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Buenas Hermanas, de Costa Alcalá

Mujercitas, de Louisa May Alcott, es un clásico que siempre tengo pendiente; me mira desde la estantería una y otra vez. Nunca encuentro el momento para leerlo porque me da mucho respecto. Lamentablemente no todos los clásicos que he leído me han gustado. Muchos de ellos porque fueron lecturas obligatorias en el colegio e instituto, y otros porque el estilo narrativo es demasiado elaborado, denso y complejo. A esta obra se le suma el hecho de que guardo muy buen recuerdo de las adaptaciones cinematográficas. Esto hace que tenga miedo de que la obra literaria me decepcione.

Y os hablo de Mujercitas porque el libro que voy a reseñar hoy tiene mucho que ver. Se trata de Buenas hermanas, de Costa Alcalá, y podríamos decir que es un retelling de este clásico. Estaba deseando leer esta obra porque, desde que leí a sus autores en su anterior trilogía, La segunda revolución, me cautivaron con su estilo sencillo, sus tramas en apariencia sencillas, aunque bastante completas y que te hacen reflexionar. Y sobre todo que te dejan con muy buen sabor de boca. Además leer esta novela para mí tenía un doble objetivo, volver a disfrutar de la prosa de unos autores que me encantan, y acercarme a un clásico como Mujercitas perdiéndole el miedo de alguna manera.

No obstante, también tenía ciertos reparos. Los retellings, son un “género” que parece haberse puesto muy de moda. Un estilo de libros al que personalmente soy bastante reticente. Quizás porque creo que no todos están desarrollados con igual acierto. De ahí que al mismo tiempo que me moría de ganas de leer esta novela, también le tuviera un poco de respeto.

Buenas hermanas, de Costa Alcalá, nos cuenta la historia de las hermanas March, que viven con su madre en la ciudad de Concordia. Ciudad que se encuentra en guerra, los hombres están en el frente, y las mujeres así como sus familias, deben mantener la entereza para sobrevivir a lo que les sucede. Hasta aquí las semejanzas con el clásico son palpables. No obstante, hay pequeños detalles que harán darse cuenta al lector que la sociedad de Concordia es algo diferente.

La novela está narrada en tercera persona, con un estilo sencillo, elegante, fácil de leer. En ella los autores retratan a una sociedad vigilada por el Gobierno. Un Gobierno que vela para que los buenos ciudadanos tengan una vida plácida y sin sobresaltos. Por supuesto, siempre que obedezcan las normas y mantengan un comportamiento moral irreprochable. Sin embargo, las cosas cambiarán cuando nuestras protagonistas empiecen a darse cuenta que el sistema no es tan perfecto como parece y que quizás existan fisuras.
A partir de este punto nos adentraremos más en las vidas de las hermanas March. Conoceremos sus motivaciones, sus inquietudes, sus preocupaciones. La sociedad que retratan los autores es una sociedad que da mucho valor a la familia, a la amistad y a los sacrificios que se pueden realizar en favor de ella. Aunque también aborda los problemas familiares, las diferencias de carácter, la convivencia. En muchos sentidos es la historia de un drama familiar, muy bien llevado, de manera sosegada, quizás algo lenta, con poca acción salvo en momentos puntuales.

Este libro se desarrolla en la época victoriana, y es por eso por lo que me ha sorprendido tanto encontrarme el toque distópico que le han dado los autores. Estamos familiarizados con las distopías futurista –como las que encontramos en Divergente o Los juegos del hambre—, pero nunca me había encontrado con una distopía ubicada en el pasado. No obstante, creo que también aborda aspectos de 1984, de George Orwell. Intuyo que la intención de los autores es, en parte, realizar una crítica social ante una sociedad que controla absolutamente todo de sus ciudadanos. Pese a que la trama transcurre de manera sosegada, sin apenas acción, creo que esto es lo que realmente hará reflexionar a los lectores. El inmovilismo, en apariencia, de parte de la sociedad, también pretende ser una crítica. Parece que parte de los ciudadanos están muy cómodos tal y como están, otros temen demasiado al Gobierno como para hacer algo y un pequeño grupo hará plantear las dudas sobre una sociedad en apariencia asentada.

Otro punto fuerte de la novela, es el desarrollo de los personajes. Creo que en cierta forma mantienen la esencia del clásico, y los autores les han dado una vuelta de tuerca. Gracias a ello, los giros que sufren concretamente dos de ellas, Jo y Amy, sorprenderán al lector y le harán recapacitar. Sin duda alguna el final es sorprendente, nada previsible y totalmente inesperado.

Finalmente creo que el verdadero punto fuerte de la novela es la reflexión que provocará en aquellos lectores que le den una oportunidad a esta obra. La novela está llena de moralejas, detalles importantes que nos plantearán preguntas. Y para mí es lo bonito de la literatura, que nos plantee preguntas, además de hacernos pasar un buen rato.

2 respuestas a «Buenas Hermanas, de Costa Alcalá»

Hola,
Mujercitas es mi libro favorito, lo leí y me convencí de que me encantaba leer.
Al ver este retelling me emocioné, debo admitir que la parte distópica me echó un poco para atrás, pero por ser mi libro favorito y por lo bien que hablas de él estoy dispuesta a darle una oportunidad.
Muchas gracias por la reseña.

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