En el mar, de Toine Heijmans

En el marEs difícil plantear un escenario más angustioso que el que sirve de punto de partida a esta novela: un padre y su hija pequeña viajan solos a bordo de un barco y cuando, en una noche de tormenta, el padre se acerca a arropar a su hija, que está durmiendo en el camarote, se encuentra con que la niña no está. Y cuando digo pequeña me refiero a una niña de siete años. Se trata además de un libro menudo, no parece que semejante tema pueda caber en esas pocas páginas, cuánto más cualquier otro. Y sin embargo es asombroso hasta qué punto la desaparición de la niña y el viaje por el mar del norte sirven como vehículo para la reflexión sobre la relación entre padres e hijas. La parte argumental es realmente magnífica, está llena de sorpresas, de situaciones brillantemente construidas y de una emotividad fuera de lo común en cuanto que se provoca con tanta honestidad como talento. Pero la que me resulta fascinante es la parte reflexiva. Decir todo lo que dice Toine Heijmans en las pocas páginas de En el mar no es algo al alcance de cualquier escritor. Que un lector y padre como yo se sienta tan absolutamente identificado con ese marinero que recoge a su hija para finalizar una navegación de tres meses en solitario es la mejor explicación de porqué la literatura es tan grande como es. Cierra uno En el mar y siente que ha vivido algo, y eso que lo cierra al poco rato de abrirlo porque es imposible no leerlo del tirón. Y además de sentirse impresionado y conmovido, siente que también ha aprendido algo y no necesariamente sobre el mar, la navegación o la literatura.
Suelo disfrutar de las lecturas, supongo que algo pongo de mi parte para que así sea, pero En el mar no es uno de esos libros de los que uno puede decir simplemente que le ha gustado (habiéndome gustado mucho), que lo recomienda (lo que hago fervientemente) o incluso que le ha impresionado (y me dejó boquiabierto). Es una novela que uno integra en su vida, que recuerda en conversaciones, que siente como referencia en su escasa sabiduría a la hora de hablar de relaciones de pareja o con lo hijos, del trabajo o de la soledad, que interioriza hasta sentirlo suyo. A lo mejor en unos años olvido el título o el nombre del autor, pero lo que escribió y, sobre todo, lo que sentí leyéndolo, me acompañará siempre.
Una de las cosas que siempre debería incluir en las reseñas y al final acostumbro a olvidar, es una mención a la traducción. Sospecho que traducir del neerlandés al castellano no debe ser especialmente sencillo, pero hacerlo con un texto como este, tan intenso, conciso y al tiempo cargado de significado debe haber sido bastante más que complicado. Por eso quisiera al menos citar a la traductora, Goedele de Sterck, en reconocimiento agradecido a su trabajo.
Poco más, dicho lo dicho no tiene sentido añadir palabras sobre En el mar porque no son mis palabras sino sus emociones y pensamientos los que servirán para darle la medida de lo que es este gran libro, simplemente les advierto: leerlo no es solo navegar por el universo del protagonista o del autor, también lo harán por el suyo propio y, como ocurre en el libro, no les será fácil esquivar la tormenta.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

4 comentarios en «En el mar, de Toine Heijmans»

      • Por fin ha caído en mis manos y ahora acabo de terminarla. Corta pero muy intensa. Como bien dices estará en mi mente durante mucho tiempo. Aún tengo que rumiarla bien pero me ha conmovido, a veces me ha desconcertado…no deja indiferente

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        • Muchas gracias por comentar tus sensaciones, me alegra que te haya gustado. Es un libro muy especial, cierto que es corto pero creo que es su medida justa, si se hubiera extendido puede que hubiera perdido fuerza.
          Espero que coincidamos en más lecturas.
          Un abrazo,

          Andrés

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