para asumir el improvisado papel de detective. Todo porque el comisario Flores, conocedor de la lejana experiencia como delincuente del demente en cuestión, le propone la libertad a cambio de sus servicios para resolver un caso un tanto extraño: la enigmática desaparición de una niña interna en el colegio de monjas de San Gervasio. Un suceso que, al parecer, ya había ocurrido seis años atrás y que no acabó de resolverse satisfactoriamente.
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Con su proceder impulsivo, nada predecible y repleto de violaciones a la ley, aunque no falto de justificación, este personaje conduce al lector a las más variopintas situaciones para, al final, resolver con acierto las misteriosas desapariciones y la relación que mantienen con la cripta mencionada en el título.
La acción se desarrolla con Barcelona de telón de fondo, con sus calles y locales. Con su ambiente. Pero también tintada de oscuro. Y es que, puesto que casi todos los hechos se producen durante la noche, en algún interior o bajo la lluvia, al leer da la impresión de estar en un mundo sin color, en escala de grises.
Pese a ello, como ya he dicho anteriormente, esta novela está impregnada de una notable ironía que te hace reír incluso en aquellos momentos en los que, aparentemente, no deberías. Y en este contexto, mención especial merecen los nombres. Es cierto que se mencionan pocos (¡el del mismo protagonista nos es privado!) pero los que lo hacen no tienen desperdicio… ¡Qué hartón de reír! Ya sólo mencionarlos uno se hace a la idea de cómo serán los así llamados.
El libro es además una sátira social que critica visiblemente a los más adinerados de la ciudad, la Iglesia y el poder legislativo en general de una época muy concreta en la historia de España: la transición a la Democracia. Es sorprendente leer como logra mofarse de todos ellos un cualquiera sin más ambición que la de demostrar su cordura y ganarse la libertad, contado tan sólo con su imaginación y desparpajo a la hora de hablar.
Pese a todo lo ya explicado, me arriesgaré a decir que la historia, pretenciosamente policíaca, carece de un valor excesivo: cualquier novela que se precie podría contar con el hilo argumental en ésta explicado. Por ende, si la historia no es lo que convence (y además cuenta con un final que se intuye precipitado), cualquiera de vosotros podría preguntarme qué lo hace. Sin duda alguna, os respondería que el texto en sí mismo, el cómo escribe Mendoza, lejos de la prosa sencilla que domina la novela actual española.
Utilizando como portavoz al loco que no está loco, Eduardo Mendoza hace un uso excelente de las palabras y se expresa de una manera irreprochable, con una puntuación digna de despertar la envidia de los escritores más consagrados. Con su estilo, es capaz además de inducirte a pensar en lo que él quiera sin ponerlo en duda, por muy irreal que se nos antoje. Ya puede tachar de fruta a la leche, por decir una barbaridad, que lo vamos a creer de pies juntillas. ¡Desde luego este hombre no tiene parangón!
Así pues, desde luego que os recomiendo esta obra, pero más que por la historia, ya digo, por la forma en que está escrita. Sin embargo, aunque no he leído nada más de Mendoza y no puedo asegurarlo, es posible que podáis admirar su escritura en cualquiera de sus otras novelas.
–¡Hola, tú, aquí Cambio 16 en plan de encuesta! ¿Qué cadena de televisión estás viendo?
Todos contestaban que la primera y un excéntrico que la segunda. En uno sólo de los números a los que llamé me dijeron de malos modos:
–Ninunga –y colgaron.
«Mordiste el anzuelo, sardineta», me dije mirando el nombre de quien tan descortés había sido con nuestra prensa. Plutonio Sobobo Cuadrado, dentista.
Judit Rodríguez
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escrito por César Malagón , noviembre 16, 2009
Aún así, me leeré la trilogía completa
escrito por Judit R. , noviembre 16, 2009
Hace ya tiempo (¿un o dos años?), cuando salió "El asombroso viaje de Pomponio Flato" lo compré más por satisfacer mi conciencia que por puro interés. ¡Tanto me habían hablado de Mendoza...! Sin embargo, cuando empecé a leerlo me cansé enseguida. Me parece que lo dejé a las cuatro páginas. Y es raro, normalmente continuo con los libros hasta al final, aunque al principio me cueste. Supongo que me asustaría de esas frases raras, ya ni me acuerdo. Pero ahora que ya sé por dónde va Mendoza, no tardaré en recuperarlo de la estantería.
Por otra parte, también me uno a César y te haré caso: el personaje principal de "El misterio de la cripta embrujada" me gustó mucho, así que leeré la trilogía completa.
escrito por Iván Adrián Martínez Ricarte , noviembre 16, 2009
A mí me gustó mucho.
escrito por Susana Hernández , noviembre 17, 2009
escrito por comiquera , noviembre 19, 2009
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Judit, y todos en general, sabed que este libro es el primero de una trilogía. Si os gusta éste, no os perdais los siguientes, sobre todo el tercero:
- El laberinto de las aceitunas.
- La aventura del tocador de señoras. Este libro me parece el mejor de la trilogía.
Pero si ya sabeis como se las gasta Mendoza con este personaje, aún hay más. Porque tiene otro libro con un personaje parecido pero situado en la Judea del imperio romano donde conoce ni más ni menos que a Jesús de niño: "el asombroso viaje de Pomponio Flato". Y luego tiene otros libros ya rayando el absurdo como "Sin noticias de Gurb" y "el ultimo trayecto de Horacio Dos". Y también tiene libros más serios como he dicho antes. A mi entender los más recomendables: "La verdad sobre el caso Savolta" y "La ciudad de los prodigios".
Parece claro que Mendoza me encanta. Es uno de mis preferidos. Os lo recomiendo a todos los que no lo conozcais.
Un saludo.