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El bestiario de Axlin, de Laura Gallego

El bestiario de Axlin

El bestiario de AxlinSabía que este momento iba a llegar tarde o temprano. Esperaba que fuera más lo primero que lo segundo, la verdad, porque este momento conlleva el cierre de algo. El decir hasta luego a otro libro más de Laura Gallego. Y eso es algo que siempre me duele un poquito. 

La autora valenciana lleva una racha en la que más o menos escribe un libro al año. Y yo, agradecidísima. Y, aunque sea una buena media, a mí me parece insuficiente. Porque yo no sé qué tienen las historias de Laura, que hacen que siempre quiera más y más. Bueno, sí lo sé: tienen lo que normalmente busco en un libro, que suele ser una historia súper elaborada que haga que mi mente viaje allí irremediablemente. Y que durante el tiempo que dure esa aventura nada más que pueda pensar en ella. Y punto. Eso es lo que me hacen sentir los libros de Laura.

Tengo que decir que ya hacía un par de años que tenía ganas de que volviera al género fantástico que tanto la caracteriza. El año pasado regresó con Cuando me veas y en el anterior publicó Omnia, todo lo que puedas soñar. Este último tenía un cariz más infantil y el otro, a pesar de su ciencia ficción, tenía mucha realidad. Pero este año ha vuelto con El bestiario de Axlin, que recuerda bastante a las obras más fantásticas de la autora, como Memorias de Idhún o El libro de los portales, donde las tramas se desarrollan casi en su totalidad en lugares completamente inventados y que tienen ese aire medieval y místico que tanto me gusta.

Pero hablemos del libro. Vale, lo primero que hay que decir es que es la primera parte de lo que será una trilogía llamada Los guardianes de la ciudadela. Y ya que solo se ha publicado esta parte de la que vengo hoy a hablar, tendremos que esperar, al menos otro año más, para poder continuar la saga. 

La protagonista es Axlin, una chica que vive en un pueblito pequeño que está asediado por los monstruos, igual que el resto de pueblos. En el suyo los más temidos son los dedoslargos, que se llevan a los niños que no llevan el pelo lo suficientemente corto. Pero también hay chupones, galopantes y pelusas. Ha oído que en el resto de pueblos hay monstruos diferentes pero igual de temibles. Le encantaría conocerlos todos, para apuntar todo lo que aprenda sobre ellos en su nuevo libro, ese que le ha regalado un buhonero porque es la única niña de su aldea que sabe escribir. Así que no se lo piensa dos veces cuando encuentra la oportunidad de viajar más allá de su pueblo. A medida que recorre los peligrosos caminos, comprende que los monstruos tienen ganada la partida, todos los pueblos hacen lo imposible por no ser devastados por ellos. Así que cuando conoce a Xein, que vive solo con su madre en un pueblo abandonado, no entiende cómo los monstruos no han terminado ya con ellos. Sabe que ese chico tiene algo especial, pero no entiende qué es. Y ahí empieza una historias de aventuras, donde Axlin tendrá que demostrar que, aunque cojea de una pierna, ella también puede ser una luchadora y puede defenderse con tal de completar ese libro que tanto la obsesiona. 

Así que nada, ya os habréis dado cuenta de que Laura Gallego lo ha vuelto a hacer. A vuelto a escribir la historia que me hubiera encantado escribir a mí. Esa en la que todos los detalles están perfectamente atados. Donde todo está tan bien explicado, que pareciera que el libro es más bien de historia que de narrativa. No os imagináis lo que admiro esa capacidad de Laura de crear un mundo de la nada para después regalárnoslo de esta manera. Y también tengo que decir que está completamente entregada a la segunda parte, porque incluso ha rechazado ir a todas las firmas de libros a las que había sido invitada para poder continuar con la saga y poder sacarla a la luz el año que viene. 

Y sí, este momento ha llegado. El que menos me gusta y que sucede cada vez que leo un libro de Laura Gallego: el de cerrarlo. No sé si decir que para siempre, aunque es lo más probable, ya que no tiendo a releer ningún libro a pesar de que me guste un montón. Así que más bien es un adiós. Y una espera interminable hasta que vuelva a tener en mis manos una de sus historias. 

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Fenris, el elfo – Crónicas de la torre – 4, de Laura Gallego

Fenris el elfo

Fenris el elfoHoy estoy un poco triste. Bueno, quizás no se trate de tristeza. Es como un vacío, chiquitito, que siento dentro de mí. Ya desde por la mañana sabía que en algún momento me iba a sentir así, sabía que dentro de poco tiempo la magia se habría ido. Y no, no es porque mañana sea uno de septiembre y yo no haya recibido todavía mi carta de Hogwarts. Que también. Sino porque hoy iba a terminar una saga que me ha acompañado durante este mes de agosto.

Muchos años han pasado desde que conocí a Laura Gallego. Recuerdo perfectamente cómo fue. Cuando estaba en el colegio, todavía en Madrid, vi a un compañero leyendo el primer tomo de Memorias de Idhún. Su cubierta me cautivó y no pude evitar acercarme a él y preguntarle por la historia. Alejandro, se llamaba. Y él me introdujo en este mundo, del cual hoy en día, probablemente unos trece años después, no he podido salir.

Este verano he leído la saga Crónicas de la torre, compuesta por tres partes —El valle de los lobos, La maldición del maestro y La llamada de los muertos—. Lo que en principio iba a ser un único libro, se convirtió en una trilogía. Y lo que luego fue una trilogía, se transformó en una tetralogía al publicar Laura Gallego un spin-off de la saga, Fenris, el elfo, del que vengo a hablar.

Ya habréis adivinado por qué estoy hoy un poco triste… Hoy he terminado esta colección y me he dado cuenta de que jamás podré volver a leerla por primera vez. ¿No os ha pasado esto en alguna ocasión? Cuando hablo con alguien que no ha leído uno de mis libros favoritos, pienso “qué envida, ahora puede leerlo por primera vez”. Podría releerlos, por supuesto, pero jamás volverá a ser lo mismo. Aunque yo tengo que admitir que muy pocas veces he releído un libro. Hay tantos que tengo pendientes que siento que leer dos veces lo mismo es perder el tiempo. Aunque, afortunadamente, no siempre es así.

Fenris, el elfo cuenta la historia de un personaje muy especial que ya es conocido nuestro gracias a los otros tres libros de la saga. Fenris es un mago de la torre que, además de ser un elfo, es un licántropo. Curiosa mezcla, ¿verdad? Es un personaje muy cercano, que se hace querer durante toda la saga, así que crear un libro única y exclusivamente dedicado a él es todo un acierto. En este libro conoceremos el pasado de Fenris, seremos cómplices de todos sus secretos y terminaremos de entenderle. Es necesario conocer la historia de una persona para saber por qué actúa de la manera en que lo hace y este es el mejor ejemplo.

He leído comentarios en Internet de gente que decía que había leído este libro en primer lugar, antes que el resto de la saga. Yo lo desaconsejo. Aunque es cierto que la historia que nos cuenta se remonta a antes del primer libro, el orden está establecido así por algún motivo. Pero bueno, este es un país libre. Pero si después el primer tomo no os sorprende en absoluto… no digáis que no os lo advertí. También he visto muchos comentarios que dicen que este libro es el peor de la saga. Tampoco lo creo así. A mí, el que menos me ha gustado fue el segundo, pero porque el primero dejó el nivel tan alto que lo empecé con demasiadas expectativas. Y no es qué uno sea peor que otro, lo que ocurre es que son completamente diferentes. Pertenecen a la misma saga pero bien podrían haber sido libros independientes. Así que no, no creo que Fenris, el elfo sea el peor tomo.

Como siempre, Laura Gallego nos trae personajes que, dentro de su fantasía, son muy humanos. Los sentimientos son los grandes protagonistas de sus libros y la amistad es la madre de todos ellos. Este es el motivo por el cual sus obras me gustan tanto. Siento que todas las personas que las lean aprenderán mucho, ya sean jóvenes o adultas, qué más da.

Hoy es un día triste. Pero ya fuera de bromas, lo es por un motivo muy importante. Hoy hace cinco años que falleció mi abuelo. El que me enseñó que una buena historia puede iluminarte el corazón. El que me enseñó que luchar por los sueños es siempre la meta. El que enmarcó el primer artículo que escribí y el que estaba ansioso por leer todo lo que mis manos tecleaban en el ordenador cuando estaba inspirada. El que no leía libros, pero llenaba las estanterías con cientos para los que sí lo hacíamos. El que ponía la radio las mañanas de Navidad y me contaba todas las aventuras que vivió de pequeño. Hoy, más que nunca, esta reseña va por él. Porque me enseñó que la magia existe si crees en ella.

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La llamada de los muertos -Crónicas de la torre- 3, de Laura Gallego

La llamada de los muertos

La llamada de los muertosHoy tengo mucho sueño. Más del que normalmente suelo tener, quiero decir. Y todo por un motivo: anoche me quedé leyendo hasta muy tarde. Normalmente a las doce de la noche cierro el libro, esté como esté la cosa de interesante. Apago la luz y mañana será otro día. Pero anoche no. Ni siquiera miraba las manecillas del reloj, que se iban arrimando vertiginosamente a unas horas indecentes. Así que hoy visto ojeras moradas, bostezos y tontería en la cabeza. Muy bonito todo. ¿Y sabéis gracias a quién ha sido esta vez? Sí, de nuevo, ha sido gracias a Laura Gallego.

Empecé la saga Crónicas de la torre hace unas semanas. Era una serie que tenía pendiente desde hacía muchos años (recordemos que esta saga ya ha cumplido los diez añitos), pero ya sabéis, la lista de libros pendientes que tengo en mi cabeza engorda una media de dos libros por día, por lo que abarcar todos es casi imposible. El caso es que los veía en las librerías pero, al final, me dejaba seducir por otros títulos, sin saber todavía la razón. Este verano decidí acabar con esa situación. Decidí tachar unos libros que llevaban en mi lista desde que yo era adolescente (vale, tampoco ha pasado tanto tiempo, tenéis razón).

Pero hablemos de la saga, que es a lo que hemos venido. La primera parte, El valle de los lobos, me encantó desde la primera página. Me tuvo en vilo durante las pocas horas que me duró y llegué al final emocionada y con una curiosidad que ni me cabía en el pecho. La segunda parte, La maldición del maestro, me demostró la evolución de Laura Gallego como escritora. Vi cómo cogía experiencia con las tramas, añadiendo más personajes y elaborando las historias. Observé un cambio muy grande entre la primera y la segunda parte. La primera me pareció más un cuento y la segunda, gracias a la mayor complejidad de la trama, me pareció algo mucho más maduro y elaborado. Aún así, me gustó muchísimo más el primer tomo que el siguiente, lo que quiere decir que no debemos dejarnos guiar por las apariencias.

Y la tercera parte… ay la tercera parte. La llamada de los muertos es todavía más elaborada que las anteriores. Aparecen más personajes y los que ya conocíamos surgen evolucionados y mejorados. Todavía seguimos con las tramas que dejamos abiertas en las dos partes precedentes y se resolverán todos los misterios que quedaron en el aire. En este tomo encontramos a Saevin,  un aprendiz de la torre que tiene un aura muy especial a su alrededor. Dana lo supo en cuanto le vio y por eso decidió visitar al Oráculo de la Ciudad Sin Nombre. Lo que allí descubrió no hizo más que empeorar la situación, ya que el Oráculo le dijo que la maldición del maestro todavía estaba viva y que pronto caería sobre todas sus cabezas.

En esta parte las dos dimensiones, la de los vivos y la de los muertos, se ven peligrosamente cercanas y solo el mejor mago podrá decidir el destino de todos los habitantes de la torre. Pero el problema es que hay grandes magos en los dos bandos… por lo que la batalla será muy emocionante.

Laura, en este libro, toma un tono un poco más maduro. La historia se torna más sombría y los personajes han evolucionado muchísimo. A pesar de ello, para mí, la primera parte sigue siendo la mejor. La llamada de los muertos es un gran final para una gran saga, como debe de ser, pero es que la primera parte… es una historia tan bonita y a la vez tan sencilla, que cautiva desde la primera página. Además echo de menos a algunos de los personajes que en los anteriores libros tenían un papel más importante (véase la historia entre Dana y Kai, por ejemplo). No quiero con esto decir que la tercera parte sea mala, ni mucho menos (esto quiero que quede bien claro). Solo digo que si me dan a elegir entre una de las tres partes, yo, me quedo con la primera. Todo tenemos nuestros favoritos, ¿no es así?

Pero gracias a las tres lunas, o a los tres soles, o a no sé quién ya, Laura Gallego decidió continuar con esta saga para tener a los fans un poco calmados. Y nos regaló una especie de cuarta parte —ya explicaremos esto en la siguiente reseña— en la que Fenris, nuestro amado Fenris, es el gran protagonista. Por lo que yo voy a ello para poder contaros cuanto antes mi impresión.

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La maldición del maestro -Crónicas de la torre- 2, de Laura Gallego

La maldición del maestro

La maldición del maestroHace unos días me pasé por aquí para hablaros de El valle de los lobos, primera parte de la saga Crónicas de la torre, y que está escrita por Laura Gallego. Os contaba cuánto me había gustado esa primera entrega y lo mucho que la había disfrutado. También os dije que iba a empezar de inmediato la segunda parte para poder contaros qué me había parecido, pero la verdad es que he tenido que dedicar mi tiempo de lectura a otros libros que también tenía que reseñar y, al final, esta segunda parte, La maldición del maestro, ha tenido que esperar un poco más de lo que me hubiera gustado. Pero aquí estoy, con él recién terminado y con los ojos puestos en la tercera parte. Porque la cosa sigue y sigue.

Como siempre que reseño una saga o parte de ella (me estoy dando cuenta que las sagas me van demasiado, por el número de reseñas que se podrían encuadrar dentro de este género) os pido, por favor, que si no habéis leído la primera parte, no sigáis leyendo esta reseña, porque será inevitable mencionar cosas que pasan en el primer libro y que forman parte de las intrigas de la primera entrega. Ahora, si sois de esas personas que les encanta leer spoilers y leer libros/ver películas sabiendo lo que pasa, sois bienvenidos. Por cierto, esta es una discusión eterna que tengo con mi prima Lucía, que no puede evitar leer todo sobre una serie/libro/película, a pesar de que sabe que pronto descubrirá por sí sola el final. De hecho, antes de empezar la séptima temporada de Juego de tronos, se vio decenas de videos de Youtube donde se destripaba la mayor parte de la trama. Así que ahora la temporada en sí tampoco le está resultando sorprendente. Normal… Yo soy anti spoilers y siempre sigo el mismo mantra: “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran”.

A lo que iba. La maldición del maestro es la segunda parte de la saga Crónicas de la torre. ¿Recordáis dónde lo habíamos dejado? Después de descubrir los secretos guardados por el Maestro, Dana consiguió derrotarle junto con Kai, Fenris y Maritta. Lo que ellos no sabían es que iban a desencadenar una horrible maldición que, con el paso de los años, comenzaría a manifestarse. Años después Dana es la señora de la torre, y ahora es ella la que ayuda a nuevos aprendices a convertirse en grandes magos. La protagonista de esta parte de la saga no es Dana, sino Salamandra, una chica que descubre que tiene el don de la magia, como ya lo hiciera Dana años atrás. Salamandra, gracias a su curiosidad innata y su gran manejo de la magia, descubre los secretos más ocultos de la torre. Y con ellos, también los de Dana.

Me resulta muy difícil hablar de este libro sin contar parte de la historia. Tengo la sensación de que, diga lo que diga aquí, en esta reseña, os estoy fastidiando la trama. Y es que todo en este libro es una sorpresa. A medida que van pasando las páginas, vamos descubriendo a la vez que Salamandra todos los secretos que Laura Gallego va revelando poquito a poquito.

A diferencia de la primera parte, La maldición del maestro tiene una trama más elaborada. No dejaba de llamarme la atención los pocos personajes que aparecían en El valle de los lobos y cómo con ellos Laura Gallego creó una gran historia. En esta segunda parte, las tramas se van enredando como si fueran una trenza, ambientadas en escenarios muy distintos entre sí. Incluso la escritora valenciana juega con dimensiones varias entre las que los personajes deberán viajar (no os digo más), dando la sensación de que el libro está mucho más elaborado que el anterior. Pero al final, veremos diferentes historias de distintos personajes que poco a poco irán a parar al mismo cauce, en un final que hará que deseemos seguir con la siguiente parte de la saga, La llamada de los muertos. Esta vez espero que mis planes salgan según lo previsto y en cuanto cierre el portátil pueda coger esa tercera parte de la que hablo, porque después del final que me ha dado Laura… no podré aguantar mucho tiempo más.

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El valle de los lobos – Crónicas de la torre – 1, de Laura Gallego

El valle de los lobos

 

El valle de los lobosCuando tenía ocho años, inspirada por J. K. Rowling, empecé a escribir. Recuerdo que el primer cuento que terminé se llamaba ¡Estela que te pierdes! y que toda mi familia lo leyó como si se tratara de una obra maestra. Con los años, fui escribiendo poquito a poquito. Cada vez cosas más elaboradas, tocando diferentes palos. Hasta que empecé una novela. Motivada por mi deseo de convertirme en escritora, escribía y escribía sin parar, en cualquier momento. Sobre todo en clase, lo que hizo que me llevara alguna que otra reprimenda por parte de mis profesores. Pero un día, esa novela se quedó en el cajón. Son muchas las veces que la he retomado, sabiendo que llevo escritas más de doscientas páginas y que el final podría estar muy cerca. Pero no sé por qué, cada vez que me pongo con ella, me frustro porque no me gusta nada de lo que he escrito. Así que empiezo a borrar, a cambiar, a tachar y al final pierdo más tiempo en esas historias que en escribir. Por lo que el proyecto queda como estaba al principio: metido dentro de un cajón.

 

Laura Gallego García tuvo un inicio muy parecido al mío. Movida por las letras, inventó una historia junto con una amiga suya. Ese fue el comienzo de una larga trayectoria como escritora. El punto de inflexión se produjo cuando ganó el premio Barco de vapor y a partir de ahí, su carrera fue viento en popa. Yo la conocí gracias a Memorias de Idhún —saga que me está tentando de nuevo y no descarto reseñar— y desde entonces fue un no parar. Me encantaban sus historias fantásticas, sus mundos perfectamente diseñados, los nombres inventados, los conflictos internos de los personajes, la calidad humana de los protagonistas y, sobre todo, las moralejas de todas sus historias.

Pero, por increíble que parezca, yo, que tan fan me considero de Laura, no había leído la saga Crónicas de la torre, a pesar de las buenas críticas que había oído sobre ella y el afán con el que una amiga me la recomendaba una y otra vez. Y, la verdad, es que no me explicó por qué no me había adentrado en este mundo antes, ya que es el prototipo de libro que tiene todos los ingredientes para que me guste. Tiene magia, brujos oscuros, unicornios, elfos, enanos y licántropos. Tiene una protagonista fuerte, Dana, que con diez años descubre que dentro de su interior vive una bruja muy poderosa, lo que la lleva a irse a vivir a la Torre con el Maestro, quien le enseñará todo lo que una bruja debe saber. Tiene a Kai, que es el mejor amigo que se puede tener, pero que esconde un terrible secreto. Tiene a Fenris, un elfo que también es aprendiz de mago y que, al igual que Kai, guarda muchas cosas en su interior que Dana tendrá que descubrir. Y tiene a Maritta… ¡qué adorable es Maritta! No se me ocurren palabras para describirla, y es que tendréis que leer el libro para descubrir de lo que os estoy hablando.

La saga comienza con El valle de los lobos, que es la primera parte de una trilogía a la que después se le sumó un cuarto libro. Es un libro extremadamente fantástico, donde la amistad —como en todos los libros de Laura— es la mayor protagonista. Es una historia que bien podría gustar a adultos y a niños. Mientras lo leía y disfrutaba página tras página, no paraba de pensar que ese libro se lo tendría que dejar después a mi tía para que se lo leyera por la noche a mis primos pequeños, a sabiendas de que se van a enamorar de la historia.

¿Y la comparativa con Idhún? Bueno… es cierto que El valle de los lobos tiene reminiscencias de la que es la saga más importante de Laura hasta la fecha (digo más importante porque este mes se ha anunciado en su cuenta oficial de Twitter que está sumergida en una trilogía que verá la luz muy pronto). Encontramos un gran mago, unicornios, magia, elfos, una protagonista fuerte que tiene que descubrir todo su potencial y una historia de amor un tanto imposible. Sí, es cierto que todo eso lo encontramos en Idhún, pero a mi parecer no tienen nada que ver. Crónicas de la torre es una saga más light, donde las historias son más llanas y más sencillas. En cambio, Memorias de Idhún es una trilogía muy elaborada, donde decenas de personajes adquieren mucho protagonismo y donde los lugares de desarrollo de cada escena están sumamente cuidados. Las comparaciones son odiosas, no queda más remedio que entenderlo así. El caso es que yo estoy encantada de que Laura escriba y escriba. Este ritmo de publicar uno por año hace que mis ojos brillen cada vez que veo en Twitter la noticia de que está metida en un nuevo proyecto. Y es que Laura ha conseguido lo que a mí tan difícil me parece: crear una generación de lectores que aman la fantasía y que desearían estar leyendo libros de esta autora día y noche. Os dejo ya, que tengo que seguir con la segunda parte, que ya me está haciendo ojitos.

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Cuando me veas, de Laura Gallego

Cuando me veas

Cuando me veasSe dice que el bullying es un tema reciente, que antes eso no existía. Cuando un niño se metía con otro, se le quitaba hierro al asunto diciendo que “eso es cosa de críos”. Incluso he llegado a escuchar la frase “los que se pelean, se desean”, como modo de exculpar cualquier comportamiento agresivo que un niño pudiera tener contra otro.

Se dice que el acoso escolar es una cosa moderna. Que antes los niños eran menos sensibles y estaban menos protegidos por mamá y papá. Se dice que ahora existe porque los niños están muy mimados y a la mínima de cambio se ofenden y hacen de un insulto o un empujón un mundo.

Se dice que el bullying es algo inventado por los medios, que suelen sensacionalizar todo lo que rozan. Que, en realidad, no es para tanto y que los suicidios de niños que sufren acoso, se dan porque esos chicos ya tenían algo en la cabeza que no andaba bien.

¿Y sabéis qué? A mí todo esto se me hace bola. Como que no lo entiendo. Como que se me atraganta bastante. Porque el bullying SÍ QUE EXISTE. Es tan real como los insultos que sobrevuelan las aulas, como las collejas gratuitas que vienen y van, como los tirones de orejas, como las palizas que llegan a romper huesos, como los suicidios de niños que no pueden más.

Es un tema real que espero que no te haya tocado vivir en tu propia piel. Espero que ningún matón haya llegado a presionar a toda la clase para que todos dejaran de hablarte. Espero que no hayas tenido que ir a un psicólogo por no encontrar tu sitio en el aula. Y espero que jamás nadie te haya puesto una mano encima. Porque eso significaría que lo pasaste muy mal en el colegio y que para ti pensar en aquella época no te trae más que malos recuerdos. Y nadie, absolutamente nadie, debería sentirse así.

Ya sabéis que yo amo a Laura Gallego y que he leído la mayoría de sus obras, aunque es cierto que todavía me quedan bastantes por guardar en mi estantería. Suele sacar un libro al año y yo lo espero como agua de mayo. Esta vez, le ha tocado el turno a Cuando me veas, una obra de ficción que poco tiene que ver con lo que suele regalarnos. Aquí no encontramos dragones, hadas, brujos o princesas. Aquí encontramos a Tina, una chica normal y corriente que no termina de encajar del todo en el instituto debido a sus orígenes latinos. Su mejor amiga, Salima, también intenta pasar desapercibida, pero sus rasgos árabes la delatan. Entre tanto, una muerte deja boquiabierto a todo el instituto. Un chico se ha tirado por una azotea. Un chico que sufría demasiado. Este podría ser el desencadenante que lleva a Tina a descubrir que tiene un poder muy especial, uno del que no había sido consciente y que le permitirá proteger a aquellos que por sí solos no pueden.

Cuando me veas es un libro muy especial. Es un grito de valor, una esperanza para todos esos niños que preferirían morir antes que enfrentarse a otro día en el colegio. Es un jarro de agua fría que se echa sobre todos aquellos que dicen que el bullying no existe.

Yo no sé si lo sufrí cuando iba al colegio. Y no lo sé por una sencilla razón: cuando yo era pequeña, esas cosas eran “normales” y ningún profesor se atrevía a darle importancia. Recuerdo que cuando estaba en quinto de primaria, una chica hizo que toda la clase dejara de hablarme. Pero no solo a mí, también a otra chica que tenía que soportar día a día que se metieran con ella por su peso, por su ropa o incluso por su peinado. Había otra chica que era pelirroja y tenía que soportar que la insultaran a diario, haciéndola que se sintiera diferente y fuera de lugar. El chico con sobrepeso era conocido como “el gordo”. A mí me llamaban “la jirafa”, porque tenía un cuello demasiado largo. Otra era “la pechoplacha”, porque no tenía la talla de sujetador que los demás consideraban correcta. Otra, “la peloescoba”, porque tenía el pelo seco. Y así, infinidad de motes que dejaban ver la calidad humana que reinaba en esa clase. ¿Eso es bullying? No lo sé. Pero no era agradable, desde luego. Y no hay nada más triste que levantarte por la mañana y odiar con todas tus fuerzas lo que vas a hacer las ocho horas siguientes.

Gracias de nuevo, Laura, por escribir. Por darnos historias como esta, y como todas las demás. Historias con valores, con esperanza, con protagonistas reales, que hablan de la homofobia, de la xenofobia, del bullying, del maltrato y de todos los tabúes que hoy existen en nuestra sociedad. Gracias por hacer que millones de chicos y chicas lean tus libros y se enteren de que pueden ser valientes y de que uno puede ser el héroe del cuento con solo proponérselo. Gracias.

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Mandrágora, de Laura Gallego

Mandrágora

MandrágoraHay muchas cosas que me encantan de Laura Gallego, pero yo creo que lo que más me gusta de ella es la capacidad que tiene de teletransportarme a otros mundos. La descubrí cuando leí la trilogía de Memorias de Idhún y desde entonces fue un no parar. Seguí con La emperatriz de los etéreos, Dos velas para el diablo, y así hasta llegar a Omnia, el último libro escrito por Laura y que salió a la venta el pasado verano. A pesar de que soy muy fan de ella y he leído casi todas sus obras, eso no es impedimento para que de vez en cuando descubra nuevos títulos de los que no había oído hablar anteriormente. Eso fue lo que me pasó con Mandrágora, que llevaba en el mercado muchos años pero no fue hasta su publicación con la editorial Algar que me enteré de su existencia. Así que no pude evitar hacerme con él y dejarme llevar, de nuevo, por los mundos mágicos que Laura nos ofrece.

Y es que la mente de Laura es maravillosa. No sé cómo cabe tanta fantasía e imaginación en su interior. Yo creo que el mundo necesita más escritores como ella, que tengan la capacidad de acercar a los más pequeños a la lectura. Sus historias atrapan desde la primera página e inculcan valores que todos deberíamos tener presentes en nuestras vidas. Nos ubica en mundos imaginarios perfectamente construidos, en los que la magia y los seres fantásticos siempre encuentran un buen lugar para coexistir.

Mandrágora es una historia de castillos, princesas y nigromantes. Y, como en todo castillo, tiene que haber un sabio que aconseje al rey. El problema es que el sabio Cornelius, que formaba parte de la corte desde hacía muchos años, desaparece sin dejar rastro y el rey Héctor tiene que encontrarle un sustituto. Es ahí cuando aparecen Zacarías y su hija Míriam, que tendrán que mudarse al castillo para poder trabajar mano a mano con el rey. Míriam se da cuenta entonces de que ella no es como el resto de las chicas. Las otras chicas de la corte, nobles y princesas, nada más que piensan en sus futuros maridos y en qué ropa ponerse en el baile que tendrá lugar muy pronto. Míriam, en cambio, pasa las horas entre libros y es incapaz de contener las frases en latín que sin querer salen de sus labios de vez en cuando. A Míriam también le llaman la atención los chicos pero lo cierto es que ellos la ven como un bicho raro que no puede ofrecer más que algún que otro refrán en latín. Pero Míriam empieza a tener unos sueños muy extraños en los que escucha una voz femenina que le repite una y otra vez: “mandrágora”. Todos sabemos que la mandrágora tiene grandes poderes mágicos así que esos sueños no son otra cosa que una predicción que hará que la vida de Míriam cambie por completo.

Así, con magia, misterio, luchas, príncipes, princesas y algún que otro conjuro, Mandrágora se nos presenta como una bonita historia de superación y de búsqueda de la identidad, con una preciosa moraleja digna de un buen cuento. Es un libro que está dirigido a un público de unos diez años pero que atrapará a cualquiera que se aventure dentro de sus páginas. A veces es bueno dejar de lado los libros “para adultos”, esos que detallan la realidad de tal forma que nos hacen pensar en lo mal que está la sociedad en la que vivimos. Y en su lugar, es bueno leer de vez en cuando algún libro que nos devuelva a la infancia, que nos haga volver a imaginar y que nos enseñe que soñar es una de las cosas más bonitas que pueden hacer los humanos. Y si no, mirad El principito. Y es que no hay nada mejor que viajar a un castillo lleno de magia para volver a creer que todo es posible.

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Omnia, todo lo que puedas soñar, de Laura Gallego

Omnia, todo lo que puedas soñar

Omnia, todo lo que puedas soñarReconozco que hay pocos autores de los que me considere “fan”. Hay escritores que me gustan más o menos… pero con Laura Gallego creo que tengo un problema. La conocí hace unos diez años con Memorias de Idhún y, desde entonces, no me he perdido ni uno de sus estrenos. Tanto es así que hasta en la librería por la que me dejo pasar como cinco veces por semana siempre me guardan un ejemplar de sus novedades sin necesidad de que yo lo pida. Y así, libro tras libro, llegó Omnia, todo lo que puedas soñar. Seguí bastante la publicidad que le dieron antes de ponerla a la venta, pero no había forma de averiguar de qué iba y de calmar mi ansia por conocer una nueva historia de Laura. Normalmente la manera de anunciar una novela es intentar enganchar al público con un trocito de la trama, pero en este caso la realidad era otra bien distinta, pues no contaban absolutamente nada de la obra pero aún así, gracias al misterio que envuelve al libro (solo hay que ver su portada) mis expectativas iban aumento a medida que los días pasaban.

No es fácil reseñar una novela como Omnia. En sí, la historia podría parecer sencilla: Nico, un niño de trece años, en la limpieza anual que su madre organiza en la casa pone por error en la pila de “cosas para donar” el peluche favorito de su hermana pequeña. Sintiéndose muy culpable, decide entrar en Internet para comprar un peluche parecido. Ahí es cuando descubre Omnia y donde empieza su aventura. Omnia es una tienda virtual que tiene como lema “todo lo que puedas soñar”, así que si el peluche está en alguna parte, tendrá que ser ahí.

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