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Laro, la leyenda del árbol milenario: Venganza, de Simón Hergueta

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laro«La vida del guerrero es dura, pero no hay mayor libertad que no temer a tu enemigo».

Hace unos meses me pasaba por aquí para recomendaros un par de libros que habían llegado a mis manos y que me habían gustado mucho. Esos dos libros formaban la primera y la segunda parte de la trilogía llamada Laro, la leyenda del árbol milenario. En su primera parte —Sangreconocíamos a Laro, cántabro y protagonista de la saga que se enfrentará a los romanos con tal de defender a su pueblo. Y, en su segunda parte —Honor—, lo acompañábamos a Roma para vivir un montón de aventuras junto a él. 

Pues bien, había conocido a Laro en Cantabria y a Laro en Roma, las dos variantes de esta ecuación que fueron las Guerras Cántabras, así que no tenía ni idea de qué esperar en esta tercera parte. Era como si el autor ya me lo hubiera dado todo en las anteriores entregas y en esta no quedase más que el resolver la incógnita sobre el destino de Laro. Tenía miedo de que esta tercera parte fuera innecesaria o incluso aburrida.

Pero no, Simón Hergueta, su autor, no nos lo había dado todo en los dos libros anteriores, se estaba guardando un as tremendo debajo de la manga para esta tercera parte llamada Laro, la leyenda del árbol milenario: Venganza. Todo empieza cuando Roma debe hacerle frente a los germanos. Por todos es sabido que los romanos trataban de quedarse siempre con los mejores guerreros para que lucharan a su lado como esclavos, así que, teniendo a Laro de su lado, era el momento perfecto para intentar una nueva ofensa y conquistar más terreno. 

Así empieza esta novela cargada de acción que centra la trama mayoritariamente en dos puntos del mapa. Por un lado encontramos a Laro y por otro a los cántabros, que siguen intentando sobrevivir y recomponerse después de todo lo que tuvieron que sufrir y sabiendo que Roma está al acecho. Esta doble narración, que ya conocíamos en las otras dos entregas, permite centrar nuestra atención en dos historias diferentes, consiguiendo con ello que el ritmo de la novela sea ágil y entretenido. En este sentido también ayuda la cantidad de batallas que viviremos en sus páginas. Si en los otros dos libros encontrábamos sangre, en esta entrega las guerras y las batallas serán todavía más numerosas. Cobra especial importancia la estrategia en el campo y Simón nos hace partícipes de ella explicándonos, por ejemplo, cómo se enfrentaban a una emboscada o cómo planeaban un ataque. 

Y llega por fin el momento que todos los lectores estábamos esperando: el regreso de Laro a lo que un día fue su casa. Esa vuelta a Cantabria, a su pueblo, es el punto de inflexión en esta novela, no solamente por el hecho de que vuelve como una especie de héroe o mito, sino por todos los reencuentros que allí va a haber. 

Me ha gustado especialmente el protagonismo que se le da a Annua —la madre de Laro— en este libro. Es un personaje que me ha encandilado desde el principio y que me parecía que tenía mucho potencial. En este libro la vemos junto al druida del poblado intentando convertirse en la primera mujer druida y rompiendo barreras que, aunque invisibles, marcaban el destino de muchas personas, sobre todo mujeres. También me ha gustado mucho verla combatir y defender a los suyos y vivir todo eso al lado de su hijo, que no se ha olvidado de ella en ningún momento de la historia.

Es un libro que habla de la venganza, sí, pero también de la amistad, de la familia, del poder, de la guerra, de la crueldad y de la traición. Combina todas esas cosas para darnos una historia entretenida y amena, que engancha y que acelera el corazón en algún momento que otro. 

Creo que Simón Hergueta ha hecho un buen trabajo, sobre todo en lo referente a la documentación. Sé de buena tinta lo difícil que es bucear en la historia de las Guerras Cántabras. Hay pocos textos y muchos de ellos son dudosamente fiables, así que tratar de desgranar toda la historia y escoger lo necesario para darnos un libro verídico —dentro de lo que cabe, no olvidemos que esto es ficción— es una hazaña bastante difícil de llevar a cabo. Yo estoy muy contenta con el resultado, ya que creo que tengo la cantidad de datos justa para sentirme cómoda en el contexto y comprenderlo todo, pero tampoco me he sentido abrumada por una consecución innecesaria de datos. 

Y no os voy a engañar si os digo que me cuesta mucho terminar esta reseña. Quizás sea por todas las horas que he pasado junto a Laro, que no han sido pocas, o tal vez porque no sé cómo ponerle el punto y final a esta trilogía tan genial, pero no sé qué decir para despedirme. Creo que lo haré igual que he empezado: mediante una cita del libro. 

«La historia no se escribe en los pergaminos, sino en el fluir de las aguas y muchas veces en el contorno de las nubes o en el mirar de los animales del bosque».

Hasta siempre, Laro. 

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