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Leopardo negro, lobo rojo, de Marlon James

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leopardo negro lobo rojoPuede parecer a ojos del lector casual que el subgénero de la fantasía épica tiene que ver más con fabulaciones que con la lógica. El lector familiarizado con este tipo de narraciones sabe que la fantasía es la ficción llevada al límite pero sin la pérdida de la congruencia.

Por ello, hay algunos rasgos de la fantasía épica que podríamos decir que son norma. La primera y más importante es la ambientación: época medieval en la mayoría de casos. Castillos fortificados, reyes con corona, caballeros con armadura… La mezcla con otro periodo histórico cercano al medievo también sirve, pero siempre con coherencia. Dentro de estas características también se encuentra la que hace referencia a la presencia de seres fantásticos: elfos, dragones y enanos copan los primeros puestos. En ocasiones extraídos tal y como fueron descritos por primera vez en esos cuentos de hadas o en la mitología de algunos pueblos del norte de Europa. En otras, y mediante el toque de un genio como J.R.R. Tolkien, los elfos dejaban de ser unos duendecillos pequeñajos y molestos para convertirse en la raza más esbelta, bella y orgullosa de La Tierra Media. La tercera de las características… Un momento, esperad. Si bien es cierto que las peculiaridades del género sirven para cualquier tipo de fantasía épica, venga de donde venga, la cultura e historia occidental nos hace creer, e imaginar, un único tipo de fantasía épica. Leopardo negro, lobo rojo está aquí para romper con esa línea de pensamiento y mostrarnos que hay vida más allá de elfos, dragones y caballeros de brillante armadura.

Leopardo negro, lobo rojo tiene a Rastreador como narrador y protagonista. Rastreador, sin nombre, solo ese calificativo que hace referencia a su principal cualidad: un olfato excelente que, tras captar un olor, lo hace buscar con compulsión hasta encontrar de dónde o de quién proviene. Un sentido del olfato que le hace describir al lector tanto las fragancias más sublimes como esos olores pestilentes que incluso pueden llevarlo a la locura. Rastreador ha sido contratado para encontrar un niño. Una misión fácil. Oler una prenda del crío y dejar que su olfato lo guíe. Pero, ¿por qué han sido también contratados guerreros expertos, brujas y hasta gigantes? ¿Qué contratiempos tiene pensado encontrar el contratante?

“El niño ha muerto. Y no hay más que contar.”

Marlon James ganó en 2015 el prestigioso premio Man Booker por la novela Breve historia de siete asesinatos que reconstruía el intento de asesinato de Bob Marley. Un intento que él, a pesar de que por aquel entonces solo era un niño, vivió muy de cerca debido a que sus padres eran parte del grupo de detectives que investigó el asunto. Con Leopardo negro, lobo rojo Marlon James toma de nuevo el camino de la violencia extrema y la investigación, aunque esta vez en clave de fantasía heroica. Su historia (la primera novela de la trilogía de la Estrella Negra) toma del folclore africano todos esos mitos, cuentos de hadas e historias para no dormir que cuentan las madres a los niños y las adapta para crear una aventura única.

Por este motivo, encontramos metamorfos: seres capaces de dejar su forma humana para transformarse en leopardo o hiena o incluso en algo medio animal. Los gigantes son denominados ogos y su tamaño los convierte en seres brutales. Al igual que Ogotriste, compañero de Rastreador, un gigante que odia que lo llamen gigante y que vive en una constante tristeza por los crímenes cometidos. Aquí las sirenas son jengus de río que toman la forma del agua para desplazarse. Los monstruos son una oda a la imaginación y brujas y nigromantes utilizan ritos que nos son totalmente desconocidos.

Atípico. Taparrabos y pintura en vez de ropajes y armaduras. No estamos acostumbrados. La sabana africana, desiertos que recuerdan al de Namibia y selvas como la del Congo, conjuntamente con la fauna que podemos encontrar en esos lugares, son los paisajes que Rastreador nos irá describiendo en primera persona. Una historia oral contada por un personaje queer. Una condición que fluye perfectamente con la narración y que no necesita ser resaltada en la sinopsis del libro ni con una faja con letras fosforito en tamaño XL, pero que resulta relevante a la hora de tener en cuenta cómo se relaciona con los demás personajes. Una condición además inclusiva, si de personajes literarios de este calibre hablamos. Rastreador resulta violento, muy violento, (con sus acciones, con su lenguaje) e impetuoso. A veces detective, casi siempre Conan el bárbaro. El corazón muchas veces por encima de la razón. Todo, en conjunto, lo convierte en un personaje difícil de olvidar, aunque también complicado de amar.

“—¿Qué historias te crees tú?
—La historia en la que no tengo que elegir a un niño muerto.”

Aunque Leopardo negro, lobo rojo es claramente un libro perteneciente al género fantástico, esos toques de novela negra hacen que la mitad de la narración se convierta en una investigación que en determinadas ocasiones toma vericuetos muy escabrosos. Asesinatos, violaciones, raptos… y Rastreador en el epicentro de todo, moviéndose entre la peor calaña para desentrañar la verdad. Porque en Leopardo negro, lobo rojo la verdad se torna muy esquiva. Tanto que en el último tramo del libro (El lobo de la muerte) el asunto se vuelve confuso, complejo, tedioso… ¿Se puede saber qué narices me estás explicando Rastreador? Hasta que nosotros conseguimos ordenar cronológicamente la historia contada en primera persona por Rastreador para hallar que la verdad siempre estuvo ahí, pero tuvimos los ojos cerrados para no verla.

Leopardo negro, lobo rojo publicada por Seix Barral es una novela en la que el folklore y los mitos africanos son los cimientos para narrar una historia de fantasía épica oscura, con tintes de novela negra, protagonizada por un personaje que le habla directamente al lector con un lenguaje brutal.

“Algo por lo que luchar o nada que perder, ¿qué te convierte en mejor guerrero? No tengo respuesta.”

Un comentario en “Leopardo negro, lobo rojo, de Marlon James

  1. la reseña del libro me parece bien hecha ya que da a conocer la historia del libro de manera adecuada porque describe cada uno de los lugares, así como de los personajes que se presentan pero ademas habla del autor y de sus trabajos anteriores, que a pesar de escribir libros infantiles también puede hacer libros para otro tipo de lectores jóvenes, llamando así su atención seres mitológicos.
    A mí parecer la historia me agrada y seria un gusto leerla y realizar mi mejor reseñan, ya que en verdad me interesa trabajar como lector de libros.

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