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Ansel Adams: 400 fotografías

400 fotografias

400 fotografias¿Para qué sirve un libro de fotografías?  Aparte de para descubrir nuevos y espectaculares paisajes o disfrutar con los encuadres o ver el paso del tiempo en lugares icónicos o conocidos por ti, o… o todo lo que se nos ocurra (y depende del libro también, claro)…  Aparte de eso, ¿para qué sirve? Básicamente, diría yo, para observar y aprender.

Sí, yo también pienso que hay una parte muy importante de la fotografía que no se puede aprender, que se lleva dentro, que se ha de tener un gusto estético, creativo y compositivo, un ojo, que no lo tiene todo el mundo y que puede o no llegar a educarse, y que mucha gente lo incorpora de serie desde su nacimiento. Pero, la técnica y la teoría también son importantes y mucho.

Ansel Adams fue las dos cosas. Escribió montones de libros y ensayos sobre el octavo arte y desarrolló el sistema de zonas, que es el método que hace que al exponer una imagen la fotografía resultante se asemeje lo más posible a la realidad. Un método muy complejo que no me voy a parar a explicar porque ni es el sitio ni sé explicarlo, pero que, grosso modo, se usa en la fotografía en blanco y negro para diferenciar el blanco del negro, del gris oscuro, del gris claro… y de todas las gamas posibles de gris. (Sí ya nos volvemos —nos vuelven—  locos para distinguir el rosa palo del rosa hueso, imaginad para distinguir unos 10 tipos, o más, de gris…)

“Una fotografía no se toma, se hace” Ansel Adams

Ansel Adams: 400 fotografías es un libro en el que se puede observar la evolución del artista pues reúne 400 imágenes del gran fotógrafo ordenado cronológicamente desde sus inicios en 1916 hasta su muerte en 1968. La selección corre a cargo de Andrea G. Stillman, que fue su ayudante durante 30 años y algo entiende del tema.

El formato es apaisado, de unos 21 x 25 centímetros y consta de unas hojas finales con pensamientos y reflexiones de lo que llevó a Adams a hacer ciertas fotos, la forma en que las hizo o el porqué…

Abundan sobre todo los paisajes, Adams fue algo así como un fotógrafo ecologista, comprometido con el medio ambiente, con resaltar el tesoro paisajístico americano y con la preservación de los espacios naturales. De hecho, es mundialmente conocido por sus fotos del Parque Natural de Yosemite.

Sus fotos tienen en ocasiones un halo irreal que hipnotizan, que no te dejan apartar la mirada y son en sí mismas tan tesoro como aquello que han capturado. Su blanco y negro… ¡es portentoso! No sé si estoy o no sugestionado por saber que Adams desarrolló el sistema de zonas, pero el caso es que creo que nunca he visto, o puede que no me haya fijado con tanto detenimiento con otros autores, tantos tonos de gris que, dicho sea de paso, enriquecen, y de qué manera, las fotos, que se recopilan en este gran libro.

Pero la característica más importante de sus fotos es la gran profundidad de campo que podía conseguir, y el realismo que conllevaba eso. Sí, ya sé  que en el párrafo anterior he mencionado un halo irreal, incluso me atrevo a decir que surrealista, pero yo me entiendo. Es el efecto que produce “tanta realidad” en algunas de sus fotos.

Ansel Adams: 400 fotografías está dividido en cinco apartados que se corresponden con las cinco décadas de la vida fotográfica de este virtuoso:

-Yosemite y Sierra Alta

-El Grupo f/64 y Alfred Stieglitz

-Parques y monumentos nacionales

-Conservación, publicaciones y contratos

-Carmel

Un libro fundamental que no puede faltar en la casa de todo fotógrafo, ya sea aficionado como experto, junto con el ya reseñado Génesis, de Sebastião Salgado.

Un libro para observar y aprender que, como bien dijo, “Una fotografía no se toma, se hace”.

Un auténtico disfrute visual.

Un imprescindible.

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